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River-Gremio: cómo le fue a Marcelo Gallardo como DT en los cruces con los equipos brasileños

Fuente: Archivo
Ariel Ruya
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22 de octubre de 2018  • 22:39

Ahora, justamente ahora, River es más River que nunca. Ahora, justamente ahora, Marcelo Gallardo es el entrenador más táctico y estratégico que nunca.

Es esa clase de desafíos que antes, algunos años atrás, lo asfixiaban, lo comprimían. Soberbio, altivo en los encuentros caseros, solía arrasar en las competencias domésticas con una autoridad incuestionable. Marcelo Gallardo cambió la historia reciente del gigante argentino y, de algún modo, le agregó dosis de bravura y valentía internacional que amenazan con instalarse en el futuro. River disfruta los choques directos, los encuentros internacionales, sobre todo cuando se construye el prólogo de los partidos decisivos, los que dejan huella, los que definen a los ganadores. No solo juega al fútbol con clase audaz: le agrega dosis de espíritu, templanza y una voracidad a toda prueba. Sin embargo, el adversario no es un conjunto sin pergaminos, es un grande de Brasil. Es el campeón, el mismo que sacó de escena a Lanús -allá y acá-, días después de aquella fatídica noche en la Fortaleza, esa que River cicatrizó ante Boca después de una larga travesía.

El Monumental se vestirá de fiesta desde las 21.45, contra un conjunto pícaro y de técnica brasileña. Que, lógicamente, también se siente a gusto en el juego del cara a cara, un estilo que Renato, su entrenador, sabe de memoria. Más allá de algunas bajas por lesiones, Gremio se presenta como un examen mayor, en comparación con los choques con Racing e Independiente, resueltos con tres goles en su casa. Esta historia será al revés: el equipo millonario deberá definir su destino final en Porto Alegre, en el Arena Do Gremio, un moderno, magnífico e intimidante escenario para unos 61.000 espectadores.

Gallardo lo entiende muy bien: el partido no se acaba esta misma noche. Es apenas un adelanto. Su idea de "ser avasallante", es una posible postura inicial. El técnico sabe perfectamente que muy pocos resolvieron una serie en la primera función. Sin embargo, más allá de aquí y de allá, River suele disfrutar esta dosis de adrenalina, ansiedad y fútbol de alto voltaje.

"Va a ser difícil, pero en el Monumental tendremos el apoyo de nuestra gente y en la revancha será lindo jugar con un clima hostil, porque el equipo se siente más fuerte", acepta Exequiel Palacios, de apenas 20 años. La madurez de su voz se refleja en la madurez de su juego: el equipo no se siente incómodo sobre el vértigo. "No, todo lo contrario: a River le gusta jugar las batallas complicadas", agrega.

Esa idea se sostiene en un plantel calificado para llegar a la otra orilla caminando por la cornisa y, sobre todo, al estilo de Marcelo Gallardo. "Será un partido duro, se va a jugar de acuerdo a las intenciones de los dos equipos. Gremio es el último campeón, pero le tengo mucha fe al equipo para que se pueda dar un resultado positivo y después ir a pelearlo a Brasil", advierte el Muñeco. Exactamente eso: jugar y pelear.

Siempre los conjuntos brasileños suelen ser un dolor mayúsculo de cabeza en la reseña millonaria. Con Gallardo, el termómetro sube y baja la temperatura. Dirigió ocho partidos: dos triunfos, tres empates y tres derrotas. Once goles a favor, 9 goles en contra. Nunca ganó como local en la Copa Libertadores. Sin embargo...

Avanzó las dos veces que jugó mano a mano. Y pasó en las etapas de grupos como primero, sobre San Pablo en 2016 y arriba de Flamengo en 2018. El detalle: Copa Libertadores 2015: cayó 1-0 en Núñez y goleó 3-0 (tal vez, el mejor partido de la era Gallardo) con Cruzeiro en los cuartos de final.

  • Copa Sudamericana 2015: festejo por 3-1 en el Monumental y derrota 2-1 contra Chapecoense en los cuartos de final.
  • Copa Libertadores 2016: 1-1 como local y caída 2-1 con San Pablo en la etapa de grupos.
  • Copa Libertadores 2018: 2-2 en Río de Janeiro (allí empezó la serie de 32 partidos invicto, finalizada en el traspié por 1-0 con Colón) y 0-0 con Flamengo en la primera rueda.

"Estamos acá para hacer un gran partido y llevarnos un buen resultado para Porto Alegre", avisó el lateral Bruno Cortez. "River es un equipo de muchas virtudes, tiene un excelente entrenador, va a ser un gran duelo. Pero estamos preparados para esta guerra", cuenta el defensor.

Pity Martínez volverá a escena, Quintero sería el otro conductor y Scocco seguirá adelante. Everton y Luan -suman ocho goles en la Libertadores-, están lesionados en Gremio. "Si no pudiera jugar, ni habría venido", aclaró Luan, que está con la delegación en Buenos Aires.

Habrá un recibimiento especial para el equipo y, sobre todo, para Gallardo. El Monumental estará abarrotado, mientras que ya se vendieron las 4000 entradas previstas para el choque de vuelta, que se jugará el martes próximo, en Brasil.

Javier Pinola define a Gallardo en dos conceptos: "Es muy superior a todos, sin desmerecer a nadie y con el respeto que se merece cada técnico. Por cómo lee los partidos, cómo los plantea". Esa capacidad y la mística reciente convierten a River en una formación peligrosa. Hasta para el campeón de América.

Por: Ariel Ruya

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