Suscriptor digital

¿Que nos espera en el futuro cercano con los vehículos eléctricos y autónomos?

Vehiculos eléctricos y autónomos, energías renovables, motores sin emisión de contaminantes, temas que ya están en la agenda del futuro cercano, y hoy tienen un presente sólido y un crecimiento imparable. ¿Qué encontraremos en las calles en los proximos 10 años?
Vehiculos eléctricos y autónomos, energías renovables, motores sin emisión de contaminantes, temas que ya están en la agenda del futuro cercano, y hoy tienen un presente sólido y un crecimiento imparable. ¿Qué encontraremos en las calles en los proximos 10 años?
Pablo Gutiérrez
(0)
22 de octubre de 2018  • 14:03

En la actualidad, todas las automotrices e industrias tecnológicas del mundo coinciden en algo: el futuro de los vehículos es eléctrico y autónomo .

También están de acuerdo en que para que ese futuro sea rentable y socialmente aceptado, tendrán que trabajar codo a codo con empresas privadas, organismos del Estado y organizaciones sociales para modificar hábitos de conducción, de traslado y de infraestructura de abastecimiento. Las calles, las ciudades, los funcionarios, los conductores y los peatones van a tener que cambiar y reaprender para consolidar este escenario.

¿La fecha? 2025. Es el año bisagra que muchas empresas consideran como el "año cero" de los vehículos autónomos (VAs), totalmente capacitados y controlados para convivir en zonas urbanas o de rutas, y del comienzo de la masificación del parque automotor eléctrico a nivel global.

Un futuro con un vehículo sin volante

"Durante sólo 20 segundos, en un cruce de calles urbano se pueden producir hasta 40 situaciones e interacciones entre el auto y el peatón, que en el futuro no sólo deberá resolver un vehículo autónomo, sino que también exigirá que nosotros tengamos que reaprender a interactuar en la calle". Las palabras de Marteen Sierhuis, director del Centro de Investigación de Nissan en Silicon Valley y ex investigador de la NASA, le quitan el manto de ficción que poseen los vehículos sin conductor, y plantea una problemática compleja pero desafiante: para que los vehículos autónomos (VAs) sean una realidad tendremos que adaptarnos a nuevas formas de interactuar y "socializar" con ellos.

Existen diversas iniciativas en la industria que van en esta dirección, como el Cruise AV, el modelo sin volante de GM que aguarda el visto bueno de las autoridades. Toyota evalúa una forma de utilizar vehículos autónomos como oficinas en movimiento con el proyecto E-Palette, mientras que las automotrices suecas pusieron a prueba diversos prototipos donde transformar la experiencia de manejo de un vehículo al adecuar el habitáculo en un área de trabajo, reunión o esparcimiento.

Este escenario es sobre el que la empresa japonesa Nissan se encuentra trabajando en sus siete centros de investigación alrededor del mundo para lograr el objetivo de una "autonomía socialmente aceptable" en una fecha cercana a 2025. Como base de operaciones en desarrollo de VAs e inteligencia artificial, se creó el Nissan Research Center de Silicon Valley (NRC-SV) que fue abierto en 2013 y donde conversamos con Marteen Sierhuis sobre su trabajo y perspectivas.

Por su ubicación geográfica, el NRC-SV se encuentra estratégicamente situado en la cuna internacional de la innovación y la tecnología, además de que California es la única región de los Estados Unidos en habilitar la circulación de VAs en zonas urbanas, para testeo. Este centro está enfocado específicamente en tres campos de estudio: VAs, vehículos y servicios conectados, y en interfaz e interacción hombre-máquina.

Marteen Sierhuis, director del Centro de Investigación de Nissan en Silicon Valley y ex investigador de la NASA, cree que una mayor presencia de la tecnología en los vehículos exigirá que las personas, tanto los pasajeros como los peatones, deban reaprender nuevas formas de interacción con los autos
Marteen Sierhuis, director del Centro de Investigación de Nissan en Silicon Valley y ex investigador de la NASA, cree que una mayor presencia de la tecnología en los vehículos exigirá que las personas, tanto los pasajeros como los peatones, deban reaprender nuevas formas de interacción con los autos

Para Marteen Sierhuis, el factor humano combinado con Inteligencia Artificial y vehículos autónomos será el concepto del futuro para consolidar a los VAs. Para lograr esto desarrolló junto a su equipo el concepto SAM (Seamless Intelligent Mobility), que tiene como objetivo fusionar la inteligencia artificial (IA) al interior del vehículo con la intervención humana desde una ubicación remota. De acuerdo con su investigación, esto permitirá que los vehículos autónomos tomen decisiones en situaciones impredecibles y amplíen la información disponible para la inteligencia artificial en el auto. La meta de SAM es cambiar la infraestructura de los vehículos, disminuir los accidentes y descongestionar el tránsito, con un concepto de funcionamiento similar al del control de tráfico aéreo, uno de los sistemas de movilidad más seguros del mundo.

Marteen está convencido de que "el mundo de la movilidad debe mirarse con un lente social", ya que la convivencia tanto dentro como fuera de un vehículo están basadas en relaciones de confianza, y no de cálculos matemáticos o estadísticos.

