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Procesaron con prisión preventiva a un cura por abuso y corrupción de menores

Mariela Arias
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23 de octubre de 2018  • 16:11

PUERTO SANTA CRUZ.- La justicia provincial procesó con prisión preventiva a un sacerdote por delitos de índole sexual, entre los que se encuentra tipificado el abuso simple, abuso sexual gravemente ultrajante contra menores de edad y corrupción de menores. Se trata de Nicolás Parma, quien durante cinco años fue párroco de esta localidad con el nombre de "Felipe de Jesús Parma".

La medida fue tomada por la jueza de instrucción de la localidad, Noelia Ursino quien instruye la causa desde el año pasado, según confirmaron fuentes judiciales a LA NACION. La causa se inició cuando el joven Yair Gyurkovitz quien hoy tiene tiene 23 años y vive en La Plata, se presentó a denunciar los abusos que sufrió de parte del sacerdote cuando tenía 16 años y vivía en esta localidad , como pupilo de la iglesia "Exaltación de la Santa Cruz" a cargo del cura Parma.

La jueza Ursino tomó declaración indagatoria a Parma el 6 de octubre pasado y determinó su detención, en tanto que ahora, lo procesó y dejó firme la prisión preventiva, la cual se cumple en la comisaría de Puerto Santa Cruz. Luego de la primera denuncia, la justicia sigue recibiendo testimonios de estudiantes que denuncian abuso mientras fueron pupilos.

En diciembre de 2016, una investigación periodística de Telenoche, dejó a la vista que uno de los sacerdotes denunciados en Salta, pertenecientes a la congregación "Discípulos de Jesús de San Juan Bautista" había sido el cura del pueblo durante cinco años.

Vulnerables

A Puerto Santa Cruz llegaban niños en condición vulnerabilidad y pobreza que eran entregados por sus padres a la tutela de la Iglesia, que en general provenían de familias numerosas y de escasos recursos. La Iglesia les garantizaría educación, protección y cuidado. En su mayoría los chicos llegaban desde Salta, donde su fundó el instituto religioso "Discípulos de Jesús de San Juan Bautista" -hoy investigado por el Vaticano-, dirigido por el cura Agustín Rosa, quien los trasladaba hasta esta localidad, y quedaban bajo la tutela de Parma.

Sobre Parma, el Episcopado argentino, a través del Comisariado Pontificio informó que tras dado a conocer el informe en Telenoche, se le impusieron severas medidas restrictivas consistentes en la prohibición del ejercicio público del ministerio sacerdotal, la prohibición del uso del hábito religioso y la residencia obligatoria en Tucumán.

En tanto se dispuso una investigación canónica preliminar, cuyas actuaciones fueron elevadas pocos meses más tarde a la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo vaticano que tiene competencia originaria en estos casos. En la actualidad, el proceso se encuentra radicado en dicha instancia.

En Salta

Hace una semana, pero en Salta, el cura Agustín Rosa, el fundador del "Instituto Discípulos de San Juan Bautista", quedó cerca del juicio oral cuando la fiscal María Luján Sodero Calvet, titular de la Unidad de Delitos contra la Integridad pidió que sea juzgado entre otros por los delitos de "abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual simple", en ambos casos agravado por ser ministro de culto reconocido.

Según informó La Gaceta de Salta, se llegó a esta instancia luego de un largo proceso que implicó no sólo la realización de numerosas pericias técnicas, sino también psicológicas y la recepción de más de 50 testimoniales. La justicia fundamentó la acusación en que "el imputado, aprovechando la cercanía, la confianza, el respecto y la obediencia que le era debida, habría desplegado actos de contenido sexual en el cuerpo de los denunciantes".

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