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Agustín Radrizzani, un obispo progresista de buenos vínculos con el peronismo

Radrizzani reemplazó a De Nevares y trabajó junto a Bergoglio
Radrizzani reemplazó a De Nevares y trabajó junto a Bergoglio Crédito: Ricardo Pristupluk
Mariano De Vedia
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22 de octubre de 2018  

Reconocido por su fuerte compromiso social, su apertura y buen sentido del humor, la prudencia no es quizás el mejor atributo de Agustín Radrizzani, el arzobispo que dos veces -en 2010 y en 2015- abrió las puertas de la Basílica de Luján a Cristina Kirchner, para celebrar el tedeum del 25 de Mayo.

Nacido en Avellaneda, en 1944, se formó con los salesianos, congregación que siempre bregó por la promoción social de los postergados. Fue superior de los salesianos en La Plata y, en 1991, Juan Pablo II lo designó obispo de Neuquén y sucesor de Jaime de Nevares, una de las voces de la Iglesia más comprometidas con los derechos humanos. En esos tiempos Radrizzani se destacaba como una de las figuras más progresistas de la Iglesia. En la Semana Santa de 1999 acompañó a madres, chicos y jóvenes durante un operativo de la Gendarmería para desalojar un puente ocupado en Cutral Co.

En 2001 asumió como obispo de Lomas de Zamora. En junio del año siguiente año acompañó en el velatorio a las familias de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, los piqueteros muertos con balas de la policía bonaerense.

Radrizzani encuadró en el espíritu renovador que propiciaba Jorge Bergoglio. Se incorporó a la conducción del Episcopado como vicepresidente segundo, entre 2005 y 2008, cargo que luego resignó, tal vez por su prédica en favor del diálogo con el gobierno kirchnerista cuando el cardenal porteño era visto como enemigo. En ese acercamiento habría influido Oscar Parrilli, a quien había tratado en Neuquén. En las audiencias por la ley de medios apoyó la iniciativa kirchnerista. En la Iglesia coincidían en que le faltaba "cintura política".

En diciembre de 2007 fue designado arzobispo de Mercedes-Luján y por segunda vez le tocó suceder a un obispo conservador: Rubén Di Monte, de buenas migas con Julio De Vido. En esa función lo encontró el escándalo de José López, cuando revoleó los bolsos con casi US$9 millones.

Gestos como el del sábado, cuando albergó en misa a opositores con un contundente mensaje al Gobierno, podrían tener fecha de vencimiento. En septiembre cumplirá 75 años y deberá presentar su renuncia al Papa .

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