Suscriptor digital

De Tiburón a El padrino, los casos en los que la película es muy superior al libro en el que está basada

Marlon Brando en El padrino, película basada en la novela de Mario Puzo
Marlon Brando en El padrino, película basada en la novela de Mario Puzo
María Fernanda Mugica
(0)
19 de octubre de 2018  • 14:15

El estreno de Amor de vinilo, adaptación al cine de una novela de Nick Hornby, y la llegada a los cines la semana próxima de Locamente millonarios, basada en el bestseller Crazy Rich Asians, vuelven a plantear una pregunta frecuente cuando se trata de adaptaciones literarias: ¿es la película mejor que el libro?

Trailer del film "Amor de Vinilo" - Fuente: Youtube

02:28
Video

La respuesta es sí muchas más veces de lo que se podría creer a causa de la sabiduría popular, que suele indica lo contrario: que siempre es mejor el libro que su adaptación cinematográfica.

Adaptar un cuento o una novela a una narrativa cinematográfica es tarea difícil. Se trata de dos lenguajes muy distintos que tienen en común la capacidad de contar historias, pero las herramientas que utilizan para hacerlo son muy distintas. Por ejemplo, una descripción detallada de un paisaje o una batalla puede necesitar de varias páginas y el trabajo de la imaginación del lector; en el cine, de un solo plano de pocos segundos.

Un factor clave en el éxito de una trasposición de la literatura al cine es la calidad de la obra original. Al revés de lo que el sentido común podría dictar, la hipótesis más postulada dice que cuanto peor es el libro original, mejor es la película adaptada de él.

Los bestsellers suelen ser los más elegidos para adaptarse porque ya vienen con un sello de éxito que les asegura una base de público cautivo que se interesará en el film. Este tipo de libros pueden tener desde grandes a nulos méritos literarios, pero su capacidad para atraer a los lectores ya fue comprobada. El atractivo puede estar en la mera curiosidad por el tema o por la propia fama del personaje o el autor en algún otro ámbito, como sucede con los libros de memorias o las biografías. Pero en la mayoría de los casos se trata simplemente de que cuentan una historia entretenida, lo cual resulta ideal para una película.

Las grandes obras canónicas o los ejercicios literarios experimentales cargan con un peso propio que casi asegura la decepción de los lectores frente a la adaptación cinematográfica. Por eso muchos grandes directores han elegido novelas de corte popular pero sin mucho vuelo que utilizan casi como mera excusa narrativa sobre las que construir sus films.

Trailer "Vertigo" - Fuente: YouTube

02:51
Video

Es posible que el caso más famoso de esto sea el de Alfred Hitchcock . El director británico seleccionaba cuentos o novelas cuyas tramas o personajes sirvieran de base sobre la que desarrollar los temas que eran de su interés y, sobre todo, armar sus complejos juegos con el público. Casi todas las películas de Hitchcock están basadas en obras literarias que van desde algo más sofisticado como Rebecca, de Daphne DuMaurier, hasta De entre los muertos, de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, en la que está basada Vértigo; Los 39 escalones, de John Buchan; o Psicosis, de Robert Bloch, entre muchas otras. En todos estos casos, las películas son mejores. Son obras maestras del cine construidas sobre el esqueleto de libros que pocos recuerdan.

Otro maestro del cine que consiguió hacer grandes películas a partir de libros regulares es Steven Spielberg . Su primer gran éxito fue Tiburón, inspirado en la novela de Peter Benchley, que alcanzó gran popularidad pero no fue reconocida por su calidad literaria. La trama fue suficiente para que Spielberg pudiera construir a partir de ella una magistral película de suspenso, cuyos mayores méritos tienen que ver con el uso de las herramientas cinematográficas y no con la historia en sí. Aunque Michael Crichton es un autor con un poco más de prestigio, lo mismo sucedió con Jurassic Park. La novela no llega al nivel del film homónimo de Spielberg, uno de los mejores de su carrera.

