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Un plan que es un derecho básico para los estudiantes argentinos

Mabel Bianco
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25 de octubre de 2018  

La educación es un derecho básico de los chicos según la Convención de los Derechos de Niños y Adolescentes (CDN). Por eso los países organizan sistemas educativos para garantizarlo.

Es la escuela donde niños y adolescentes aprenden, se socializan y construyen sus saberes sobre lo que aprendieron en la casa y en su ambiente. Ese rol no se cuestiona. Sin embargo, frente a la educación sexual observamos dudas y resistencias, ¿por qué? Desde 1983, con la restitución de la democracia se restablecieron derechos en el país, como los sociales, culturales y económicos.

Los derechos a la educación y a la salud fueron priorizados. La persistencia de altas tasas de mortalidad materna, de embarazo adolescente y de ausencia de acceso a la planificación familiar estuvieron presentes. En estos 35 años fueron concretándose algunos de estos derechos.

En 2006 se aprobó la ley de educación sexual integral (ESI) en el Congreso nacional y en otras provincias y la ciudad. Estas leyes, discutidas ampliamente, se fundaron en la necesidad de garantizar el derecho de los educandos según la CDN.

Funciones

Recientemente, con la discusión sobre la interrupción voluntaria del embarazo hubo una coincidencia entre quienes, en favor o en contra del proyecto, reconocían la necesidad de la ESI para la prevención de embarazos no intencionales. Poco se señaló sobre el derecho de los alumnos, por eso recientemente, con la Unicef, nueve ONG lideradas por FEIM hicimos la campaña "Mostrá tu poder", para derribar mitos acerca de las prácticas sexuales y el embarazo que coexisten en los adolescentes. Planteamos que esa es la función primordial de la ESI y una responsabilidad de los gobiernos de garantizarla.

También hablamos del poder de decir no, que es algo básico que chicas y chicos no saben cómo hacerlo. Otro aporte de la ESI como la prevención del abuso sexual en la infancia se ignora. Temas que por ausencia de la ESI en las escuelas desconocen nuestros chicos.

Parece que en realidad hay un desconocimiento de qué es la ESI y se la confunde meramente con relaciones sexuales y genitalidad. Al contrario, es sinónimo de conocimiento de nuestro cuerpo y nuestros sentimientos para poder decidir cómo expresar nuestros deseos a los otros en forma integral y no solamente genital. Saber si quiero que alguien me acaricie o no, saber si quiero expresar afecto a una persona y cómo sentir placer sin necesidad de ninguna referencia a lo genital, saber cómo decir no, saber cómo ser mujer o varón sin tener patrones rígidos. De eso trata la ESI.

La autora es médica y presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM)

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