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El cosechero

Noelia Rivero
Noelia Rivero LA NACION
Crédito: DPA/ Edición fotográfica Dante Cosenza
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23 de octubre de 2018  

LAKENHEATH, GRAN BRETAÑA.- No le pidamos un sapucay a este maternal cosechero. El campo fértil de calabazas, su imagen de abundancia, es el reverso diurno de la próxima celebración de Halloween, destino de los tres ejemplares que el inglés lleva. Y no solo el reverso. Nadie duda del origen agrícola que tiene esta celebración propia del hemisferio norte, donde la fecha en la que acontece ronda el fin de la temporada de cosechas y el fin de la voluptuosidad del verano. Entonces, se celebraba la vida tomando de la tierra el alimento que la sostiene. Y con las calabazas vacías -ya comidas- tratar de conjurar la mala suerte, la sequía, la muerte, con tallados terroríficos que las ahuyenten. Qué quedó en la fiesta actual -implantada con stickers, promos y cine en todas las latitudes- de ese campo labrado en comunidad, del descanso y de la risa burlona contra el tiempo fugitivo. Ciertamente, algunas calabazas.

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