Una amenaza que vuelve más espeso el clima político

Rafael Mathus Ruiz
Rafael Mathus Ruiz LA NACION
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25 de octubre de 2018  

WASHINGTON.- La política de Estados Unidos ha tenido épocas teñidas por la violencia. Pero ahora, en la era de Donald Trump, el país vive un momento virulento de rasgos inéditos. Los choques parecen cada vez más ásperos y más bajos; las críticas, más ácidas, y las redes y la cobertura mediática constante perpetúan los azotes.

El frustrado ataque contra figuras que son blancos predilectos de los dardos de Trump intoxicó aún más ese clima -ya de por sí espeso- en la recta final hacia una nueva elección.

La reacción política mostró las clásicas condenas y llamados a la unidad, pero ahora hubo, también, críticas y reclamos -dirigidos, sobre todo, al propio Trump- en busca de calmar los ánimos, un baño de realismo surgido de una grieta que solo se agiganta con el paso del tiempo.

Trump, muy duro y activo en la campaña hacia las próximas legislativas, quedó en una posición incómoda. Pidió unidad, y sus críticos lo deshilacharon. En Twitter se viralizó la etiqueta #MAGABomber, una referencia al mantra proselitista de Trump, " Make America Great Again", presente en cada uno de sus actos.

Afecto a redoblar la apuesta ante cada crítica y ataque, y a poner a prueba, casi a diario, los límites de la tolerancia del país, el presidente que llamó a la prensa "el enemigo del pueblo", da rienda suelta a su furia en Twitter e inventa apodos denigrantes para sus rivales se paró ayer detrás del atril y dijo que "los actos o amenaza de violencia política de cualquier tipo no tienen lugar en Estados Unidos".

Como respuesta, la oposición demócrata y figuras republicanas moderadas le pidieron que bajara el tono. Un reclamo estéril: nunca lo hizo y nada sugiere que vaya a hacerlo.

"El presidente ha consentido la violencia física y ha dividido a los estadounidenses con sus palabras y con sus acciones", señalaron en un comunicado conjunto la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la oposición en el Senado, Chuck Schumer.

"Creo que el presidente tiene la responsabilidad de bajar la retórica", apuntó el senador republicano Jeff Flake, un moderado, crítico de Trump, quien se retira del Congreso este año. "Las palabras importan. El presidente tiene una responsabilidad única", agregó.

Mitt Romney, excandidato presidencial del Partido Republicano quien busca una banca en el Senado por Utah, fue por la misma línea al fustigar la "retórica rabiosa": "Actos de odio siguen a los discursos de odio", advirtió.

Pero, como contracara de ese mensaje, hubo partidarios de presidente Trump que no dudaron en cargar contra la izquierda, a la que acusaron de usar el incidente con fines políticos o de fomentar la violencia.

Vale, por caso, la reacción de la periodista ultraconservadora Ann Coulter, quien afirmó que "las bombas son una táctica progresista".

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