Un año duro para el periodismo

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25 de octubre de 2018  

El año en curso ha sido muy duro para el periodismo. Cuando aún faltan meses para que concluya, ha sido testigo de episodios sumamente alarmantes. Recientemente, el del periodista saudita Jamal Khashoggi, que ingresó al consulado de su país en Estambul, en el que desapareció y habría sido asesinado allí mismo por un escuadrón de la muerte despachado desde la capital de su propio país.

Pocos días después de conocida esa noticia, una periodista búlgara, Viktoria Marinova, fue asesinada también en su patria. Esa profesional investigaba episodios de corrupción con dineros provenientes de la Unión Europea. Su muerte se produjo tras haber sido violada.

El deceso violento e inesperado de Marinova se suma al de un periodista eslovaco, Jan Kuciak, que investigaba casos de evasión tributaria y fraude referidos a funcionarios del gobierno de su país.

Se trata de un nuevo caso de un periodista asesinado en la Unión Europea en menos de medio año, según recordó Reporteros sin Fronteras, una organización, cuya sede funciona en París, dedicada a la salvaguarda de esa profesión.

Daphne Caruana Galizia, periodista en Malta, que también investigaba casos de corrupción, fue muerta mediante una bomba que los asesinos dejaron adherida a su auto.

Los casos mencionados son apenas unos pocos de una larga lista, si tenemos en cuenta que los periodistas asesinados este año son ya 43.

A esa cifra funesta se suma la muerte de otros 15 trabajadores de prensa cuya relación con su trabajo no ha sido todavía comprobada.

Los dos países con más tragedias que afectaron a periodistas son el convulsionado Afganistán, donde 13 profesionales fueron asesinados, y México, país en el que seis personas perdieron la vida de manera violenta este año.

A lo dicho debe sumarse que en la actualidad hay 155 periodistas en prisión. Muchos de ellos en Turquía y en Myanmar, países en los que el respeto a la libertad de prensa es muy bajo.

Queda visto que el riesgo que supone el ejercicio del periodismo, particularmente aquel vinculado con investigaciones que afectan al poder político mafioso, sigue siendo elevado.

Es necesario mantener la alerta respecto de los delitos y los maltratos de los que son objeto esos trabajadores en distintos rincones del mundo, de modo de procurar que su labor investigativa sea no solo entendida, sino también respetada como corresponde.

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