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Vélez alienta su ilusión con triunfos: le ganó a Gimnasia por 1 a 0 y agiganta su Fortín de Liniers

Festejo del gol de Vélez: Ramis se abraza con Heinze.
Festejo del gol de Vélez: Ramis se abraza con Heinze. Fuente: FotoBAIRES
Andrés Vázquez
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19 de octubre de 2018  • 19:00

A las ilusiones hay que alentarlas día a día, partido a partido. Y Vélez parece estar en esa senda para olvidarse definitivamente de la peligrosa zona del descenso y pensar en los puestos de clasificación a las copas. Con algo de fútbol y otro tanto de actitud, este viernes derrotó 1 a 0 a Gimnasia y Esgrima La Plata por la novena fecha de la Superliga y sumó el undécimo encuentro sin derrotas (seis triunfos y cinco empates) en el estadio José Amalfitani. El gol del Fortín lo marcó Jonathan Ramis, a los 19 minutos del segundo tiempo.

Más contundente que convincente, Vélez se aprovechó de la irregularidad de Gimnasia para reafirmar lo fuerte que se hace jugando de local: la última vez que perdió en el Amalfitani fue el 10 de febrero, 2-0 ante Patronato de Paraná, por la pasada Superliga. Sin Matías Vargas, su jugador más desequilibrante (fue expulsado la fecha pasada ante los sanjuaninos) el héroe del trabajado triunfo velezano fue Jonathan Ramis, quien regresó al equipo titular tras recuperarse de un desgarro.

Sin brillar, muy práctico y efectivo, Vélez aprovechó una desconcentración del fondo de Gimnasia para sacar ventajas en un encuentro que lo tuvo como amplio dominador del juego. A los 19 minutos del segundo tiempo, Ramis robó una pelota en mitad de la cancha y tras correr 30 metros definió fuerte y rasante para que fuera inútil la estirada del arquero Martín Arias. Desde ese momento, el Lobo sintió el impacto y se derrumbó. No mostró ningún signo de recuperación y, en medio de la impotencia y la resignación, se quedó con uno menos tras la expulsión de Piovi. Así, Vélez volvió al triunfo, se aleja del descenso y mira de reojo los puestos de vanguardia. Mientras tanto, Gimnasia perdió puntos valiosos para su promedio.

Debe quedar claro que lo de Vélez es más sólido y efectivo que brillante. Muchas veces, el vértigo que le dan sus jugadores en la mitad de la cancha lo expone a desprolijidades defensivas. Sin embargo, siempre flota la sensación de que en algún momento va a facturar, por la paciencia y la insistencia con la que muestra sus intenciones. Apenas se jugaron nueve fechas sobre 25. La temporada es larga, pero el escenario es para que su gente se ilusione con un futuro mejor.

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