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El matadero

Víctor Hugo Ghitta
Fuente: AFP - Crédito: Fabrice Coffrini
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19 de octubre de 2018  

Cantón de Berna, Suiza.- Es raro el capricho de la mente. Tan solo ver el rostro de esta vaca (la expresión mansa, plácida, acentuada por el paisaje), recordé un cuento fundante de la literatura argentina. Esteban Echeverría escribió "El matadero" entre 1838 y 1840. Tenía 20 años cuando leí ese texto, que acudiendo al costumbrismo confronta la vida cultivada de la ciudad con el mundo bestial, sanguinolento y bárbaro del matadero. Echeverría hablaba del rosismo. Años después, me puse por primera vez cara a cara con una vaca. En esa cercanía inesperada me sentí conmovido. Vi en ese rostro (creí ver) la extraordinaria nobleza del animal, la belleza áspera de lo rural, acaso el gesto resignado del que se sabe fatalmente derrotado. Pensé en Echeverría como vuelvo a pensar en él ahora. No me atreví entonces a abrazarme a la hermosa bestia tendida en el pastizal. Quizás haya muerto, tan temprano, en el matadero.

Edición fotográfica Dante Cosenza

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