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Bolsonaro avanza sobre los votantes del PT, hundido en el derrotismo

Fuente: AFP - Crédito: Mauro Pimentel
Desconfían de Haddad, un nuevo delfín de Lula, y de la política tradicional
Alberto Armendáriz
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20 de octubre de 2018  

RÍO DE JANEIRO.- "¿Ustedes también se sienten como que estuviéramos en el segundo tiempo del partido del 7-1 contra Alemania?". El mensaje escrito en Facebook por una simpatizante del candidato presidencial Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), resumió perfectamente el clima que se vive estos días en las filas de la izquierda en Brasil, a una semana del decisivo ballottage para el que el ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), llega con una ventaja de 18 puntos.

Tras haber liderado la votación de la primera vuelta dos semanas atrás con el 46% de los votos frente al 29% de Haddad, Bolsonaro se afianzó en la delantera. Las últimas encuestas de Ibope y Datafolha prevén que el 28 de octubre el polémico exmilitar y diputado se consagrará con un 59% de los votos válidos mientras que el exalcalde de San Pablo obtendrá el 41%.

Ni las advertencias de Haddad sobre los riesgos que representa el "fascismo" de Bolsonaro para la democracia ni el anuncio de que no asistirá a los dos debates que quedan parecen haber restado apoyo al aspirante del PSL. Todo lo contrario; consolidó su postura de virtual ganador gracias a haber avanzado en sectores que tradicionalmente votaban por el PT: en especial entre la clase media baja y los evangélicos, pero también entre la población femenina y la afrobrasileña, y en menor medida en la empobrecida región del nordeste, que se mantiene como la única zona donde gana el petista. "Los tentáculos de Bolsonaro se extendieron para los nichos tradicionales del PT", afirmó a LA NACION Mauro Paulino, director de Datafolha, quien señaló dos principales motivos.

Uno es la desconfianza hacia Haddad que sienten los votantes petistas que en el pasado respaldaron al ahora encarcelado expresidente Luiz Inacio Lula da Silva y también a la destituida exmandataria Dilma Rousseff. "La clase media baja atribuye a Lula las ganancias que tuvo durante su gobierno, pero también culpa a Dilma por las pérdidas que le generó la crisis económica que su gestión dejó. Y no quieren volver atrás", explicó Paulino. Para esas parcelas de la sociedad, votar por Haddad significaría exponerse de vuelta a las posibles equivocaciones de un "delfín" de Lula.

La otra razón es que Bolsonaro ha sabido canalizar mejor que nadie, con un discurso claro y directo, el ambiente de temor e indignación que ha sido el telón de fondo de estas elecciones. "Los brasileños viven una suma de miedos, a caer en el desempleo en medio de una recuperación económica débil, y a salir a la calle por la creciente violencia y criminalidad. Además, están decepcionados y con rabia hacia la clase política tradicional, que no les ha dado las respuestas que esperaban. Bolsonaro dice lo que quieren escuchar", apuntó Paulino.

Así, el derrotismo se ha apoderado de gran parte de los simpatizantes de Haddad. La denuncia que esta semana hizo el diario Folha de S. Paulo sobre la presuntamente ilegal compra de base de datos telefónicos por parte de empresarios que apoyan a Bolsonaro para enviar mensajes masivos de noticias falsas sobre Haddad encendió un destello de esperanza, pero cualquier decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) al respecto se demorará y no llegará antes del ballottage.

"No ha sido la 'bala de plata' que esperaban los petistas porque aún no hay pruebas contundentes de que se cometió un crimen electoral. En todo caso, servirá para que el PT mantenga su narrativa de victimización después de las elecciones, pero esa estrategia no le ha servido al partido desde que acusó de 'golpe' el impeachment contra Dilma", destacó Jairo Pimentel, profesor de Ciencias Políticas de la Fundación Getulio Vargas.

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