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El último intento de mantener el control

Especialistas analizan el rol de Ayala como vocera de la búsqueda
Gabriel Di Nicola
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21 de octubre de 2018  

"No es un juguete, es una niña. La cuidamos como cuidamos a nuestros hijos", sostenía Leonela Ayala antes de que se conociera la verdad: que su sobrina y ahijada Sheila , de tan solo 10 años, había sido asesinada. Poco después del hallazgo del cadáver, ella y su pareja, Fabián González, fueron detenidos. El arresto de la hermana del padre de la víctima causó más impacto público porque esa mujer se había convertido en la vocera del grupo familiar.

Su rol no fue algo casual, la sospechosa habría intentado mantener el control del pulso social durante la búsqueda y alejarse de una primera impresión como responsable del crimen.

Así lo sostuvieron a LA NACION la psicóloga Laura Ciuca y el médico legista y psiquiatra forense Carmelo Nápoli.

Para Ciuca, Ayala buscó quedarse con ese rol de vocera de la familia paterna como una manera de mantener el control de la situación. "También fue una forma de salirse de la escena y de invisibilizarse. Se podría decir que quería borrar las huellas. No todos los asesinos encabezan las marchas para pedir justicia y desviar el centro de atención; depende del perfil psicológico del sospechoso", afirmó la psicóloga.

El el programa Café de la tarde de LN+, el médico legista y psiquiatra forense también analizó las emociones expuestas por Ayala durante un reportaje en Telefe Noticias. "La quiero. La cuidamos como cuidamos a nuestros hijos", dijo en ese momento la ahora imputada ante las cámaras. La niña llevaba varios días muerta. "Llora sin lágrimas, es un llanto fingido y una pantomima", sostuvo Nápoli. En ese mismo reportaje, su pareja, el también imputado González, cortó la entrevista. Para Nápoli ya estaba sintiéndose responsable. "No se puede sostener una mentira sistemáticamente por mucho tiempo", afirmó el especialista. ß Gabriel Di Nicola

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