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Análisis táctico: un Racing emotivo y... demasiado pasado de revoluciones

Orban sale al cruce de Costa y es gambeteado por el delantero de San Martín, que asistirá a Bieler para el 1-1
Orban sale al cruce de Costa y es gambeteado por el delantero de San Martín, que asistirá a Bieler para el 1-1
Christian Leblebidjian
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22 de octubre de 2018  

Racing es un equipo emotivo pero -al mismo tiempo- al que le cuesta manejar sus emociones: busca el protagonismo, exige, lanza sus laterales al ataque y suele generar más de diez chances de gol por partido. Sin ir más lejos, ante San Martín, en Tucumán, sumó once situaciones de riesgo desde el poder de desequilibrio de Licha López, Cristaldo, Centurión, Solari y Pol Fernández. En Tucumán ganaba 1-0 y estaba más cerca del 3-0 que del segundo tanto. Empujaba, llegaba por derecha, por izquierda. Es cierto que el local estaba con un futbolista menos por la correcta expulsión del arquero Arce, aunque el ritmo que suele impregnarle la Academia a sus adversarios también logra fabricarlo once contra once. El tema es que esa emoción muchas veces lo traiciona, lo pasa de revoluciones. Le pasó ante Boca en la fecha anterior (ganaba 2-0 y estaba cerca del tercer tanto, pero finalizó 2-2), también frente a San Martín.

Sucede que demasiada velocidad lo fuerza a cometer errores, a no pensar tanto. En Tucumán, luego de un primer tiempo en donde nunca le encontró la vuelta a esa superioridad numérica que tuvo desde los 16 minutos de la primera etapa, apareció en una segunda con más pausa, dándole prioridad al "llegar mejor" que al llegar "más rápido" al área rival. Así hizo un muy buen gol colectivo, aunque fue sellado por la asistencia de Centurión para el cabezazo de Solari.

Con el ingreso de Marcelo Díaz (más tiempista), por Pol Fernández, Coudet soltó a Domínguez. Contra Boca le faltó Donatti y el Chacho dijo que le faltó ese jugador para "cerrar el partido", entendiéndose por eso sumar una característica más defensiva que termine de controlar un desarrollo favorable. El pensamiento del DT puede ser: "si siendo ofensivo se mantiene el dominio, haciendo un cambio defensivo más controlado debería estar". Pero en el fútbol no siempre uno más uno es dos. Contra San Martín tampoco lo tuvo a Donatti, aunque el ingreso de Díaz buscó tener un efecto similar desde la decisión.

Con Boca, ganando 2-0, el ingreso de Centurión le dio un exceso de revoluciones a un equipo que necesitaba hacerse fuerte desde la posesión, aunque los hinchas vean más pases hacia atrás que hacia adelante. En Tucumán le faltó más frialdad a los jugadores que a Coudet. Primero a Orban, que en el 1-1 pretendió quitar contra la banda en lugar de encerrar primero a Costa para evitar ser gambeteado. Y también le faltó frialdad a Solari para detener a Matías García en esa corrida de. 60 metros que hizo por la banda izquierda en el 2-1.

Racing tiene que poner en remojo algunas de sus tomas de decisiones. Porque está en condiciones de ser un muy buen equipo, pero para eso también debe aprender a jugar con los contextos. Y evitar que las emociones le nublen la estrategia.

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