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Por la caída de importaciones, el saldo comercial vuelve a ser positivo luego de 20 meses

La balanza registró en septiembre un superávit de US$314 millones, el primero desde diciembre de 2016; las compras al exterior se hundieron 21,2%, la mayor baja del año
La balanza registró en septiembre un superávit de US$314 millones, el primero desde diciembre de 2016; las compras al exterior se hundieron 21,2%, la mayor baja del año Fuente: Archivo
Francisco Jueguen
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24 de octubre de 2018  

Ya existían pistas. Dos semanas atrás, los datos del gobierno brasileño anticipaban que la Argentina retomaba -luego de la fuerte depreciación del tipo de cambio de los últimos meses y en medio de una aguda recesión económica- un superávit comercial con su principal socio luego de cuatro años. Entonces, el saldo positivo fue solo de US$6 millones, pero alcanzaba para mostrar un cambio de tendencia.

Ayer, los números de este lado de la frontera cristalizaron una de las pocas virtudes de la devaluación ante la escasez de dólares . Por el encarecimiento de las compras al exterior y en el marco de un enfriamiento de la actividad, las importaciones se desplomaron, hecho que alcanzó para darle al Gobierno el primer superávit comercial tras 20 meses consecutivos de déficit. Las exportaciones todavía no muestran una reacción sostenible.

El informe del Intercambio Comercial Argentina (ICA) de septiembre, publicado ayer por el Indec, mostró que el saldo favorable fue de US$314 millones, el primero desde diciembre de 2016. Las importaciones sumaron US$4699 millones (-21,2%), mientras que las exportaciones cayeron a US$5013 millones (-4,8%). En nueve meses, el rojo es de US$6453 millones. En tanto, el intercambio comercial (exportaciones más importaciones) mostró un valor de US$9712 millones, 13,5% más bajo con relación a septiembre del año pasado.

Si bien algunos analistas esperaban un resultado positivo, el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, había señalado en una entrevista con LA NACION que esperaba que el déficit se revirtiera recién en el último bimestre del año. En ella, había previsto para fines de este año un déficit acumulado de entre US$4000 y US$5000 millones.

Las exportaciones mostraron todavía el significativo impacto que tuvo la sequía del campo en la economía argentina, mientras que las manufacturas de origen industrial (MOI), que venían en crecimiento, reflejaron una performance preocupante, según los expertos consultados por este medio. En tanto, la buena noticia de las ventas al exterior provino del lado de las exportaciones energéticas, que mostraron un fuerte crecimiento luego de años de una balanza muy negativa.

Por el lado de las importaciones, todos los rubros cayeron. Pero se destacó el derrumbe de la compra de autos (-51,4%) tras un año de sobreoferta en el mercado interno de autos brasileños en un marco de atraso cambiario, y también el fuerte retroceso de las importaciones de bienes de capital (-40,1%), una señal importante con relación a la inversión en medio de un proceso de profundización de la recesión.

"Las exportaciones crecieron 0,2% en la serie con estacionalidad respecto del mes de agosto y alcanzaron los US$5013 millones, mientras que las importaciones cayeron 11,4% con estacionalidad y se situaron en US$4699 millones", afirmaron desde el Ministerio de Hacienda en un comunicado apenas el Indec difundió la novedad del ICA.

"Si se excluyen las exportaciones de oleaginosas y cereales, afectadas por la sequía, las exportaciones crecieron 1,8% interanual. En los primeros nueve meses del año, las exportaciones totales crecieron 3,5% interanual y, si se excluyen las exportaciones de oleaginosas y cereales del período, 8,1% interanual", indicaron cerca de Nicolás Dujovne.

"Se destaca el crecimiento de las exportaciones de combustibles y energía, que crecieron 122,2% respecto de septiembre de 2017 y, en los primeros nueve meses del año, llegaron a US$2969 millones, el doble del valor del mismo período del año pasado y 78% más alto que el mismo período de 2015", dijeron. Precisaron respecto del déficit energético que en septiembre se redujo interanualmente de un rojo de US$243 millones a uno de US$108 millones.

"La noticia es que se recuperó el superávit comercial, lo que a priori es positivo, aunque la forma no es la mejor. Como suele suceder, el dólar impacta más rápidamente vía recesión y caída de las importaciones que aumento de las exportaciones, que tardan más en reaccionar", afirmó a LA NACION Martín Alfie, economista de la consultora Radar. "De hecho, la caída de las exportaciones, incluso de las que venían creciendo, como las manufacturas de origen industrial, no es una buena señal. El resultado positivo se va a mantener en los próximos meses y -ya en 2019- con exportaciones al alza", completó.

"Volvimos al superávit, pero no por las buenas razones, sino por la fuerte depreciación y recesión", analizó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina. "Este resultado se da por un desplome de las importaciones en valores y volúmenes. Todos los rubros caen. También hay bajas en las exportaciones, pero más moderadas. Allí sigue impactando el tema de la cosecha, pero además cayeron las manufacturas de origen industrial. El buen dato es que el rubro de combustible y energía mostró un fuerte incremento de las exportaciones", cerró.

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