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El gran teatro del mundo

Pablo Gianera
Pablo Gianera LA NACION
Fuente: LA NACION - Crédito: Dante Cosenza
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24 de octubre de 2018  

Dolores, pcia. de Buenos Aires.- Calderón de la Barca escribió sus autos sacramentales en el siglo XVII; de todos ellos, uno de los más famosos fue El gran teatro del mundo. Los románticos estaban fascinados con Calderón. No era para menos: alguien que decía que la vida era sueño o teatro (en el fondo es lo mismo) desautorizaba la realidad visible, corruptible y pasajera. Entre sus admiradores, estaba también el filósofo Arthur Schopenhauer, que, acaso con la lejana inspiración de Calderón, escribió: "El mundo es mi representación". Aquí esta todo a la vista: el telón corrido, el espectador y el mundo, en una visión contemporánea, capturada por el fotógrafo de un problema secular: que la vida es un teatro, que vista de cerca es una tragedia y, de lejos, parece una comedia. Otro poeta, Quevedo, lo dijo muy bien: "El sueño (autor de representaciones) en su teatro, sobre el viento armado,/ sombras suele vestir". Sombras de nubes que pasan.

Edición fotográfica: Dante Cosenza

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