Spielberg convirtió a una novela sin grandes méritos en un clásico del cine, Tiburón
Spielberg convirtió a una novela sin grandes méritos en un clásico del cine, Tiburón

El padrino es otro caso en el que la visión de un director talentoso, sumado al trabajo de un elenco casi perfecto, elevaron una novela entretenida y bien escrita a una de las películas más admiradas de la historia del cine. Mario Puzo escribió la historia de la familia Corleone con intenciones de lograr un éxito comercial, porque sus novelas anteriores eran aclamadas por la crítica pero no podía mantener a su familia. No sólo consiguió que la novela fuera bestseller sino que también lanzó su carrera como guionista, ya que fue él quien escribió la película junto con Francis Ford Coppola , así como también las secuelas. Luego se dedicó a escribir las películas de Superman que se hicieron entre fines de los 70 y los 80.

Las novelas orientadas al público femenino y a los jóvenes adultos no suelen tener pedigrí literario pero son de las más adaptadas a la pantalla grande, como sucedió con las series de films centrados en Crepúsculo, de Stephenie Meyer y 50 sombras de Grey, de E. L. James. En la saga sobre una adolescente que se enamora de un vampiro hay una notable diferencia entre el texto de la primera entrega y la película dirigida Catherine Hardwicke. Las secuelas no están a la misma altura pero hay que reconocer que se hace cada vez más complicado debido al material de base. Con 50 sombras de Grey el intento resultó imposible, pero las películas tal vez sean un poco mejores que los libros.

Escena final de "Los puentes de Madison" - Fuente: YouTube

01:49
Video

El que consiguió un verdadero milagro fue Clint Eastwood , quien realizó una obra maestra basándose en la novela Los puentes de Madison County, de Robert James Waller. El romance entre una ama de casa casada que vive en una granja y un fotógrafo de National Geographic que llega a retratar los puentes del título estaba repleto de lugares comunes. El talento de Eastwood detrás y frente a la cámara y la mágica presencia de Meryl Streep hicieron de la película un clásico del drama romántico. La escena crucial, en la que la mujer tiene que decidir si quedarse con su marido o irse con el fotógrafo del que se enamoró, es una clase magistral de puesta en escena, de montaje y de actuación. Eso, si es que uno logra verla bien a través de las inevitables lágrimas.

El diablo viste a la moda cuenta con Meryl Streep para darle humanidad al personaje de Miranda Priestly
El diablo viste a la moda cuenta con Meryl Streep para darle humanidad al personaje de Miranda Priestly

Así como el director es clave para convertir a una novela promedio en una gran película, un intérprete talentoso es un socio necesario para esa transformación. Streep fue responsable en lograr que varios personajes que en el papel eran un poco esquemáticos cobraran vida y adquirieran profundidad. Lo hizo con Francesca en Los puentes de Madison y con Miranda Priestly, la editora malvada de El diablo viste a la moda, un personaje que corría el riesgo de no tener ni un atisbo de humanidad pero la actriz se ocupó de que así fuera.

Trailer de "Julie y Julia" - Fuente: YouTube

02:12
Video

La ganadora del Oscar también consiguió humanizar a un ícono como Julia Child, la cocinera que llevó la comida francesa a las casas norteamericanas, en el film Julie y Julia. La última película de la enorme guionista y directora Nora Ephron da un enorme salto del libro escrito por Julie Powell en base a los posteos de su blog, en el que narraba cómo ponía en práctica cada receta del libro de Child. Amy Adams también logra gracias a su interpretación generar mayor empatía del público con Julie, un personaje que en el libro resulta bastante difícil de comprender y querer.

Trailer "El resplandor" - Fuente: YouTube

02:12
Video

Hay muchas películas en torno a las cuales existe una polémica sobre su superioridad frente al libro en el que están basadas, como El resplandor, la adaptación que hizo Stanley Kubrick de la novela de Stephen King, rechazada por el autor pero considerada un clásico del cine de terror. También sucede algo similar con La princesa prometida, una muy buena e inusual novela para chicos escrita por William Goldman, quien la adaptó para el excelente film que dirigió Rob Reiner; y con Rum Punch, de Elmore Leonard, que sirvió de base para que Quentin Tarantino hiciera Jackie Brown, una de sus mejores y más infravaloradas películas del director.

No siempre está claro quién gana la batalla de la adaptación literaria. Lo que es seguro es que la relación entre cine y literatura tiene una enorme riqueza y durará mientras ambas formas de arte sigan abocadas a contar historias.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?