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La mayor ralentización de China en nueve años enciende la alerta global

Xi recibió esta semana en Pekín al rey noruego, Harald V
Xi recibió esta semana en Pekín al rey noruego, Harald V Crédito: Nicolás Aspouri/AFP
En plena guerra de aranceles con EE.UU., en el último trimestre tuvo el crecimiento más débil desde 2009; advierten por los riesgos financieros y el endeudamiento
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20 de octubre de 2018  

PEKÍN.- Fue un anuncio que encendió las alertas en el régimen chino y también en los mercados globales. La guerra comercial con Estados Unidos por los aranceles a las exportaciones y la lucha de Pekín contra los riesgos financieros y el masivo endeudamiento llevaron a que el gigante asiático registrara en el último trimestre su menor crecimiento desde la crisis financiera de 2009.

El avance de la economía china -segunda en el mundo, detrás de la de Estados Unidos- se ralentizó hasta un 6,5% interanual entre julio y septiembre pasados, la tasa más baja en casi una década, informó ayer la oficina de estadísticas del gobierno.

"China está confrontado a un entorno sumamente complejo en el extranjero y a esfuerzos drásticos de reforma", reconoció el vocero de la Oficina Nacional de Estadísticas (BNS), Mao Shengyong. El país tiene como meta de expansión para este año un 6,5%.

Como causas de la caída, los analistas señalaron especialmente la guerra comercial con Estados Unidos y los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a partir de julio, y también la falta de confianza y la lucha de Pekín contra los riesgos financieros.

Después de aplicar aranceles adicionales a productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares, Estados Unidos sumó a finales de septiembre nuevos gravámenes a bienes por valor de 200.000 millones de dólares. La decisión tiene gran impacto, ya que la mitad de las exportaciones chinas son a Estados Unidos. Como represalia, Pekín impuso aranceles a importaciones estadounidenses por valor de 110.000 millones de dólares.

Las negociaciones entre ambas partes están congeladas, pero Trump y el presidente chino, Xi Jinping, se cruzarán en Buenos Aires durante la próxima cumbre del G-20 el 30 de noviembre y 1° de diciembre.

La ralentización de la economía china al 6,5% en el último trimestre no generó tanta sorpresa, porque los expertos esperaban un 6,6%. La economía del país asiático creció un 6,8% en el primer trimestre del año respecto del mismo periodo del año pasado y un 6,7% en el segundo.

"La tendencia de desaceleración se está fortaleciendo a pesar del compromiso de las autoridades chinas de alentar la inversión para apoyar la economía. La demanda interna resultó más débil que las inesperadas sólidas exportaciones", explicó Kota Hirayama, economista de SMBC Nikko Securities, en Tokio.

En el primer trimestre de 2009, el PBI chino había tenido un crecimiento del 6,1%, pero en aquel momento la economía del país tenía un volumen de menos de la mitad del actual.

El crecimiento del tercer trimestre se vio afectado por la producción en fábricas de septiembre, la más débil desde febrero de 2016, porque los fabricantes de vehículos redujeron su actividad en más de un 10% ante una desaceleración de las ventas.

Antes de que se anunciaran las cifras, el jefe del Banco Central chino, Yi Gang, y el director de la autoridad de supervisión bancaria y bursátil, Guo Shuqing, comparecieron juntos para intentar llevar calma. Subrayaron que las condiciones económicas son "buenas" y que el potencial de crecimiento es "grande". Guo habló de "fluctuaciones anormales" en los mercados de acciones que no encajan con la situación económica estable.

Sus declaraciones dieron una inyección de confianza e hicieron subir las bolsas más de un 2% en Shanghai y Shenzhen. Los mercados chinos están este año entre los más volátiles del mundo. Desde enero, el índice CSI 300 perdió en torno a un 30% de su valor. Tras otra gran caída de las acciones chinas anteayer, las autoridades habían lanzado un intento coordinado para calmar a los mercados.

Preocupado por contener el aumento del endeudamiento chino, el gobierno endureció las condiciones del crédito, arremetiendo contra la "banca en la sombra" no regulada e instando a las colectividades locales a restringir el gasto público y la inversión. Eso penaliza a las grandes obras de infraestructura, pero también al sector inmobiliario -pilares del PBI chino- y complica la financiación de las empresas.

El comercio exterior fue muy fuerte en el tercer trimestre porque la guerra comercial abierta con Estados Unidos aún no tenía impacto en China y porque muchos exportadores se apresuraron a adelantar sus ventas antes de que entraran en vigor los aranceles impuestos por Washington. Los expertos creen por ello que el conflicto se intensificará considerablemente en los próximos meses.

Para mantener estable el nivel de crecimiento, el gobierno flexibilizó ya la política monetaria y de presupuesto, señaló Max Zenglein, del Instituto Merics para China. "El gobierno chino teme una fuerte caída económica", explicó. Por eso intenta dar impulso a la expansión -por ejemplo- a través de grandes proyectos de infraestructura.

Sin embargo, esto implica otros peligros, como abandonar los esfuerzos por limitar los enormes riesgos en el sistema financiero. A causa de la guerra comercial y del endeudamiento desbocado, China "se enfrenta a una combinación de factores de riesgo externos e internos", dijo Zenglein.

Pekín está obligado a actuar. "Con ello queda claro que se hunde la capacidad de resistencia de la economía china", advirtió Zenglein.

Tendencia

La lucha contra el endeudamiento y los riesgos financieros aumenta el costo de los créditos para las empresas y reduce la confianza de los actores del mercado, indicó Liu Yuanchun, profesor de Economía en la Universidad del Pueblo de Pekín. "La economía se ve afectada por una tendencia más lenta en las inversiones y el consumo", dijo.

"De cara al futuro, el panorama económico no es alentador, ya que las exportaciones se enfrentan a más obstáculos debido al impacto de los aranceles de Estados Unidos y la menor demanda en países emergentes. Es probable que el crecimiento del PBI se desacelere a entre 6 y 6,2% el próximo año", pronosticó Nie Wen, analista de Hwabao Trust Shanghai.

"Es de esperar una escalada de las tensiones entre China y Estados Unidos en 2019, aunque esta se verá atenuada probablemente por ajustes del yuan y políticas monetarias y presupuestarias más activas" para respaldar la actividad, señaló Zhu Haibin, economista de JPMorgan.

El Banco Central chino ya bajó varias veces este año la tasa de reservas obligatorias de los bancos para permitirles prestar más. "Si el mercado siente pánico, eso puede hundir la inversión, y luego el comercio. Es un círculo vicioso", advirtió Lian Weicheng, economista del Fondo Monetario Internacional (FMI), durante una conferencia en Pekín.

Agencias AP, Reuters, DPA y AFP

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