El Cervantes produce teatro político en Catamarca

La fiebre de Denver es una de las obras financiadas por la sala oficial
Carlos Pacheco
(0)
25 de octubre de 2018  

CATAMARCA.- En la capital catamarqueña comenzó a desarrollarse el programa Teatro Nacional Argentino-Teatro Cervantes Produce en el País, una experiencia que se inició en 2017 y a través de la cual el organismo oficial financia proyectos teatrales generados por teatristas de las distintas provincias argentinas.

En la sala del Complejo Cultural Urbano Girardi de San Fernando del Valle de Catamarca acaba de estrenarse La fiebre de Denver, una propuesta creada por el dramaturgo y director local Alberto Moreno, quien desde hace un par de años viene modificando notablemente el panorama escénico de su provincia. Su producción presenta variantes que lo exponen como un artista versátil que puede modificar sus procedimientos de trabajo a la hora de concebir una nueva creación dramatúrgica.

Si en La noche del cabrito o la sirena varada (2015) el autor armaba una ficción partiendo de un núcleo familiar disfuncional que mostraba sus debilidades durante el día en el que iba a celebrar la noche vieja, en Barroco americano (2016) mostraba a un grupo de actores intentando construir una representación fallida. El caos se apoderaba del espacio escénico. Situaciones disonantes, objetos que adquirían valores inesperados.

Moreno parte de una investigación sobre ciertos hechos sucedidos en Catamarca, en los años 90 y los cruza con personajes que intentan mantener intactos ciertos valores muy arraigados en la sociedad provinciana. El punto de partida es un encendido discurso del expresidente Carlos Menem en el que anunciaba la apertura de un yacimiento minero en la montaña. "Esta es la Argentina que necesitamos, que se abre al mundo, que recibe inversiones, que promete un futuro. Y el futuro hoy aquí comienza, serán la nueva Denver, vamos a hacer que sea la nueva Denver y el mundo nos mirará como ejemplo", dijo por aquel entonces. Por la misma época regresaba a la ciudad de Andalgalá un reconocido jugador de fútbol que se había destacado integrando algunos planteles nacionales y europeos, el Potro Domínguez, quien luego se convirtió en dirigente de Futbolistas Argentinos Agremiados. Estos son dos disparadores que, a su manera, influirán en el movimiento diario de una comunidad que observa los acontecimientos con una incredulidad notable.

Moreno introduce en su ficción hechos históricos, testimonios periodísticos y relatos biográficos, y los hace estallar en unas escenas en las que se transforman en materiales residuales con los que los intérpretes arman relatos, a veces desopilantes. También exponen las conductas de unos personajes casi esperpénticos que dan forma a situaciones banales, pero que resultan familiares en una pequeña ciudad en la que aún el realismo mágico es posible. De dónde salen si no criaturas como la Pocha, dueña del bar; el presidente del club de fútbol; la reina de un festival; el supuesto hijo del Potro; las danzas folclóricas, y los boyscouts. A eso se suman unos chanchos que Menem hizo trasladar en avión desde Anillaco para que fueran comidos en un festín bizarro.

"Denver queda lejos", cantan dos actores. La ciudad estadounidense no alcanzó el desarrollo esperado y se reconvirtió. Andalgalá, la supuesta Denver argentina, tiene una población que mayoritariamente aún pelea contra la minería abierta. Ni rastros quedan de aquella ficción menemista que fantaseaba con inversiones extranjeras, con un país en crecimiento y una moneda fuerte.

La fiebre de Denver es una experiencia atractiva en su construcción, una crítica lapidaria a una época despiadada, un testimonio político en el que se combinan lenguajes y en el que los intérpretes (Carla Acosta, Marcia Rodríguez, Juan Alessandro, Patricia Medina, Alberto Moreno, Martín Serra, Héctor Marcelo Vega) juegan con desparpajo a dar vida a un mundo en apariencia sin sentido, pero que obliga a una intensa reflexión.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?