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Tras la polémica, la Iglesia intentó despegar al Papa del respaldo a Moyano

Fuente: Archivo
Mariano De Vedia
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23 de octubre de 2018  

El presidente del Episcopado, Oscar Ojea, respaldó al arzobispo Agustín Radrizzani, quien el sábado pasado encabezó una misa con referentes opositores al pie de la Basílica de Luján, y desmintió que el papa Francisco haya estado detrás de la celebración. En la llamada misa sindical, el arzobispo de Mercedes-Luján, junto a referentes de otras religiones, reclamó un cambio del modelo económico, con una escenografía dominada por la presencia de Hugo Moyano y numerosos dirigentes sindicales y de la oposición peronista, muchos de ellos con cuentas pendientes en la Justicia.

"El Papa no tiene informes diarios sobre lo que hacemos en la Conferencia Episcopal, porque no tiene tiempo. No tengo la menor idea de si el Papa estaba informado de esta entrevista", dijo Ojea, en relación con la misa del sábado y con la audiencia que el presidente de la Pastoral Social, el obispo Jorge Lugones, le concedió la semana pasada a Moyano, en momentos en que pesaba sobre su hijo Pablo un pedido de detención.

Ojea no ocultó su molestia por las interpretaciones que atribuyen a Francisco un respaldo a las movilizaciones y expresiones de la oposición, en contra del Gobierno. "No estamos acá tomando partido o aprobando conductas", señaló el titular del Episcopado, en un diálogo que mantuvo con el diario Perfil. Sus voceros indicaron que no iba a volver sobre el tema.

Radrizzani logró así un respaldo explícito de la conducción de la Iglesia a los fuertes cuestionamientos que formuló el sábado a la política económica y a la acción de la Justicia. El propio arzobispo aseguró en un comunicado que "Francisco no ha tenido ninguna injerencia" en torno de la misa sindical. "La decisión de realizar la celebración de la misa en Luján fue absolutamente mía", declaró. Y prosiguió: "No hubiese sido pertinente negarme al pedido que me hicieron hace 40 días, ya que valoré como muy positiva la intención de rezar por la paz, el pan y el trabajo".

Si bien dentro del Episcopado hay voces que no comparten la imagen del arzobispo Radrizzani palmeando en el hombro al poderoso líder sindical ni el contenido de su mensaje, Ojea juzgó prioritario salir al cruce de las especulaciones que colocan al Papa en medio del juego político interno de la Argentina.

"Quiero desmentir absolutamente que el Santo Padre esté manejando cosas de este tipo. Somos nosotros los que vemos cuál es el camino que facilita la promoción del diálogo", expresó.

El titular del Episcopado ratificó que la misa en Luján fue solicitada por dirigentes gremiales y de la oposición al gobierno de Macri. "El Frente Sindical y el Smata pidieron la celebración de una misa y una oración ecuménica por la paz, el pan y el trabajo", dijo, al dejar en claro que uno de los impulsores de la convocatoria fue el dirigente sindical Ricardo Pignanelli, que tiene lazos de comunicación con Francisco. "La Virgen de Luján recibe anualmente a millones de argentinos", señaló Ojea, al sostener que la Iglesia no podía negarse a la celebración.

Enfatizó, además, que Radrizzani no lo consultó al decidir sobre la celebración de la misa sindical. "No tenía por qué hacerlo", insistió Ojea, quien apoyó la actitud pastoral del arzobispo de Mercedes-Luján.

Más allá de la convocatoria y del espacio cedido por la Iglesia para la demostración de fuerza de los sectores políticos y sindicales, Ojea revalorizó y respaldó el contenido del mensaje de Radrizzani.

El religioso pidió expresamente que se leyera el texto de la homilía, dado que "expresa lo que dice el magisterio de la Iglesia acerca de algunas cuestiones conflictivas del orden social que podemos estar viviendo".

"Tenemos que encontrar alguna manera de salir de esto, por abajo o por el costado, para poder dialogar. Se ha celebrado una misa, con una enorme cantidad de gente. La pidió Smata y luego tuvo el apoyo de muchos gremios, incluso el de Moyano, aunque varios medios hacen aparecer a Moyano como el centro de toda la situación", dijo el presidente del Episcopado.

"En esa misa hubo solo banderas argentinas en un verdadero clima religioso. Es natural celebrar una misa para aquel que la pide. Y más viniendo del mundo del trabajo, en un momento muy difícil para muchos hogares argentinos, donde el deterioro del salario es visible y nosotros vemos que estamos en una recesión bastante importante", advirtió.

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