El mundo de la movilidad debe mirarse con un lente social, la convivencia con los vehículos autónomos están basadas en relaciones de confianza y no de cálculos matemáticos o algoritmos
Marteen Sierhuis, director del Centro de Investigación de Nissan

¿Podrá un vehículo autónomo tomar una decisión correcta ante una situación de calle cerrada por reparaciones, un peatón cruzando en forma incorrecta o un vehículo estacionado en doble fila en una zona prohibida? El concepto SAM es el que tomará esas decisiones al momento de producirse, mediante el controlador remoto (humano) que le dará asistencia. Estas situaciones serán guardadas por los VAs como "aprendizaje" dentro de su inteligencia artificial para futuras situaciones similares.

Este concepto fue desarrollado por Sierhuis basado en su experiencia de trabajo en la NASA con vehículos robots en Marte, con la cual aún sigue trabajando en alianza con Nissan para el desarrollo de vehículos autónomos. El rápido desarrollo de SAM le permitió a la automotriz japonesa comenzar a trabajar confiada en que para el año 2025, contará con la primera flota de vehículos robóticos a nivel global.

Pero, ahora que conocemos cómo funcionara un vehículo autónomo y que los aceptamos, bajemos un poco a la vida real.

¿Para quién es el vehículo autónomo?

Las disrupciones tecnológicas suelen traernos esa sensación de "manta corta", término que definió el DT campeón del mundo Carlos Bilardo para ejemplificar el momento en que optimizamos un sector y se nos descalabra otro. Es dentro de ese concepto donde los vehículos autónomos podrían dar el batacazo y redefinir las ciudades, el tránsito y la logística tan necesaria para el crecimiento y abastecimiento urbano.

Como ejemplo de este concepto futbolístico, vemos que uno de los segmentos de mayor crecimiento actual es el e-commerce, industria totalmente dependiente de la logística urbana e interurbana. Según informes de ciudades como Barcelona, Madrid y Nueva York, las flotas de vehículos de reparto de mercaderías que impulsan el crecimiento del e-commerce representan entre entre un 20% y 30% del tráfico de las ciudades y producen el 40% de la contaminación atmosférica, además del crecimiento de la tasa de accidentes vehiculares.

Los datos que proporciona Nissan, indican que los dispositivos de movilidad autónoma podrían reducir los errores humanos presentes en más del 90% de los accidentes urbanos. Por ejemplo, el sistema anticolisión frontal podría reducir en un 27% los accidentes, la alerta de carril involuntario podría reducirlos un 25% y el control de ángulo muerto llevaría a una reducción potencial de un 17% en los accidentes de circulación.

No es un dato menor que todos los vehículos autónomos sean eléctricos por defecto. Es el estándar que predominará en las principales flotas globales, y la tecnología que ofrece en la actualidad la alternativa más sólida a los combustibles contaminantes para reducir las emisiones de carbono a 0%, y optimizar la circulación en ciudades congestionadas.

La primera segunda generación en la historia del coche eléctrico

Una vista del Leaf, el vehículo eléctrico más vendido del mercado y que Nissan planea impulsar en América latina con más fuerza
Una vista del Leaf, el vehículo eléctrico más vendido del mercado y que Nissan planea impulsar en América latina con más fuerza

Con una mayor autonomía, mejor eficiencia energética y un diseño atractivo, pero que no necesita mostrarse como un auto futurista para presumir de su característica de "eléctrico", conocimos también en Silicon Valley a la segunda generación del Nissan Leaf, el auto eléctrico que llegó al mercado en 2010 y desde entonces ha colocado 350 mil unidades en los 51 mercados en donde se comercializa, logrando de forma holgada consolidarse como el eléctrico más vendido del mundo.

Esta madurez puede notarse en el desafío que realizó el explorador polaco Marek Kamiski al unir los 16.000 kilómetros que separan a Polonia de Tokyo en un Nissan Leaf 100% eléctrico, para demostrar lo viables que son estos vehículos para realizar viajes de larga distancia sin causar daños al medio ambiente.

En América latina su desembarco inicial fue más tímido y aún queda mucho terreno por recorrer, considerando que la infraestructura de abastecimiento es escasa, los incentivos impositivos casi nulos y en nuestro país en particular, y teniendo ya cinco marcas con vehículos eléctricos disponibles, la cifra de ventas apenas llega a 3 cifras.

Esta segunda generación de Leaf viene a ser la punta de lanza de los cambios necesarios para que los vehículos eléctricos sean protagonistas en Argentina y en la región. La batería es de iones de litio y creció 40% con respecto del modelo anterior, con lo cual ahora es de 40 kW/h, que proporcionan una autonomía cercana a los 240 kilómetros por carga completa. El motor eléctrico ahora entrega 147 HP. Un dato interesante en el que trabajan muchas automotrices es en la aerodinamia, ya no sólo como un factor de rendimiento sino también para disminuir las vibraciones sonoras. Esto sucede porque los autos eléctricos no generan ruido de motor, lo que potencia las vibraciones producidas por la fricción del viento en la carroceria.

Eléctricos, autónomos y amigables con el medio ambiente. El desafío de la industria automotriz será consolidar en los próximos años la eficiencia de sus vehículos y volver a enamorar a los amantes del rugir de los motores, con los silenciosos pero eficientes y confiables autos a batería.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?