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Manipulación psicopática

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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25 de octubre de 2018  • 00:53

Una de las características de la psicopatía es la habilidad de engañar y de manipular al otro. Cuando una persona se da cuenta de que ha sido manipulada, se siente desilusionada, herida y, por sobre todas las cosas, necia. ¿Cómo no me di cuenta antes?", se pregunta. Pasa de la emoción de sentirse un necio a la emoción de sentir mucha ira e incluso, en ocasiones, aparece el deseo de venganza.

¿Cuáles son las técnicas que utiliza el manipulador?

a. Te doy A para quitarte B. El manipulador detecta una carencia, una necesidad, que tiene el otro. Supongamos que la vulnerabilidad de alguien es sentirse solo o tener baja estima. ¿Cómo actúa el manipulador? Comienza a atosigarlo brindándole eso que llamaremos A: "¡Qué linda que estás!... ¡qué inteligente que sos!". Llama por teléfono a la persona todo el día. Y mientras continúa dando A, ya ha empezado a quitarle B sin que la víctima se dé cuenta. ¿Qué es B? Dinero, bienes, ayuda, etc. La persona está tan enfocada en recibir A, que no se da cuenta de que le están quitando B. Esta lectura circular nos debe llevar a reflexionar: ¿Cuáles son mis vulnerabilidades? ¿Qué estoy esperando del otro? ¿Por qué no puedo darme a mí mismo lo que estoy esperando que el otro me dé?

b. Proyección de su propia conducta. Vos sos el culpable. Esta técnica que utiliza hábilmente el manipulador consiste en hacernos sentir culpables de algo que no hicimos. Nos puede hacer sentir mal, incluso, por algo que ni siquiera hemos pensado. Pero la vehemencia, la certeza y la reiteración con la que nos lo dice nos hacen creer que nosotros cometimos esa maldad, cuando en realidad es el manipulador quien lo hizo. Un amigo me contó cómo, en cierta oportunidad, su superior en el trabajo, con una mirada seria y haciendo un gesto, le dijo: "Te llama el jefe. Preparate, ahora sí que te descubrieron". Esta persona comenzó a sentirse mal, a sentirse culpable y a tener angustia. Hasta que en un momento se dio cuenta y pensó: "¿Y yo qué hice? ¿Culpable de qué?". En realidad, quien le dijo eso era el que había estado realizando mal su tarea pero se lo transmitió de tal manera que mi amigo sintió que era él quien estaba en falta.

c. La victimización. El manipulador hábilmente suele posicionarse en el lugar de la víctima para provocar lástima: "Yo sufrí mucho. yo hice lo que vos me dijiste. nadie me entiende. todo el mundo está en mi contra. todas mis parejas anteriores me trataron mal", expresa. Esto significa que él o ella no tiene nada que ver con lo que le está sucediendo. Ha sido una víctima rotunda. Con esta actitud, busca despertar en ciertas personas la capacidad de cuidar, de sobreproteger y de armar la lógica de "malo-bueno" que implica que quien se victimiza ha sufrido y el otro ha sido el malvado que lo ha lastimado. La victimización siempre nos conduce a la manipulación, la cual no nos permite asumir nuestras responsabilidades. Quien se coloca en víctima no se hace cargo de aquello en lo que sí tuvo que ver para estar en esa situación y busca que el otro sea su "salvador". De este modo, arma la lógica de "perseguidor-perseguido-salvador".

d. El temor. Todo aquel que te infunde miedo te está manipulando. "¡Vos no sabés quién soy yo; ya vas a tener noticias mías! ¡Vas a ver lo que te va a ocurrir!". La persona intenta construir un halo de poder, de capacidad de destruir al otro. Por eso, arma la lógica del temor que caracteriza a todo maltratador. Así tiene lugar la manipulación psicopática en una relación de pareja: 1. Etapa de seducción donde da mucho en poco tiempo (flores, bombones, mensajes, cariño, etc.). 2. Descalificación y seducción. Lentamente comienza a descalificar y a celar: "No me gusta que te vistas así; no hables de esa manera". 3. Dosis enormes de descalificación con pseudoarrepentimientos. En esta tercera fase el manipulador controla, grita, insulta, para luego llorar con "lágrimas del cocodrilo". Recordemos que el cocodrilo llora cuando está tragando a su presa porque ésta toca sus glándulas lacrimales. A la víctima le cuesta salir de ese círculo de manipulación porque se ha establecido un vínculo de temor y siente que no tiene la estima suficiente para independizarse.

¿Qué hacer frente a este tipo de manipulación?

a. Tener en claro las señales de alarma. ¿Cuáles son las señales de alarma? Los celos, la comparación, la descalificación, la humillación y toda actitud persistente que resienta o destruya la dignidad y la estima de una persona. Recordemos que siempre, antes de un golpe físico, vienen los golpes de palabras.

b. Conocer nuestras vulnerabilidades. Cuando yo estoy necesitado y parto desde la necesidad para armar un vínculo, voy a esperar que el otro me dé lo que yo mismo no me puedo brindar. Dicha carencia hará que se arme la lógica de "me sacaron B, mientras me estaban dando A". Es fundamental trabajar en nuestras áreas de vulnerabilidad.

c. Nunca poner los límites a partir del otro. El poder es una construcción subjetiva y el manipulador intenta hacernos creer que tiene la capacidad de lastimarnos y humillarnos. Nunca deberíamos colocarnos arriba ni debajo de nadie, sino al lado. Cualquier persona que se coloca arriba o debajo de nosotros nos está manipulando.

d. Todo lo que hacemos, hagámoslo a partir de nuestro deseo. Si voy a ayudar al otro, tengo que hacerlo porque "yo quiero hacerlo", y no porque el otro me infunde lástima. ¿Deseo hacer lo que hago o lo hago por temor? Pararnos en nuestro deseo y enfocarnos en nosotros es una manera de prevenir la manipulación.

Todos hemos sido manipulados alguna vez. Pero siempre es posible transformar esa experiencia dolorosa, no en autocastigo o venganza, sino en aprendizaje. "¿Qué aprendí de todo esto?". Démonos tiempo en las relaciones porque la confianza es un vínculo que el otro debe ganarse mediante acciones coherentes sostenidas en el tiempo. A esto se lo conoce como "confianza inteligente".

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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