Suscriptor digital

La niña nunca tuvo una oportunidad

Su madre dejó de llevarla al colegio el 15 de septiembre; la veían mendigar en la calle
Su madre dejó de llevarla al colegio el 15 de septiembre; la veían mendigar en la calle
Gustavo Carabajal
(0)
21 de octubre de 2018  

Sheila nunca tuvo una oportunidad . Sin contención familiar ni del Estado. Su madre dejó de llevarla al colegio el 15 de septiembre pasado. Desde ese día, varios vecinos del complejo Campo Tupasy la vieron mendigando a dos cuadras de su casa. Pedía dinero a los automovilistas que pasaban por la zona. Creció en medio de una familia disfuncional. Con una madre que admitió que consumía y vendía drogas y con un padre alcohólico.

"El ambiente y las relaciones entre los progenitores y de ellos con los familiares es difícil", concluyó uno de los informes realizados durante la búsqueda de la niña de 10 años. Esa confrontación familiar se agudizó cinco días antes del asesinato de la pequeña.

"Te voy a hacer algo de lo que no te vas a olvidar", advirtió la madre de Sheila, de apellido Pereyra, a Juan Carlos Ayala. Dicha amenaza se concretó cuando la mujer, enfurecida, caminó doce cuadras desde su casa hasta el complejo en el que vive el padre de Sheila. Ese día Yanina Pereyra le entregó a Ayala a Sheila y sus tres hermanos y le exigió que se hiciera cargo de ellos debido a que el hombre se había quedado con la cuenta de la Anses en la que le depositaban $1800 mensuales por cada menor en concepto de la Asignación Universal por Hijo (AUH).

Pereyra se había enterado de que se quedó sin la AUH cuando llevó unos documentos a la delegación Moreno. Allí se enteró de que su exmarido, a través de una abogada, había logrado que la Anses dejara de depositar en su cuenta la mencionada ayuda social.

Sheila creció en un ambiente de abandono. Dos de sus hermanos sufrían sarna y tuvieron que ser atendidos en el Hospital Larcade, de San Miguel.

Tan sola dejaron a Sheila que ni siquiera pudo concurrir a la Casa del Encuentro, un hogar de ayuda y contención social que funciona a tres cuadras de su vivienda. Los responsables de ese centro asistencial recuerdan a la niña. Uno de los requisitos exigidos para participar de las actividades que allí se desarrollaban era que la pequeña fuera autorizada por alguno de sus padres. Ninguno de sus progenitores se presentó.

Sheila creció en un ambiente hostil. Con la droga presente en su hogar. Su madre consumía y vendía pastillas. La familia materna, de apellido Pereyra y sus primos, los Roldán y los Ledesma, son conocidos "transas" en el barrio. Algunos de ellos desarrollan su actividad en uno de los extremos del barrio Trujui, en el cruce del arroyo Las Catonas y la ruta 23, en Moreno. De los 300.000 habitantes que se instalaron en una lonja de 70 manzanas, 280.000 personas viven en Moreno y 20.000 vecinos están en San Miguel. El padre de Sheila vive en San Miguel, pero la madre alquila una casa a 12 cuadras, en Moreno. En ese municipio está el colegio al que concurrió la niña hasta el 15 de septiembre pasado.

Además de primos narcotraficantes, Sheila tenía una familiar de armas tomar, una joven conocida como Mica, que publicó un video en la red social YouTube en el que hace ostentación de una escopeta a repetición y de un pistolón de dos caños. El video tuvo más de 50.000 visitas. "Mirá lo que tengo. No soy ninguna boba. Conmigo no se jode. Que no se hagan las piolas. A más de una le voy a dar cañazos", expresó Mica, la Pichula, en el video que se viralizó en las redes sociales.

A partir de esa pelea entre sus progenitores por el cobro de la AUH, la madre se llevó a Sheila de su casa de Moreno y la abandonó con su padre, un electricista alcohólico y sin trabajo fijo. Según la bisabuela de Sheila, Ayala hacía pelear a sus hijos con otros chicos, una actividad que desarrollaba por dinero.

En la casa de su padre, Sheila quedó cerca del alcance de Fabián González, esposo de su madrina, Leonela Ayala. La Justicia investiga si este año González abusó de la hija mayor de Leonela, que tiene la misma edad que Sheila. Algunos vecinos habrían escuchado los gritos de la mujer: "violó a mi hija". Tiempo después, Leonela cambió sus dichos y defendió a González: "No pasó nada. Todo quedó en familia".

Ocho meses después ambos fueron detenidos por matar a Sheila, en un intento de abuso.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?