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Fuerte reclamo de la Iglesia y los gremios por un cambio del modelo económico

Menéndez, Solá, Scioli y Oliveri, ayer en primera fila
Menéndez, Solá, Scioli y Oliveri, ayer en primera fila Crédito: Ricardo Pristupluk
Con la presencia de Moyano, referentes peronistas y de las organizaciones sociales, el arzobispo Radrizzani hizo un duro diagnóstico; junto a otros credos pidió un acuerdo social
Mariano De Vedia
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21 de octubre de 2018  

Con el aval de la Iglesia y la majestuosa Basílica de Luján de fondo, los dirigentes sindicales, legisladores e intendentes de la oposición, con Hugo Moyano a la cabeza, encontraron el mensaje que habían ido a buscar. En el cierre de la misa por la paz, el pan y el trabajo, oficiada por el arzobispo Agustín Radrizzani, referentes de distintos credos reclamaron al Gobierno y a los sectores políticos que "cambien este modelo económico, que pone en peligro la vida y la paz social".

Lo hicieron en una oración en común, en la que también pidieron la convocatoria "a un acuerdo social de todos los sectores en defensa del trabajo" y formularon fuertes críticas al Poder Judicial.

En primera fila, al aire libre en una jornada destemplada, se ubicaron Hugo y Pablo Moyano, Ricardo Pignanelli (Smata) y Sergio Palazzo (bancarios), entre otros referentes del Frente Sindical que organizó la convocatoria. Previo a la misa, Pablo Moyano ratificó el cariz opositor del encuentro y señaló: "Ojalá el Presidente escuche el mensaje que daremos en conjunto con la Iglesia, un discurso muy fuerte. Esta movilización a Luján es distinta a la que estamos acostumbrados".

En la homilía, Radrizzani también pidió un cambio de rumbo. "Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra sana interdependencia. Interacción no es nunca sinónimo de imposición", palabras que en el contexto de la convocatoria se escucharon como una alusión al FMI. Por si quedaban dudas, insistió: "Nuestro pueblo tiene que ser artífice de su propio destino, sin tutelajes ni injerencias".

El clima frente a la basílica, en una plaza colmada, fue de respeto. Predominaron banderas argentinas, aunque los militantes camioneros no ocultaron sus remeras verdes. Al final se entonó el Himno y se leyó la oración ecuménica.

No faltaron alusiones al desestimado pedido de detención de Pablo Moyano y a otras investigaciones judiciales. "Sufrimos un Poder Judicial que cree que hacer justicia es desechar la presunción de inocencia. Concédenos trabajar incansablemente por la justicia, sin la cual es imposible una paz auténtica y duradera", dijeron los líderes religiosos.

El texto de la oración ecuménica surgió de reuniones previas entre el pastor Néstor Míguez (Federación Argentina de Iglesias Evangélicas), el pastor metodista Fernando Suárez (Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos), los sheij Móshen Alí (Casa para la Difusión del Islam) y Karim Paz (mezquita Taujíd), el periodista Jorge Elbaum (Llamamiento Argentino Judío) y el arzobispo Radrizzani. En la lectura participó el sacerdote Sergio Gómez Tey.

El arzobispo Radrizzani saluda a Hugo Moyano, en la misa
El arzobispo Radrizzani saluda a Hugo Moyano, en la misa Crédito: NA

En el altar había un retrato del padre Carlos Mugica, con la frase "Dar la vida por los pobres". Una nota distintiva fue la activa presencia de los sacerdotes Domingo Bressi -legendario compañero de Mugica-, Juan Carlos Molina y Ricardo Castillo, que integran el grupo Curas en la Opción por los Pobres, de posiciones radicalizadas en la Iglesia.

Entre otros gremialistas se veía a Roberto Baradel (docentes), Hugo Yasky (CTA), Néstor Segovia (metrodelegados), Omar Plaini (canillitas), Daniel Catalano (ATE).

Julián Domínguez, uno de los impulsores de la convocatoria, afirmó a LA NACION que la idea surgió hace más de 40 días, tras una iniciativa del sindicalista Pignanelli. "En el país del Papa los dirigentes gremiales fueron capaces de venir a rezar por la paz y la unidad de la patria a la Virgen de Luján", dijo, al desestimar motivaciones políticas.

El peronismo aportó también la presencia de Daniel Scioli, Guillermo Moreno, Felipe Solá, Wado De Pedro, Fernando Espinoza, Víctor Santa María, Eduardo Valdés, Guillermo Oliveri y los intendentes Gustavo Menéndez, Verónica Magario, Alberto Descalzo, Ariel Sujarchuk, Walter Festa y Gabriel Katopodis, entre otros. Recién llegado de Roma estuvo Adolfo Pérez Esquivel, así como Juan Grabois y Esteban Castro (CTEP) y Gustavo Vera (La Alameda), entre otros dirigentes sociales.

En la Iglesia, el hermetismo fue total a la hora de interpretar la convocatoria, de inevitable impacto político. "Un grupo de sindicalistas solicitó una misa en Luján y la respuesta pastoral se generó desde la Arquidiócesis de Mercedes-Luján", se explicó en el Episcopado.

"Fue un acto en el que se leyó la realidad y que seguramente tiene consecuencias políticas, pero no partidarias", explicó a LA NACION el pastor metodista Suárez, que coordinó el equipo que redactó la oración final.

Tras la celebración, en diálogo con el semanario local El Civismo, Radrizzani explicó: "No tuve ningún interés de agudizar la brecha. Hay una gran esperanza de que podemos estar mejor".

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