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La inusual lesión de Del Potro en la rótula y por qué hay una pequeña chance de jugar el Masters de Londres

Crédito: @TeamDelpo
Sebastián Torok
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23 de octubre de 2018  • 18:57

El día que Juan Martín del Potro cayó con sus aproximadamente cien kilos sobre la rodilla derecha en el cemento de Shanghai, el 11 de octubre pasado en los 8vos de final frente a Borna Coric (el croata ganó por 7-5 y abandono), sufrió una fractura de rótula derecha de trazo vertical y sin desplazamiento, éste último un detalle no menor que le permite esquivar el quirófano (de haber sido más severa, no hubiera evitado la operación). La lesión, inusual en el tenis y -según médicos y kinesiólogos consultados por LA NACION - hasta más frecuente en personas de edad avanzada con osteoporosis que tropiezan y caen sobre sus rodillas o en jóvenes que tienen fuertes impactos en accidentes, lo tienen al Nº 4 del ranking mundial tachando días en el calendario y tratando de lograr casi que un milagro más en su carrera: llegar a competir en la Copa de Maestros de Londres, que comenzará el 11 de noviembre, exactamente un mes después de lastimarse en China, un período corto que no es el ideal.

"La rehabilitación es un día a día, no hay tiempos", dicen, una y otra vez, desde el círculo íntimo del tenista que está siendo atendido por el especialista en medicina deportiva Jorge Batista (un referente en Boca Juniors; reparó desde las rodillas de Martín Palermo hasta las del presidente de la Nación, Mauricio Macri ) y por sus kinesiólogos Diego Rodríguez y Germán Hünicken. La semana pasada, luego de superar el primer impacto anímico y todavía con la férula que le inmovilizaba la zona afectada (hoy, prácticamente, no la usa), el propio Del Potro estaba entusiasmado con poder llegar en aceptables condiciones a Londres, donde no actúa desde 2013, pero en los últimos días empezó a ser más cauto, sabiendo que si logra estar en el Masters será con limitaciones.

"El proceso de consolidación de la fractura demora entre 40 y 45 días", apunta Guillermo Botto, especialista en ortopedia y traumatología y médico del seleccionado argentino de rugby, Los Pumas , desde 2007. "Todos los deportistas quieren competir ayer, no mañana. Pero el criterio médico va de la mano de la lógica, de la racionalidad. Acelerar los procesos para que después sea una complicación no tiene mucho sentido", expresa Juan Carlos Varela, kinesiólogo de Gustavo Fernández, el Nº3 del mundo en tenis adaptado. Y añade, sobre el valor de la zona que se lastimó el tandilense : "La rótula es la polea de la rodilla. Por ahí pasa todo el esfuerzo: freno, activación, arranque, laterales, descarga. Es una zona compleja".

¿Cuál es el período aconsejado que un deportista que sufre la lesión que padeció Del Potro debe esperar para volver a competir? Según Botto, un profesional con mucha experiencia en el mundo del rugby, "de 2 a 4 meses", dependiendo la evolución del paciente. Andrés Ananía, coordinador del servicio de emergencias de traumatología y subespecialista en cadera y rodilla del Sanatorio Finochietto, coincide: "3 meses". "Ni bien se produce la fractura hay que inmovilizar la zona, alivianar el dolor y una vez que eso pasa, se empieza el proceso de reeducación de los músculos. Se empieza a darle movilidad. Pero no hay que hacer macanas; la zona se tiene que soldar bien porque un golpecito en la zona puede ser riesgoso. Una vez que los tejidos van formando el puente entre los extremos óseos y se forma el callo fibroso, deja de haber riesgo", agrega Botto. Y Ananía, de 36 años pero quien junto con su equipo llevan 2000 cirugías realizadas, expone: "Es más fácil rehabilitar una fractura aunque sea en varios fragmentos sin desplazamiento pero sin cirugía que una lesión de ligamentos cruzados, que hasta puede predisponer a la artrosis. Cuando después de la fractura sin desplazamiento el hueso se pega, ya está; en cambio la cirugía de cruzados con una rehabilitación subóptima puede generar rigidez de rodilla, falta de movimiento, dolor en la zona donde se toma de injerto, se inflama mucho más. Juan Martín tuvo la suerte de que la fractura fue vertical, porque con la horizontal, cuando flexionás la rodilla, tiende a separar los dos fragmentos y es más peligroso".

Del Potro dejó de usar activamente la férula, en parte, para que los músculos de la rodilla derecha no sufran atrofia. Los periodos de reposo prolongados conllevan a efectos colaterales que pueden dificultar el regreso a la actividad, como problemas circulatorios, pérdida de masa muscular y rigideces. Según le indicaron a LA NACION médicos y kinesiólogos del mundo del deporte, además, el músculo pierde aproximadamente el 30% de la fuerza en una semana solo por estar inmovilizado y con férula.

El equipo médico de Del Potro está muy pendiente de lo que van mostrando los distintos estudios e imágenes, y el doctor Batista analiza, cada 8 o 10 días (el necesario para el metabolismo del hueso), si la fractura se va "cerrando". Por ello mismo, entre otras razones, Del Potro todavía no comunicó una decisión definitiva sobre su participación en la Copa de Maestros.

"Los tiempos de los tejidos no son matemáticos", dicen. Magnetoterapia, electroestimulación, ejercicios físicos con los músculos que no corren riesgos de afectar la zona de la rótula son "trabajos" en los que Del Potro está enfocado en estas horas, consciente de que llegar al Masters sería un logro extremadamente difícil, mas no imposible

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