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Trump planea otro golpe contra los transgénero

Se conoció un proyecto para adoptar una definición de género sobre bases biológicas; inquietud en la comunidad LGBT
Se conoció un proyecto para adoptar una definición de género sobre bases biológicas; inquietud en la comunidad LGBT Fuente: AFP - Crédito: Nicholas Kamm
Rafael Mathus Ruiz
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22 de octubre de 2018  

WASHINGTON.- El gobierno de Donald Trump planea adoptar una definición de género acotada, biológica, "inmutable" para guiar las políticas públicas, la movida más contundente contra la expansión de derechos y garantías durante la presidencia de Barack Obama para alrededor de 1,4 millones de personas transgénero , que definen su género a partir de una elección individual.

Un memorando del Departamento de Salud develado por el diario The New York Times propone que el género sea definido "sobre una base biológica", como una condición inmutable, determinada por el sexo al nacer de la persona según sus genitales, ya sea masculino o femenino, que no puede cambiarse a partir de una decisión personal.

"El sexo significa el estado de una persona como hombre o mujer sobre la base de rasgos biológicos inmutables identificables por o antes del nacimiento", propone el memo, que según el periódico circula desde la última primavera boreal. "El sexo que figura en el certificado de nacimiento de una persona, tal como se emitió originalmente, constituirá una prueba definitiva del sexo de una persona a menos que sea refutado por evidencia genética confiable", aclara.

En el memo del Departamento de Salud, el gobierno de Trump justifica el giro en la necesidad de las agencias federales de contar con una definición uniforme de género determinada "sobre una base biológica clara, basada en la ciencia, objetiva y administrable".

De concretarse, la movida sería la más amplia y significativa de un hilo de decisiones tomadas por Trump desde que llegó a la Casa Blanca que han ido en contra de los derechos de las personas transgénero, como, por ejemplo, su intento de impedir que se enrolen en las fuerzas armadas.

El plan de la Casa Blanca de Trump generó una virulenta reacción por parte de la comunidad LGBT, organismos de defensa de los derechos civiles y de los derechos humanos, que denunciaron un intento de "borrar" a una de las minorías del país y suprimir los derechos y las victorias contra la discriminación que consiguieron en los años de Obama. En Twitter, la noticia generó una etiqueta: "No seremos borrados" (#WontBeErased).

"Siempre hemos sabido que esta administración busca nada menos que la destrucción de nuestras comunidades. Aquí, escrito claramente, está su intento de borrar nuestra existencia como personas transgénero", tuiteó el Centro de Leyes Transgénero, la organización más grande del país a favor de los derechos de las personas que buscan cambiar de género.

"No se equivoquen, las personas trans están bajo ataque directo del gobierno de Trump", fue el mensaje de Human Rights Campaign, otro grupo que defiende la ampliación de derechos.

La nueva política de Trump marcaría un drástico giro. Durante la presidencia de Obama, el gobierno federal había adoptado una definición amplia y flexible del género, al reconocer el derecho de las personas a elegirlo según su decisión individual, más allá del sexo determinado al nacer. En 2015, Obama se convirtió en el primer presidente en la historia de Estados Unidos en mencionar a las personas transgénero en un discurso sobre el Estado de la Unión, el mensaje presidencial más importante del año. Obama condenó la "persecución de mujeres, minorías religiosas o personas que son lesbianas, gay, bisexuales o transgénero", una mención a las minorías agrupadas por las siglas LGBT.

Esa política se derramó a programas educativos y de salud, y se convirtió en una directriz de políticas públicas que permitió, por ejemplo, que varias escuelas comenzaran a permitirles a los estudiantes transgénero que utilizaran el baño correspondiente a su identidad de género, un "avance" o un "retroceso", según a qué lado de la grieta se pregunte, que despertó una encendida discusión política que se coló en las elecciones presidenciales de 2016. Esa contienda generó una disputa judicial que llegó hasta la Corte Suprema.

Los evangélicos, uno de los pilares más fuertes de la coalición que llevó a Trump a la Casa Blanca, rechazaron con mayor virulencia la nueva política de identificación de los baños en las escuelas. Ese grupo religioso tiene una fuerte presencia en los estados republicanos del centro, el sur y el medio oeste de Estados Unidos.

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