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Examen reprobado: la segunda línea no salvó a Racing del naufragio en Tucumán

La frustración de Nery Domínguez; detrás, Ricardo Centurión
La frustración de Nery Domínguez; detrás, Ricardo Centurión Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Font
Nicolás Zuberman
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22 de octubre de 2018  

La visita a Tucumán era para Racing un examen trascendente que debía rendir como puntero. Aunque también era una prueba para ese amplio plantel que armó para pelear hasta el final la Copa Libertadores pero que debió recalcular su rumbo y pensar sólo en la Superliga . Por la lesión de Gabriel Arias, la molestia que mandó al banco a Marcelo Díaz y la sanción a Matías Zaracho, Eduardo Coudet estaba obligado a hacer tres modificaciones. Javier García, Nery Domínguez y Ricardo Centurión fueron los recambios que eligió el 'Chacho' para esos puestos. La noche no podría haber terminado más negra: además de una actuación muy floja, San Martín, un equipo que aún no había ganado en el campeonato, le dio vuelta el partido, a pesar de haber jugado más de un tiempo y medio con un hombre más.

Después de que la Academia se fue derrotada a finales de agosto del Monumental ante River y astilló su sueño copero, Coudet cambió a medio equipo: Soto, Domínguez, Cardozo, Bou y Centurión se sacaron la pechera de los titulares para pasar a jugar para los suplentes. A partir de ahí, no pudieron aportar al equipo entrando en el segundo tiempo. Hasta ayer, los números lo mostraban: Bou sumó 44 minutos en los últimos cinco juegos, sin goles y con una asistencia de gol a Solari ante Rosario Central; Centurión tan sólo 26 minutos; Domínguez sí rindió ante Boca, pero en la posición de zaguero; Soto fue ayer por primera vez al banco, y Neri Cardozo apenas sumó 7 minutos ante Lanús. Son de los futbolistas mejores pagos de un plantel que en las oficinas del Cilindro definen como "un gustito caro", además del desgraciado caso de Mauricio Martínez, el refuerzo que aún no pudo hacer su estreno porque sufrió la rotura de los ligamentos durante la pretemporada. Una vez sellada la derrota ante San Martín el diagnóstico se volvió más crudo.

"Lo que mantiene o sube la vara de un equipo son los suplentes. Si el suplente no le impone el ritmo al que le toca jugar de titular, y no lo esfuerza al máximo, el titular está cómodo. Para cualquier equipo del fútbol argentino -aseguró Augusto Solari el último martes en rueda de prensa- sería extraño tener a Centu y Bou en el banco, porque son dos jugadores de jerarquía. Lo mismo pasa con Nery Domínguez y Neri Cardozo. El equipo está andando bien y es fundamental que sigamos tirando para el mismo lado". Desde la competencia interna, según analiza el cuerpo técnico, la variedad y jerarquía del plantel sí está potenciando a los futbolistas que saltan al campo de juego de entrada. Pero desde el rendimiento individual de los que les toca entrar los últimos minutos de cada partido, no. Ayer fue la confirmación de esa sensación.

Fue justamente Solari, con otro cabezazo goleador, el que parecía que empezaba a enderezar una noche traumática para la Academia. Después de un primer tiempo estresante, con constantes interrupciones de juego por situaciones de partido pero también por el comportamiento del público tucumano, más algunas demoras por fallas en el sistema lumínico, llegó el alivio a los cuatro minutos del segundo tiempo.

Durante la primera mitad, se hizo gigante la figura de los ausentes Zaracho y Díaz. No sólo porque Centurión y Domínguez no los suplían, sino además porque esas faltas se hacía sentir en lo colectivo: Solari, Pol Fernández y Cristaldo estaban desconocidos desde el ritmo y la precisión. Ni siquiera la expulsión del arquero Ignacio Arce, a los 16 minutos, había podido alivianar el sufrimiento visitante. Con ese frentazo de Solari, después de un buen centro de Centurión en posición de wing derecho, la Academia pudo plantarse de otra manera en suelo tucumano. Ya con el resultado a favor y un hombre más que su rival, sí se notó la diferencia de jerarquía que en el primer tiempo se había diluido entre parates e imposiciones. Fue en esos minutos en los que desperdició la ventaja, justo cuando más apareció Centurión.

Primero comandó bien una contra que pudo haber sido gol de Cristaldo si no hubiera sido por una brillante intervención de Carranza. Al ratito, el arquero local le negó el gol al N° 10 de Racing, que había definido fuerte al primer palo. Hasta se animó a tirar un caño que terminó en falta a favor, bien con su sello. Pero eso duró poco, apenas veinte minutos: después de una buena conexión entre el ingresado Franco Costa y Claudio Bieler, llegó la igualdad de San Martín. Con el 1 a 1, Coudet mandó a la cancha a Bou, el caso que más preocupa entre los recambios que no aportan respuestas. La señal llegó enseguida: en la primera jugada, tras una patriada de Matías García, llegó el segundo tanto de Bieler. Era la primera vez que la Academia quedaba en desventaja en la Superliga.

Esos últimos diez minutos se convirtieron en la mejor medida para este equipo. Apenas un zurdazo de Marcelo Díaz fue la única respuesta. Del examen que debía rendir el puntero en Tucumán se fue con un aplazo. Y en el bolso un golpe durísimo del que habrá que ver si se puede recuperar: dejó su invicto ante el último del campeonato, luego de arrancar en ventaja y con un hombre más que su rival durante 75 minutos de juego.

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