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Para románticos o amigueros,
un delivery para cada ocasión

¿Qué comemos? A la pregunta que nunca falta, cuatro sugerencias de delivery a una app de distancia.

Noche de series

Te faltan tres capítulos de la serie del momento. Estuviste toda la semana esperando este día para echarte en el sillón con tu pareja.
Ya estás con el control remoto o la compu en la mano y de pronto se miran y se preguntan ¿y qué comemos? El plan lo amerita: imaginá una gran hamburguesa casera, de esas bien gourmet –con hongos, huevo a la plancha, panceta para los valientes- que te dan felicidad instantánea.
Si la acompañás con una cerveza artesanal, nada puede salir mal. Ahora sí, apretá play.

Basta de tuppers

Llega la hora del almuerzo y estás a punto de poner el tupper con los restos de anoche sobre tu escritorio de la oficina cuando te das cuenta de que eso no es vida. ¿Vas a tenerte lástima? Claro que no: vas a pedir un roll saludable, quizá una ensalada, por qué no un sándwich en pan de semillas con mayonesa casera de zanahoria. ¿Te dio ganas de un jugo de verdad? Desealo y pedilo, lo único que queda es salir con tu almuerzo fresco a la vereda para comerlo con un poco de sol.

Conociéndonos

No es la primera vez que salen pero ya quieren un poco de intimidad. Les gusta la idea de cenar en tu terraza: las estrellas, la luna… Si te acobarda la idea de subir y bajar mil veces con platos y bandejas, y de perder ingredientes por las escaleras caracol, olvidate: tenés la posibilidad de pedir comida asiática. Sabores que te transportan a otras noches exóticas y que ya vienen con palitos. Ni siquiera tenés que lavar la cocina después.

Se llenó la casa

No sabés por qué pero tu hogar es como un centro magnético: donde entran tres, también, cuatro, cinco, diez. Cuando te querés dar cuenta, parece tu muro de Facebook: amigos de amigos de amigos. Todos trajeron algo para tomar y todos llegaron muertos de hambre. Y acá sí, hay que recurrir a un clásico argentino: pizzas y empanadas.
Si vas a dejar que cada uno elija o vas a optar por el famoso potpurrí, ya queda en manos de las reglas de la casa. Eso sí: respetemos al que pide con ananá, que sobre gustos…

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