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Un regreso con todo a un escenario musical muy cambiado

Franco Varise
Franco Varise LA NACION
Fuente: LA NACION
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21 de octubre de 2018  

El mercado musical al que regresa la megaestrella colombiana ya no es el mismo que hace siete años. Los charts aparecen dominados por caras nuevas bien instaladas, mayormente masculinas, y con un estilo musical que pendula entre las variantes del hip hop (en la música anglosajona) y del reggaeton y el trap entre los latinos. Frente a este panorama la incógnita se plantea sola: ¿cómo hará Shakira para volver a subirse al podio? Quizá no es la idea central de una persona que pasó los cuarenta años y no necesita de sucedáneos extramusicales para ser conocida, pero el pop es el pop? y si no es exitoso pierde su sentido más intrínseco: vender.

El estilo de Shakira -si es que existe algo muy definido en su bagaje musical- tiende a la fusión de géneros con una composición propia bastante singular para los cánones actuales. Hoy mandan los algoritmos y las canciones realizadas por productores (cuasi músicos) entrenados por las compañías con herramientas tecnológicas. O sea, Shakira sería un producto algo vintage y para un culto nostálgico (al estilo Luis Miguel después de la serie de Netflix) que una nueva estrella en el firmamento. Un dato que quizá pueda dar una idea acerca de cómo la colombiana intenta reciclarse surge de sus featurings (colaboraciones) con Maluma y otros.

Justamente las colaboraciones son una de las herramientas que la industria probó con buenos resultados para el caso de personalidades que en tiempos líquidos aparecen como costos hundidos en sus catálogos. Otra estrategia es la realización de megashows como forma de permanecer antes que la publicación de un nuevo disco. Los servicios de streaming se centran en las canciones en lugar de los artistas, lo que dificulta que los personajes conocidos que trabajan en formatos de álbumes logren reinstalarse, explicó, por ejemplo, Hannah Neaves en una nota en The Guardian de esta semana. Neaves dirige el departamento de mercadotecnia y desarrollo de artistas en Tap, una compañía con clientes como Dua Lipa, Ellie Goulding y Lana Del Rey. "Antes podías quemar dos singles bastante rápido y todavía te quedaba una gran historia física para contar dentro de un álbum", dijo Neaves. Ahora, hacer explotar a los artistas a través de Spotify es más difícil, dice, "porque es bastante sin rostro" y se centra en las listas de reproducción editoriales y la ubicación de una canción en una playlist popular, como Rap Caviar, Today's Top Hits o Viva Latino. Incógnitas de época, no de valor artístico.

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