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Autocrítica del empresariado, con la imagen por el piso: "Si te pusieron un 2, ponete a estudiar"

Este sector tiene apenas un 22% de imagen positiva
Este sector tiene apenas un 22% de imagen positiva Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi
Darío Palavecino
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18 de octubre de 2018  • 20:58

MAR DEL PLATA.- El ejemplo, contundente y a medida, casi que cerró la discusión. Desde la primera fila, frente al escenario de 360°, se puso el caso de un hijo que llega a casa y plantea a su padre que el 7 que le puso la maestra debía ser un 9, quizás con margen para revisar si hubo error de corrección. Pero si la calificación es un 2, la reacción no tiene demasiadas opciones: "Hay que ponerse estudiar", concluyó.

Así, aplazados desde la opinión de la sociedad con apenas un 22% de imagen positiva, los empresarios que asisten al 54° Coloquio de IDEA se miraron un rato al espejo y sintieron que la apariencia que les devuelve por estos días los expone magullados, señalados y con muchas explicaciones por dar.

El coletazo local del Caso Odebretch con origen en Brasil y esta sorprendente causa de " los cuadernos de Centeno " que LA NACION reveló hace varios meses sacuden a los ejecutivos de las principales firmas argentinas que ayer, al menos por un rato, aceptaron revisar la situación del sector y desde esa intimidad apuntar entre todos algunos tips para recuperar el reconocimiento perdido.

Se sentaron en el auditorio principal del Sheraton Hotel Mar del Plata seguros de que lo que vendría sería duro. José Del Río, secretario de Redacción de LA NACION y conductor de esa sesión interactiva, los sacudió con encuestas que tenían un denominador común: en todas quedaban muy mal parados ante los ojos de sus críticos, tanto mediante datos recabados por consultoras como por mensajes de las redes sociales.

Apenas un 19% ve en ellos valores positivos. Otro 64% de líderes de otros sectores los ve poco o nada confiables. Un 63% cree que lo que ventiló la investigación por Odebretch es parte del sistema tradicional de negocios y la mayoría los ubica más cerca de las prebendas y del Estado que de la generación de empleo, inversiones y mirada a largo plazo.

"Que la incomodidad de los cuadernos (de Centeno) nos sirva para estar en una realidad distinta", invitó uno de los ejecutivos que asumió un fuerte perfil autocrítico, aunque sin dejar de reconocer que no todos son iguales a sus pares que hoy están imputados, procesados y/o detenidos por corrupción.

La encuesta de la consultora Luis Costa ubicó a los empresarios con un 22% de imagen positivas, muy lejos del 80% que tienen los científicos y algo menos los ambientalistas. Solo están por encima de sindicalistas, jueces y políticos, en ese orden. "Fueron generosos", dijo el primer ejecutivo que se animó a opinar desde su butaca. "Es justo", ratificó otro al admitir la crítica de la sociedad para el sector.

Las voces de defensa llegaron sin dejar de aceptar que los acusados por ilícitos tienen más trascendencia mediática. "Vende más un divorcio que un casamiento", aclaró el moderador para justificar que las audiencias se abrazan mucho más a los temas de crisis.

Pero también algunos se plantaron ante lo que consideran una injusticia que se señale a todo el sector empresario por un mínimo grupo que aparece en los cuadernos de Norberto Centeno, el ex chofer de uno de los colaboradores más cercanos del ex ministro de Planificación e Infraestructura, Julio De Vido . "Creo que ninguno de los logos que están ahí figura en esos cuadernos Gloria, y representan no menos del 20% del PBI del país", dijo al señalar a los más de 120 sponsors que lucen en los carteles y programas de este coloquio.

Así intentaron defender a quienes, desde sus puestos, se comprometen con la construcción de política social. "Nos falta protagonismo", admitió sobre falencias a la hora de visibilizar esos logros. "Algunos creíamos que era suficiente con hacer bien a nuestras empresas y cumplir con los empleados", acotó otro ejecutivo. Uno se animó a asegurar que el sector tiene "héroes como los sacerdotes o los maestros de primaria".

Con videos de Polémica en el Bar o Tato Bores, también con tiras de la Mafalda de Quino, se reflejaron las crisis cíclicas del país. Problemas similares que se repiten desde hace casi medio siglo. Otra muestra revela que no se alcanza una construcción colectiva porque nadie cede su interés (así opinó el 51%) o no hay acuerdos básicos (28%). Los empresarios señalan las cargas tributarias como barrera para una mayor competitividad y esa recurrencia de crisis. Y piden justicia transparente, menos cargas impositivas y reglas claras para avanzar.

Vapuleados por la opinión de terceros, al menos se fueron del auditorio con un aprendizaje. El científico y especialista en neurociencias Joaquín Navajas los había desafiado antes a resolver algunos problemas no demasiado difíciles pero sí con respuestas irrefutables, como cuál es la altura de la torre Eiffel y cuántas veces dice la palabra alegría una canción de Fito Páez. La respuesta en grupos surgida de un promedio siempre era más cercana a lo correcto que la individual.

La segunda propuesta apelaba a posturas morales: desviar un tren por una vía que llevaría a la muerte a cinco operarios u otra que costaría solo una vida. O dejar morir a un paciente grave para salvar a otros cuatro que necesitaban trasplantes. Otra vez respuestas individuales y al final una discutida postura común, entendida como resultado de espacios de deliberación para encontrar consensos. "Supieron cambiar de opinión hasta en cuestiones ética, y eso es una muy buena noticia", concluyó Navajas.

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