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Pichetto, sobre los cuadernos: "Hay que evitar la transnacionalización de las empresas"

Miguel Angel Pichetto, senador nacional, en el Coloquio de IDEA 2018

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22 de octubre de 2018  • 13:43

El presidente del Bloque Peronismo Federal, Miguel Ángel Pichetto , habló con LA NACION en el Coloquio de IDEA en Mar del Plata, donde dejó varias definiciones: por qué es importante que el Congreso apruebe el presupuesto, qué debe pasar con las empresas envueltas en hechos de corrupción y por qué considera que el espacio que integra junto a Juan Manuel Urtubey , Juan Schiaretti y Sergio Massa será una alternativa electoral competitiva para los próximos comicios.

En relación con el presupuesto previsto para el año próximo, que se tratará en la Cámara de Diputados en la sesión del próximo miércoles, Pichetto confirmó que acompañará el proyecto del oficialismo y consideró que el "gran ajuste" ya está hecho.

"Mi visión personal y la de algunos gobernadores con los que vengo dialogando es que está la necesidad de que se vote un presupuesto. En 2011 no se aprobó y fue algo altamente negativo por parte de la oposición. En el 2001, en el peor momento de la Argentina, votamos en marzo la ley de presupuesto, con el ingreso del presidente Eduardo Duhalde al Gobierno. Aun en la peor circunstancia hubo un presupuesto, un marco referencial", analizó el senador.

Además, aclaró: "La ley de administración financiera prevé la repetición del presupuesto y si no lo hubiera, la prórroga aumenta la discrecionalidad del Gobierno y da un marco de incertidumbre muy complicado. En este momento, desde la oposición debemos amortiguar la aplicación de nuevos impuestos sobre la clase media, no impactar en los sectores productivos".

En este sentido, opinó: "El gran ajuste en la Argentina ya se hizo a través de la devaluación, políticas salariales a la baja y una inflación tremenda. Con el 6,5% de inflación de septiembre ya desbordan las expectativas inflacionarias para el 2018. El ajuste ya ocurrió".

Por otro lado, sobre sus proyecciones electorales de cara al 2019, aseguró que su espacio se convertirá en una propuesta competitiva que se distinguirá entre el oficialismo y el kichnerismo. "Es conveniente que exista esta alternativa que significa no jugar al juego de la grieta. Una opción que no siga sosteniendo el discurso binario de la confrontación pura", sostuvo.

Al ser consultado sobre las consideraciones oficialistas que tildan a su espacio de "kirchnerismo con maquillaje", Pichetto retrucó: "Bueno, y desde el kirchnerismo nos acusan de que ayudamos al oficialismo a gobernar. Lo que ocurre es que la Argentina ser opositor radicalizado vende mucho".

Sobre las sanciones que deberían afrontar los empresarios acusados de pagar coimas durante el kirchnerismo y la posibilidad de que sus empresas sigan teniendo contratos con el Estado, consideró: "El destino de los empresarios lo decidirá la Justicia. La preocupación que tengo es que hay que hacer un esfuerzo desde el Gobierno y el Congreso para encontrar un camino de salida en la continuidad de las empresas argentinas en la realización de obra pública, también de los empresarios en orden a oxigenar los directorios".

"Hay que intentar evitar la pérdida de activos, con la transnacionalización de las empresas, que son los efectos y consecuencias no deseadas. Los jueces y fiscales no tienen que preocuparse por eso, sino del Gobierno y la oposición para evitar las contingencias de los impactos económicos o de una profundización de la crisis", dijo.

Por otro lado, negó rotundamente la posibilidad de que hayan existido coimas dentro del Poder Legislativo. "El Congreso no ha habido ninguna situación de infección como ocurrió en el Lava Jato, en Brasil".

Por último, desmintió la existencia de la denominada "doctrina Pichetto" y aclaró: "Es la doctrina de la Corte, que dice que una persona deja de ser inocente cuando hay sentencia firme. Este es un criterio que corre para vos, para mí, para la ex presidenta o el actual presidente. Si vulneramos eso estamos cometiendo un grave error".

"No creo en la prisión preventiva como pena anticipada. Si la persona no va a intervenir o no hay riesgo de fuga, no se puede aplicar la presión preventiva como un instrumento de pena anticipada. Un ejemplo concreto es lo que pasó con el ex vicepresidente (Amado Boudou), que a la finalización del juicio oral, entendiendo el tribunal que había condiciones, lo detuvo, pero hubo una sentencia condenatoria en primera instancia y ratificada por la cámara de casación", expresó.

"La sociedad cree que hay esquemas de amparo que impiden la investigación judicial o la condena y no es cierto. Los legisladores tienen inmunidad de opinión y reto. Luego, el proceso judicial se inicia con una denuncia, está obligado a ir, ir al juicio oral y lo pueden condenar. La justicia tiene todas las atribuciones para citar a una persona, hacer el juicio y condenarlo sin ningún tipo de obstáculo por parte del Congreso", concluyó.

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