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Lo que tenés que saber si querés entrenar al sol

Daniel Tangona
Daniel Tangona PARA LA NACION
Crédito: Shutterstock
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21 de octubre de 2018  

Se siente en el aire la primavera. Los días se alargan y las temperaturas se hacen más agradables. La época más linda del año está comenzando. Y así como es perfecta para disfrutar tardecitas y noches al aire libre, también es más que idónea para entrenar. Pero, por desgracia, acá vengo a traerte un par de recomendaciones. Porque por más placentero que se sienta el sol en la cara mientras te ejercitás, también implica ciertos cuidados. Es que ese calorcito que comienza a llegar significa mayor daño solar a tu piel.

"Sabemos que la luz del sol es una fuente de vida, que influye en el estado de ánimo equilibrando el sistema nervioso, combatiendo la depresión y llenando de vitalidad. También, que favorece la síntesis de vitamina D, esencial para la absorción de calcio y fósforo. Pero el sol también tiene muchos efectos nocivos en el organismo", advierte la reconocida dermatóloga Rosi Flom. Quemaduras, envejecimiento prematuro con formación de arrugas y manchas, y hasta el desarrollo de tumores en la piel son algunas de sus graves consecuencias. ¿Y sabés lo peor? El efecto es acumulativo a lo largo del tiempo. Sí, el daño de las radiaciones solares sobre el material genético es irreversible. Por eso es vital empezar a concientizarnos sobre el uso del protector. Así que le pedí a la doctora que me compartiera algunos consejos para el ejercicio al aire libre.

"Ante todo, escoger las primeras horas de la mañana o las últimas de la noche para ejercitarse fuera de casa", puntualizó. Es importante evitar las horas centrales (entre las 12 y las 16), y tratar de buscar siempre la sombra. Luego, claro, no se puede dejar nunca de lado el protector solar. "Y hay que asegurarse de que no esté vencido, su vida útil es de 12 meses, aunque seis más luego del vencimiento sigue estando activo". Su aplicación es otro dato fundamental: debe hacerse media hora antes de salir y renovarse cada una hora y media o dos. Además, debe usarse un factor mayor a 30. "Hoy hay muchos protectores específicos para la práctica deportiva, resistentes al agua y al sudor en condiciones extremas, ya que no gotean en los ojos durante el ejercicio, no dejan la piel grasa ni pegajosa y se aplican rápido", motiva la profesional. Dato: si se hacen deportes de agua, como surf, vela, natación o triatlón, se debe saber que cualquier medio acuático aumenta la radiación ultravioleta por reflejo. Algo similar sucede con la arena y el pasto.

Tampoco hay que bajar la guardia en los días nublados. Aunque no se perciba tanto calor, hasta el 80% de la radiación ultravioleta puede atravesar una nubosidad poco densa. Por suerte, la mayoría de los tejidos de ropa deportiva moderna ofrecen protección (y es mejor vestirse de blanco, porque absorbe menos). Completá tu look con gorra, anteojos y una botellita de agua siempre a mano. Parecen muchas precauciones, pero son la base para que tu entrenamiento realmente valga el esfuerzo.

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  • 2. Memorias de los Andes, Jose Luis "Coche" Inciarte
  • 3. El pediatra en tu casa, Martín Gruenberg
  • 4. El negocio de la salud, Soledad Ferrari

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