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Trump da un giro y reconoce que el periodista saudita estaría muerto

El presidente, que había defendido el vínculo con Riad, se distanció de la monarquía y advirtió que habrá "serias consecuencias" si se confirma el asesinato de Khashoggi
Rafael Mathus Ruiz
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19 de octubre de 2018  

WASHINGTON.- Bajo una fuerte presión por la desaparición del periodista saudita disidente Jamal Khashoggi, el presidente norteamericano, Donald Trump, dio un giro al afirmar por primera vez que cree que está muerto y se distanció de la casa real de Arabia Saudita al advertir sobre "serias consecuencias" y la suspensión del viaje de su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, al foro de inversores conocido como "Davos del desierto".

Trump dice que Khashoggi parece estar muerto - Fuente: AFP

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Antes de embarcar en el avión presidencial para viajar a Missoula, Montana, a un acto de campaña, Trump se detuvo a responder a los periodistas, que le preguntaron si creía que Khashoggi estaba muerto. "Ciertamente, así se ve para mí. Es muy triste", respondió Trump.

Unas horas antes, el presidente había dicho en una breve entrevista con The New York Times en el Salón Oval de la Casa Blanca que toda la información de inteligencia que había recibido indicaba que el periodista había sido asesinado, un desenlace que "no es positivo", reconoció, para la relación entre Estados Unidos y Arabia Saudita, un aliado estratégico en Medio Oriente. Trump forjó una estrecha relación tanto con el rey Salman como con el príncipe heredero, Mohammed ben Salman.

El presidente no llegó a culpar a la casa real de la presunta muerte de Khashoggi, aunque prometió "serias consecuencias" en caso de comprobarse su participación.

La nueva retórica presidencial marcó un giro con la postura que Trump había mostrado durante los últimos días, en los que defendió la relación bilateral con Arabia Saudita, e intentó proteger a la casa real de la lluvia de acusaciones en su contra, en particular, del gobierno turco, que complicaron, sobre todo, al príncipe heredero. La monarquía saudita negó cualquier responsabilidad en la desaparición de Khashoggi.

Trump dijo que habían reunido la "mejor inteligencia" posible luego de trabajar con varios países, aunque todavía era "demasiado pronto" para trazar una conclusión definitiva. El mandatario ofreció su última versión sobre Khashoggi luego de reunirse con el secretario de Estado, Mike Pompeo, apenas aterrizó proveniente de su viaje a Riad y Ankara.

Khashoggi, columnista del diario The Washington Post, fue visto por última vez cuando ingresó el 2 de octubre al consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía. El gobierno de Recep Tayyip Erdogan acusó a los agentes sauditas de golpear, torturar, asesinar y desmembrar a Khashoggi.

Pese a la nueva retórica presidencial, la Casa Blanca mostró paciencia con Riad en medio de la indignación de Occidente. Pompeo dijo que la monarquía saudita le había garantizado una "investigación completa y exhaustiva" y "transparente", y que le dijo a Trump que diera "unos días más" para ver qué dice la casa real y "tomar decisiones sobre cómo o si Estados Unidos debería responder al incidente".

Al igual que Trump, Pompeo también defendió la relación bilateral con Arabia Saudita y su investigación, pese a que el país es señalado como principal culpable y la familia de Khashoggi pidió una investigación internacional e independiente.

"Vamos a permitir que el proceso avance, permitir que los hechos se desarrollen", indicó Pompeo.

Unos minutos después de ese encuentro, Mnuchin, quien también participó de la reunión, anunció en Twitter que había decidido cancelar su participación la semana próxima en la cumbre de inversores organizada por Riad, que recibió el nombre de "Davos en el desierto".

La decisión de Mnuchin llegó luego de que varios funcionarios europeos decidieron boicotear el encuentro en medio de la indignación que produjo en Occidente la desaparición de Khashoggi.

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, también suspendió su viaje al país árabe, al igual que varios ejecutivos de alto perfil, como el jefe de J.P. Morgan, Jamie Dimon, y Larry Flink, CEO de BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo.

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