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Copa Argentina: Newell's y Rosario Central jugarán en la cancha de Arsenal y a puertas cerradas

El clásico rosarino, víctima de múltiples contramarchas
El clásico rosarino, víctima de múltiples contramarchas Fuente: FotoBAIRES
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22 de octubre de 2018  • 15:43

Después de varias semanas de incertidumbre, los simpatizantes de Newell's y Rosario Central tendrán que ver el partido de cuartos de final de la Copa Argentina desde sus casas: será el jueves 1 de noviembre a las 15.30 en el estadio Julio Humberto Grondona de Arsenal.

La resolución final llegó hoy de parte de la AFA, luego de un cruce de comunicados entre los organizadores del torneo más federal de la Argentina y las autoridades provinciales, con acusaciones, desmentidas y un clima de desconfianza permanente. Así, el clásico más relevante de Rosario quedó sumergido en la mezquindad y la inoperancia que impera en el fútbol argentino.

Las reuniones entre las entidades rosarinas y las autoridades provinciales para que el partido se juegue en la ciudad fracasaron desde el primer día. Así, uno de los clásicos más atrapantes del país quedó enredado en operaciones mediáticas y mensajes sin sustento. Sumado a eso, la posibilidad de disputar el cruce en Rosario perdió forma cuando 300 barras de Newell's irrumpieron recientemente en un entrenamiento en el predio de Bella Vista para apretar a los futbolistas. Otra muestra más de la impunidad con la que se mueven los violentos.

Mientras, en las negociaciones, cada uno de los clubes se preocupó por sacar ventajas deportivas. Dentro de la ciudad se barajó la posibilidad de sortear la sede. El Parque de la Independencia por un lado, el Gigante de Arroyito por el otro. En ese contexto, ofrecieron el 7 de noviembre como fecha tentativa. En el medio, se debatía también la cantidad de días de descanso que tendría cada uno de los equipos, según el programa de partidos de la Superliga. Los acuerdos nunca llegaron. Dentro de ese panorama, Newell's se inclinó por jugarlo en la cancha de Colón, en tanto que Central puso el ojo en Unión. Acto seguido, una concejal justicialista de Santa Fe pidió que el clásico no llegue a esa ciudad por cuestiones de seguridad. Los rounds se sucedieron uno tras otro. Acuerdos y acercamientos, ninguno.

Ya sin Rosario en la agenda, las canchas de Lanús y Arsenal se perfilaban como sedes del clásico, aunque la Aprevide (Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte) siempre quiso que se disputara sin público. La claridad nunca llegó. Se jugará en Sarandí uno de los partidos más relevantes que ofrece el fútbol argentino. Bien lejos de la fiesta que Newell's y Central podrían haber regalado.

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