Recurren a microalgas para bajar la contaminación en el Riachuelo

El equipo de científicos, a través del uso de biomasa de microalgas, descubrió un método para sanear el Riachuelo
El equipo de científicos, a través del uso de biomasa de microalgas, descubrió un método para sanear el Riachuelo Crédito: Sobre la Tierra
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24 de octubre de 2018  • 17:19

A partir de una técnica innovadora, denominada biosorción, investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) lograron bajar concentraciones de zinc en efluentes industriales hasta valores permitidos por los organismos oficiales.

Tras ese avance, un equipo de científicos probó con éxito este método novedoso para sanear efluentes industriales contaminados con metales pesados en la Cuenca Matanza-Riachuelo.

La información se desprende del sitio web Sobre La Tierra (sobrelatierra.agro.uba.ar), que depende del Servicio de Divulgación Científica y Tecnológica sobre Agronomía y Ambiente de la Facultad de Agronomía de la UBA

Los trabajos, que incluyeron el uso de biomasa de microalgas, se concentraron en el zinc generado por la industria de la galvanoplastia y que conlleva graves problemas para la salud humana.

Según el informe, tras lograr reducir las elevadas concentraciones de zinc presentes en los efluentes hasta los niveles permitidos por los entes encargados de su saneamiento, como la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo (Acumar) y la Autoridad del Agua (ADA), el grupo conformado por docentes y graduados de la Fauba busca llegar con esta tecnología hasta diversas industrias, con el objetivo de mejorar los tratamientos y disminuir el impacto en el ambiente.

El zinc (Zn) es un metal pesado que puede llegar al río como parte de los efluentes luego de ser utilizado por la industria de la galvanoplastia.

La tecnología permite retener los metales pesados sobre la superficie de la biomasa
La tecnología permite retener los metales pesados sobre la superficie de la biomasa Crédito: Sobre la Tierra

Según la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en la ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires existen aproximadamente 600 talleres o empresas que realizan esta actividad. Muchas trabajan de un modo informal, sin ser controladas por los organismos oficiales, y vierten sus efluentes al conducto cloacal, pluvial o incluso directamente en los cursos de agua sin un tratamiento adecuado.

"Por eso, el zinc es uno de los metales pesados que suele aparecer en mayor proporción en el agua y sedimentos", explicó Adelina Nashiro, quien llevó adelante la investigación para acceder al título de Licenciada en Ciencias Ambientales de la Fauba.

"Los metales pesados que se liberan de las industrias metalúrgicas, y que contaminan el río, no se degradan", indicó Agustín Rearte, docente de la cátedra de Química Inorgánica y Analítica de la Fauba, que dirigió la tesis de Nashiro. "Sólo podemos sacarlos del agua, disponerlos en un lugar seguro o reutilizarlos, en caso de que sean útiles", agregó.

Para las pruebas, obtuvieron la biomasa de las algas en fotobiorreactores y emplearon la técnica de biosorción como método de biorremediación.

Los estudios integraron distintos tratamientos de efluentes. El primero formó parte de otra tesis, de Mariana Ventura, también de la carrera de Ciencias Ambientales de la Fauba, y apuntó a remover nitrógeno y fósforo de efluentes producidos por un frigorífico. Con la biomasa generada por ese tratamiento se avanzó en el estudio de Nashiro, para abordar los efluentes más agresivos, provenientes de la galvanoplastia, según se informó.

"Para el trabajo de Ventura aislamos dos cepas de algas que tomamos de un arroyo de la cuenca, donde se vierten los efluentes de un frigorífico, contaminados con altos contenidos de nitrógeno y fósforo. Luego, aprovechamos la biomasa generada por ese tratamiento para darle un valor agregado y utilizarla en la remoción del zinc", explicó Rearte.

Además, se usó dos tipos de fotobiorreactores a escala prepiloto, instalados en el campo experimental de la Fauba, donde obtuvieron la biomasa de las algas, y luego emplearon la técnica de biosorción como método de remediación. Esta tecnología permite retener los metales pesados sobre la superficie de la biomasa.

Según se destacó, Nashiro explicó que la técnica resultó eficiente para el tratamiento de estos efluentes e incluso haría posible su descarga en el conducto cloacal, cumpliendo la legislación vigente.

Fuente: sobrelatierra.agro.uba.ar

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