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Denuncian que el portero de un jardín de infantes abusó de una niña de 4 años

Los padres de la niña de 4 años que relató un abuso dentro del Jardín
Los padres de la niña de 4 años que relató un abuso dentro del Jardín
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23 de octubre de 2018  • 15:57

La comunidad educativa del Jardín de Infantes N°405 de Ingeniero Budge, Lomas de Zamora, está conmocionada. La madre de una niña de 4 años denunció que su hija y varios compañeros fueron víctimas de abuso sexual dentro del establecimiento. Y señaló como autores del aberrante hecho a dos porteros de la escuela: una mujer que hoy no fue a trabajar y un hombre, que se identificó como Adrián, y enfrentó a los medios de prensa para jurar que es inocente.

Gisele Cardozo, madre de la menor, dijo que desde hace varios días su nena ya no quiere ir al jardín, cuando antes lo hacía con ganas. Que en su propia casa no quiere quedarse sola. Que le cuesta orinar y ruega que le "pida a Dios" que la ayude a hacer sus necesidades. Que en el jardín un "monstruo le tapaba la boca para que no llorara" mientras le bajaba la bombacha y la tocaba "ahí". Que ese monstruo, al que llamó "Jambo", y una mujer a la que nombró "Jamba" los encerraba en un ropero. Que hizo lo mismo con otros nenes y nenas. Y que los amenazó con que, si contaban algo, les iba a hacer algo a sus papás con una pistola.

La mujer realizó la denuncia en la Comisaría de la Mujer de Temperley el miércoles de la semana pasada. La descripción que dio de todas las actitudes y cambios que sufrió su hija en los últimos tiempos coincide con los síntomas que, según los especialistas en minoridad, son indicios de la existencia de un menor que ha sufrido un abuso y no puede ponerlo en palabras.

Gisele y su esposo, Antonio Cardozo, fueron hoy al jardín en busca de respuestas de las autoridades. No quieren solo explicaciones: piden acciones. Señalan como sospechoso al único hombre que trabaja en el jardín, el portero, que además, dijeron, fue señalado por la menor en una fotografía. El imputado, frente a la acusación, se dirigió a la puerta del establecimiento y dio su versión de los hechos. "Es falso lo que dicen", se defendió.

El miércoles pasado, Gisele le contó a su hermana que su hija estaba "rara", que no quería ir a más al jardín, que ya no se quería quedar sola ni quería ir sola al baño. La tía, Cintia, de 27 años, se acercó a la niña y le preguntó qué le pasaba. "Le dijo que había un monstruo en la escuela que le sacaba la voz para que no llorara. Que los monstruos se llaman Jambo y Jamba. Le describió que la manoseaban, que le bajaban el pantalón, la bombacha y que la tocaban ahí. Antes de esto le decían que 'comenzaba un juego'. Que le metían la voz dentro de una caja para que no gritara y que cuando pasara todo, ella le devolvía la voz", relató Gisele a LA NACIÓN, en la puerta del Jardín de Infantes N°405, situado entre las calles Manuela Pedraza y Soldado Brito, en la zona sur del Gran Buenos Aires.

Agregó: "Hay nenas que tampoco quieren entrar al jardín. Hay una mamá que me dijo que hace dos semanas que no quieren entrar. Quizá haya muchos chicos que están con miedo, pero no lo dicen. Mi hija me contó que estos 'monstruos' le dijeron que si ella revelaba algo de lo que pasaba nos iban a disparar a nosotros".

"Mi sobrina empezó a hacer unos dibujos donde se encontraba encerrada en la cocina. Él decía ser Jambo y la otra persona, Jamba. Él decía que le sacaba la voz y Jamba le mostraba unos colores. Los metía como si fuera adentro de una cajita. Ella le 'guardaba' la voz. Mi sobrina no podía gritar. Le daban besos, la tocaban. Acá se largó a llorar y dijo que no quiere ir más al jardín. Después le mostraron una foto en la que estaba el portero y fue ahí donde lo señaló. Dijo que él era Jambo", relató Cintia.

La Justicia notificó al Jardín sobre la existencia de la denuncia; en respuesta, la institución separó al único señalado, Adrian, el portero. Aunque en la denuncia no se acusó a nadie con nombre y apellido se lo corrió del cargo para que la investigación proceda sin inconvenientes. Es que es el único hombre que trabaja en el establecimiento.

Cuando vio a los padres de la niña frente a las cámaras de televisión esta mañana, Adrián se acercó al colegio para dar su versión de los hechos. "En la denuncia no dan nombres. Yo podría quedarme en mi casa y resguardarme, pero al ser el único masculino que trabaja en el jardín me tengo que presentar a dar la cara. Además, yo vivo por acá. Todos me conocen", dijo Adrián a LA NACIÓN. El acusado sostiene que él entra a trabajar en un horario distinto de aquel en el que concurre la niña al jardín. "Entro a las 12 del mediodía, no me lo cruzo a la nena, no conozco a sus padres. Insisto con que yo no tengo nada que ver con esta acusación", dijo. Cuando se le preguntó por qué la menor lo señaló en la foto como el tal Jambo, respondió que él sí es el de la foto, pero que la imagen que tienen lo padres "estaría trucada".

La investigación quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°9 especializada en delitos sexuales, delitos conexos a la trata de personas y delitos Informáticos, conducida por María Delia Recalde. Según pudo saber LA NACIÓN de fuentes judiciales, la fiscal presenciará mañana la declaración de la niña en Cámara Gesell y le tomará declaración al portero. Mientras, realizó hoy la inspección ocular del jardín.

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