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El proyecto Lebron-Lakers empezó a arder ante la primera chispa

LeBron James no puede llegar al aro, hostigado por Harden y PJ Tucker
LeBron James no puede llegar al aro, hostigado por Harden y PJ Tucker Fuente: AFP
Diego Morini
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22 de octubre de 2018  

"Vamos a nombrar las cosas por su nombre: lo que rodea a LeBron en ese equipo de Lakers es un adefesio. Es un andamiaje pegado con goma de mascar". Cuando Alvaro Martín, la voz de la NBA para América Latina de la mano de ESPN, pronunció esta frase en una entrevista con LA NACION, impactó. Fiel a su estilo, dijo lo que muchos piensan en los Estados Unidos y lo que otros tantos, que siguen la liga más poderosa del mundo básquetbol, podían advertir desde afuera. El proyecto LeBron-Lakers, que tiene un valor de 184.342.000 de dólares, que se conformó con jugadores talentosos pero emocionalmente inestables, que podía resultar perfecto o volar por los aires, en apenas un puñado de juegos comenzó a arder. Con la primera chispa, Rajon Rondo e Brandon Ingram acabaron a las trompadas con Chris Paul en el Staple Center.

Se creía que el desembarco de The King significaba el reverdecer de una franquicia como los Lakers y la mirada no estaba tan desenfocada. Sin embargo, cómo conformaron el producto fue lo que desequilibró la propuesta. Las contrataciones que apuntaban a jugadores como Kawhi Leonard o DeMarcus Cousins, terminaron en nombres completamente diferentes, en estilo y temperamento. Rob Pelinka, el general manager de los Lakers sumó al talentoso y extravagante Lance Stephenson (4.5 millones de dólares por un año), al temperamental JaVele MacGee (US$ 2.3 millones), repatrió a Kentavious Caldell Pope (US$ 12 millones por una temporada), sumó al controvertido Michael Beasley por US$ 3.5 millones y al polémico Rajon Rondo por un año por US$ 9 millones.

Con ese abanico de personalidades comenzó la historia... En el primer partido oficial de LeBron James en el Staple Center y ante un candidato al título de la Conferencia Oeste, Houston Rockets, no sólo perdió el juego sino que, además, su equipo quedó en el centro de la escena por el escándalo que desataron Ingram y Rondo, en ese orden.

Es cierto que el negocio de los Lakers con la venta de camisetas con el número 23 (se vendieron más de 12.000 desde julio,según la tienda online Ebay) y con la cantidad de tickets que cortaron para esta temporada (los precios de los boletos en el Staple Center subieron un 427 por ciento respecto a la temporada pasada, según StubHub) resultó redondo. Pero lo que inquieta hoy a la franquicia es que todos hablan de ellos por un acto vergonzante. Además, según Sports Center, los Rockets le facilitaron un video a la NBA en su investigación sobre lo ocurrido entre Rondo y Chris Paul. En las imágenes parece advertirse que Rondo salivó a Paul y que eso desencadenó todo el escándalo posterior.

"Vi todo desde la distancia, no estaba allí dentro. Todos los sucesos como el que ha ocurrido los soluciona la NBA siempre de la mejor manera posible. Fue una pelea muy acalorada, estoy seguro de que vi un escupitajo (de Rondo hacia Paul). Cuando pasan cosas así, cuando decides cruzar la línea, debes atenerte a las consecuencias que pueda haber", dijo Mike D'Antoni, el entrenador de los Rockets.

Si bien se esperan sanciones duras por parte de la NBA -los antecedentes de un altercado semejante data de 2004 entre Detroit e Indiana y aplicaron sanciones desde 25 partidos (Stephen Jackson) a casi 80 juegos (Ron Artest)-, según el periodista estadounidense Adrian Wojnarowski no serían tan estrictos en este caso, ya que publicó en Twitter que las posibles sanciones sería: 4 partidos para Ingram, 3 para Rondo y no sería sancionado Paul.

Más allá de estas cuestiones de suspensiones lo que querían evitar Magic Johnson y Kobe Bryant, dos de los ex jugadores más activos en la llegada de LeBron James y que ayudaron a la conformación del proyecto, es que la franquicia quedara manchada por una situación de este estilo. Los dos suelen manifestarse en redes sociales cuando algo bueno sucede en los Lakers, sin embargo, no se pronunciaron después del triste episodio el sábado último.

LeBron James quedó en medio del escándalo porque fue quien trató de detener a Chris Paul, el base de los Rockets, pero evitó en todo momento hablar del altercado y buscó minimizar semejante espectáculo dantesco: "No estoy decepcionado para nada con lo que produjo el equipo. Sé que va a haber dificultades al comienzo y que no va a ser fácil. Hoy (por el partido con Houston) hemos tenido lapsus y hemos fallado tiros. Es algo que ocurrirá en ocasiones", dijo LeBron James.

Lo que no querían ni The King ni los Lakers era ser el foco de atención por peleas, sino por la revolución deportiva y la posibilidad de poner nuevamente a Los Ángeles en el camino por un anillo. Fue suficiente una pequeña chispa para hacer arder la hoguera de vanidades que se instaló en el Staple Center.ß

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