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No hay mal que dure 16 fechas: Lanús volvió a ganar

Ribas celebra su gol, el que abrió el marcador.
Ribas celebra su gol, el que abrió el marcador. Fuente: FotoBAIRES
Patricio Insua
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20 de octubre de 2018  • 14:07

En La Fortaleza, Lanús derrotó por 3 a 1 a Patronato de Paraná , en uno de los partidos correspondientes al noveno capítulo de la Superliga. Los goles fueron convertidos por Ribas, Lemos (en contra) y Sinisterra; para el equipo paranaense descontó Sperduti.

Y tuvo que desandar una larga peregrinación de 15 partidos sin ganar en la Superliga para volver a irse de la cancha con una sonrisa. Pasaron más de siete meses para que Lanús se reencuentre con la victoria: la última había quedado archivada en Sante Fe, cuando el 16 de marzo le ganó 2-1 a Colón. El primer triunfo desde que Luis Zubeldía regresó a la dirección técnica fue también la primero del Granate en el torneo. Los tres puntos conseguidos ante Patronato le permitieron al conjunto del sur del Gran Buenos Aires dejar la última colocación y alejarse un pasito más de la los puestos del descenso en la tabla de los promedios.

Menos de un cuarto de hora tardó Lanús en ponerse en ventaja. La buena ejecución de Nicolás Pasquini en un tiro libre desde la izquierda, la mala salida de Sebastián Bértoli y el cabezazo goleador de Sebastián Ribas fueron la secuencia para abrir el marcador. Durante todo el primer tiempo el partido se jugó cerca del área de Patronato, mientras que Matías Ibánez era un espectador con los guantes puestos.

Apenas se había iniciado el complemento cuando en la desesperación por despejar la pelota Damián Lemos terminó por meterla dentro de su arco. Todo lo que desde ese momento podría haber sido tranquilidad para Lanús se convirtió en puro nervio cuando a los 14 minutos el ingresado Mauricio Sperdutti descontó de chilena. El conjunto de Zubeldía supo entonces que debía templarse y ahuyentar sus propios fantasmas: estaba obligado a no volver a hacer de una tarde diáfana un vendaval, como le había ocurrido en la primera fecha contra Aldosivi, cuando un cómodo 2-0 parcial terminó en un empate demasiado amargo.

Y fue por lo suyo Lanús, decidido a no dejarse torcer otra vez, confiado en sostenerse esta vez sí con firmeza. El grito ahogado lo liberó el colombiano José Luis Sinisterra, que ocho minutos después de ingresar puso el 3-1 que ya sí sellaba el destino del encuentro.

Royón, de Patronato, conduce ante la marca de Quignón, de Lanús.
Royón, de Patronato, conduce ante la marca de Quignón, de Lanús. Fuente: FotoBAIRES

En un jornada por la que mucho había tenido que esperar, otra vez el público en el estadio Néstor Díaz Pérez le brindó un nuevo cálido baño de aplausos a su niño mimado, Pedro De La Vega. Por el costado derecho del ataque el juvenil volvió a mostrar su frescura en los poco más de 70 minutos que estuvo en el campo de juego, con una decisión que lo hizo entrar mucho mucho más que Ribas y Lautaro Acosta, sus compañeros en la ofensiva.

El festejo final tuvo mucho más de desahogo y liberación que de celebración por el triunfo. Lanús necesitaba exorcizar sus propios demonios, dejar de arrastrar el peso que lo hundía y comenzar a creer otra vez en sus propias posibilidades. Lo consiguió y ahora confía en haber puesto el pie sobre el primer escalón de una recuperación que lo devuelva al protagonismo que no hace tanto lo llevó hasta la final de la Copa Libertadores.

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