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Tres pasos para cambiar el "chip" en temas de dinero

Nicolás Litvinoff
Nicolás Litvinoff MEDIO: Estudinero
Fuente: Archivo
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23 de octubre de 2018  • 03:31

"Con la crisis que atraviesa el país, ¿cómo se le puede ocurrir al columnista escribir sobre independencia financiera?", se preguntará más de un lector enojado. Ante esa posible reflexión, me veo obligado a decirle que, al menos en mi opinión, está mirando la realidad económica con un chip analógico, demodé. Las crisis financieras, con su costado trágico a cuestas, representan también una oportunidad para hacer negocios antes impensados, como los que supieron generar quienes, viniendo de sectores medios o bajos, apelaron al ingenio y la versatilidad para incrementar su patrimonio, capeando tormentas con habilidad.

La generación de ingresos pasivos es uno de los ingredientes principales de la receta para la independencia financiera. En medio de tantas pálidas, tengo una buena noticia: la actual financiarización de la economía argentina representa el caldo de cultivo ideal para crear vehículos automatizados de ingresos.

En tres pasos cambiaremos ese chip antiguo por uno nuevo que se desentienda de los viejos conocimientos sobre el dinero y mire al mundo desde otro lugar.

Primer paso: leer sobre las nuevas corrientes de finanzas personales

¿Realmente hay que sacrificarse para ganar bien? ¿Puedo volverme rico trabajando en relación de dependencia? ¿Solo los ricos pueden generar ingresos pasivos? Estas preguntas, formuladas con distintas palabras suelen repetirse en las mentes de miles de personas alienadas en sus oficinas y cada vez más carentes de tiempo libre y de voluntad para cambiar su realidad.

En mi caso, encontrar autores que trabajan en profundidad sobre estas preguntas resultó un punto de inflexión para evolucionar. Robert Allen (Múltiples Fuentes de Ingresos), Ernie Zelinski (El éxito de los perezosos), Robert Kiyosaki (El cuadrante del flujo del dinero) y Tim Ferriss (La semana laboral de 4 horas) son algunos de los que recomiendo con vehemencia.

Segundo paso: ser estrictos en la contabilidad personal

Conozco mucha gente que rechaza la máxima de las finanzas personales para principiantes que apunta a la necesidad de registrar cada peso que entra o sale de nuestra cuenta. A ellos les digo que, aunque no lo crean, conocer al detalle los ingresos y la fuente que los genera, como los gastos fijos y variables, resulta imprescindible para comprender qué estamos haciendo bien y en qué errores estamos incurriendo a la hora de cuidar nuestra salud financiera.

Por supuesto que con ese simple registro -que una vez sistematizado se vuelve menos tedioso- no es suficiente. Luego hay que discriminar entre flujo, stock y patrimonio.

El flujo es el dinero que mes a mes entra y sale de nuestros bolsillos, mientras que el stock refiere a aquello que tenemos dentro del patrimonio y que nos permite generar ingresos mediante su explotación.

Primero se debe lograr un excedente en la relación de los flujos de ingresos con los egresos. Luego hay que colocar ese excedente en distintos stocks que generen nuevos flujos de fondos constantes (que no es lo mismo que especular con una ganancia de capital vía suba de precios de inmuebles o acciones, por ejemplo). Una vez que se encuentran a buen precio esos stocks generadores de flujos de dinero, uno debe tratar de colocarse al máximo plazo posible sin pensar tanto en cuándo le devolverán el capital invertido originalmente sino en obtener una renta (intereses) permanente y perpetua. En palabras algo más técnicas, esta estrategia implica comprender la supremacía del flujo de ingresos por sobre el capital principal.

Los flujos de fondos pasivos que no demanden demasiado esfuerzo, una vez que se están generando ingresos son aquellos sobre los cuales tenemos que poner el foco, puesto que nos van a permitir contar con más tiempo libre para disfrutar la vida.

Tercer paso: separar el tiempo de la obtención de ingresos

Este es quizá el paso más difícil. Tiene que ver con reprogramar o más bien realizar un upgrade de nuestra estructura mental acerca del tiempo y el dinero.

Tradicionalmente, en el ámbito laboral tiempo y dinero se relacionan así: trabajo, cobro, trabajo, cobro, trabajo, cobro. Y si no trabajo, no cobro.

Las nuevas finanzas personales nos muestran cómo podemos generar ingresos mediante seis fuentes distintas, cuatro de ellas conocidas como Vehículos Automatizados de Ingresos.

Cuando aprendemos a generar ingresos pasivos financieros (inversiones), monitoreados (negocios que no requieren nuestra presencia full time), como propietarios (casa, cochera o cualquier otro bien que pueda se pueda alquilar) o patentados (derecho de autor, regalías), la relación entre el tiempo y el dinero experimenta una transformación positiva.

En lugar de trabajo, cobro, trabajo, cobro, ahora es trabajo, trabajo, trabajo, cobro, cobro, cobro, cobro, cobro, cobro, cobro y sigo cobrando dinero por un trabajo pasado.

Con el viejo chip instalado, cuando nos preguntan de qué vivimos inmediatamente hablamos de nuestro trabajo. Con el nuevo chip, hablaremos mucho más sobre los ingresos pasivos y las actividades recreativas que hacemos y disfrutamos todas las semanas.

La clave pasa por entender que no tienen por qué estar enlazados lo que hacemos con nuestro tiempo y la generación de ingresos. Pueden estarlo durante los primeros años de nuestra vida adulta, cuando la mayoría necesitamos trabajar para generar nuestros primeros ingresos laborales, pero en el mediano y largo plazo no tiene por qué ser así.

Conclusión

Los tres pasos detallados nos obligan a abandonar las viejas enseñanzas y las excusas como si se tratara de muebles deteriorados que ya no nos sirven y que debemos descartar en una mudanza.

Sé que la mera lectura de esta nota difícilmente derive en la búsqueda de la independencia financiera si no hay voluntad de hacerlo, pero también sé que, si comienzan de a poco a leer a los especialistas mencionados y van cumpliendo los pasos, comprenderán que los beneficios bien valen el esfuerzo inicial.

Recuerden: a la larga es menos trabajo y más goce del tiempo libre.

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