Dos amigos de la infancia revolucionan el mercado de los relojes y facturan más de $10 millones

Felipe Ruiz y Juan José Marra, amigos desde los dos años y emprendedores desde los 27
Felipe Ruiz y Juan José Marra, amigos desde los dos años y emprendedores desde los 27
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5 de noviembre de 2018  • 09:47

"Hecho en Suiza" podría dejar de ser la etiqueta más deseada en el mercado global de los relojes. Con la masificación de un lujo más asequible, el "hecho en China " gana terreno entre las marcas que quieren conquistar a los más jóvenes . Una de ellas, que quiere pelear en todo el continente, es la argentina Ábaco, creada por dos amigos de la infancia que emprendieron juntos después de años sin hablarse.

El ingeniero Juan José Marra y el diseñador Felipe Ruiz fueron amigos de la infancia. Jugaron juntos desde que tienen memoria, pero durante un tiempo estuvieron distanciados. En 2017 retomaron contacto por redes sociales después de 15 años: Ruiz ya había emprendido Ábaco y quería disrumpir el negocio de los relojes con buen diseño y precios más bajos. "Tenía una marca pero no una empresa", recuerda Marra. Ambos venían de trabajar el relación de dependencia, en desarrolladoras inmobiliarias y estudios de diseño.

Jugaban juntos desde chicos, pero estuvieron más de 10 años separados: cuando se reencontraron, emprendieron
Jugaban juntos desde chicos, pero estuvieron más de 10 años separados: cuando se reencontraron, emprendieron

Ruiz ya estaba enfocado en el branding, el diseño y la comunicación: Ábaco atraía millennials, los jóvenes nacidos entre 1980 y 1995, con sus imágenes cuidadas en redes sociales. Marra, con una maestría en Finanzas, aportó el conocimiento para hacer de la empresa una rentable: el modelo de negocios, decidieron juntos, sería con pocos costos fijos y mucha tercerización. Empezaron haciendo pedidos a China, pero vieron que todo venía muy "commoditizado", demasiado enlatado.

Con una inversión inicial de US$15.000, a principios de este año viajaron juntos a Shenzhen, la meca tecnológica china. Tuvieron reuniones con cinco proveedores distintos, se involucraron en el proceso de diseño -"personalizaron" lo que les ofrecían- y entendieron que hacía falta apersonarse para avanzar. Hoy los modelos que venden son minimalistas y similares a los de marcas de "lujo accesible" referentes en Europa y Estados Unidos, como MVMT y Daniel Wellington.

Antes, cuenta Marra, tuvieron que hacer un trabajo para borrar prejuicios: "En mi cabeza, made in China me sonaba un poco a mala calidad, pero ese concepto cambió cuando fui allá: China cubre todo el espectro de calidad, lo único que vos tenés que hacer es pagar lo que querés. ¡Hasta Apple produce allá! Pero ellos ponen 'diseñado en California, ensamblado en China'. Excepto por las marcas de relojes más top, que siguen en Suiza, todas apuestan por el país asiático", explica.

En un principio, la idea de los emprendedores era concentrar todas las ventas online, pero la idiosincrasia argentina los obligó a recurrir al ladrillo para crecer. Contrataron a tres vendedores, pusieron un stand en el shopping Alto Palermo, y comenzaron a franquiciar la marca para crecer en más puntos de venta. El primero fue en Alto Avellaneda el mes pasado. "A nuestros compradores y a los potenciales inversores, les cambia el chip cuando les decís que tenés un local", expresa.

En 2017, la compañía facturó $7 millones. En lo que va de este año, ya realizaron ventas por $10 millones y esperan el cyber monday la semana que viene -una fecha en la que recaudan la facturación de un mes y medio, detalla Marra- y Navidad para cerrar el año más arriba. El ingeniero admite que la crisis cambiaria modificó algunos de sus planes y ralentizó el proceso de expansión: este año estaban por abrir un segundo local propio en un shopping de la zona norte del Conurbano, pero decidieron esperar a 2019.

Además, los socios tuvieron que ajustar un poco el precio de sus productos, aunque no pudieron trasladar la suba del tipo de cambio en su totalidad. "Contábamos con dos ventajas: estábamos muy baratos antes de la devaluación, por lo que teníamos margen para subir el precio, y tampoco estamos en nuestro tope de venta: a nosotros nos falta infinito por crecer", dice, optimista, Marra.

En este momento, utilizan Instagram como su plataforma de crecimiento más fuerte -a mediados de octubre suman más de 40.000 seguidores- y la utilizan para conocer a su público que, dice Marra, está conformado en un 85% por jóvenes de 18 a 34 años. Para el futuro, los socios esperan poder avanzar en otros países de América Latina, donde tampoco hay una presencia fuerte de marcas de relojes nuevas que pueden crecer a través del online con el modelo de producción deslocalizada y logística tercerizada.

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