Boca-Palmeiras. La manera en que Benedetto construyó una noche épica, al mejor estilo Palermo

Pipa Benedetto, eufórico: dos goles inolvidables que acercan a Boca a la final de la Libertadores.
Pipa Benedetto, eufórico: dos goles inolvidables que acercan a Boca a la final de la Libertadores. Fuente: AFP
Pablo Lisotto
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25 de octubre de 2018  • 00:22

Tanto esperó Darío Benedetto este momento. Tanto lo soñó y lo deseó que al final se le cumplió. Un cabezazo y un derechazo desde afuera del área para darle a Boca una victoria resonante y una ventaja de 2 a 0 sobre Palmeiras que le permite viajar ilusionado a definir en Brasil a uno de los finalistas de la Copa Libertadores . Y todo eso en apenas 15 minutos.

Apenas unos instantes después de ingresar a los 31 del complemento en reemplazo de Ramón Wanchope Ábila, fue a buscar con alma y vida un córner ejecutado por Sebastián Villa desde la derecha y conectó con su parietal izquierdo el balón, para enviarlo a la red junto al palo derecho, bien lejos de Weverton. Así, de pelota parada, del modo en el que Palmeiras intentó imponerse y el xeneize suele sufrir, se abrió el marcador.

Pero había más. Porque el delantero, que hasta anoche no había podido marcar nunca por competencias internacionales con la camiseta xeneize, sacó de la galera otro conejo. A los 42 recibió un pase de Pablo Pérez unos pasos detrás de la medialuna del área, enganchó ante su marcador hacia su derecha y sacó un remate fortísimo y esquinado para volver a inflar la red del arco que da a Casa Amarilla, el "arco de Palermo".

Y así como en tantas otras ocasiones se compararon sus datos estadísticos y su eficacia goleadora con el gran Titán, anoche también volvió a suceder. Porque si bien había jugado un puñado de partidos antes del choque con Palmeiras, este retorno estelar del goleador permite un viaje imaginario al 24 de mayo de 2000, cuando Palermo sentenció construyó su épico gol "con la muleta" para sentenciar el 3 a 0 sobre RIver en los cuartos de final de aquella Libertadores. Y no sólo por los goles, sino por los festejos posteriores. No hubo integrante del plantel ni del cuerpo técnico que no se haya quedado con las ganas de abrazarlo al Pipa y compartir su felicidad extrema, casi al borde de las lágrimas luego del 2 a 0. Por ejemplo, el abrazo con Wanchope fue conmovedor.

Me emocioné en el primer gol. Fueron muchos meses trabajando, me recupero y me vuelvo a lesionar. De traspié en traspié con las lesiones, por eso estoy contento de volver a convertir
Darío Benedetto

No la venía pasando bien el goleador. Después de romperse el ligamento cruzado de su rodilla izquierda frente a Racing, el 19 de noviembre de 2017, el regreso costó más de lo imaginado. Primero la rehabilitación habitual de semejante lesión, y después dos llamados de atención: un desgarro en el gemelo de esa pierna y una tendinitis aquileana encendieron las alarmas. "Te vas a tener que acostumbrar a convivir con dolor", le dijeron.

Y así fue. Debió adaptarse a una nueva realidad e incluso reencontrarse con su mejor versión antes que con el gol. Pero una noche de octubre de 2018, casi un año después de irse llorando de dolor del campo de juego de la Bombonera, anoche se fue desbordado, pero de emoción y de alegría.

Volvió Darío Benedetto. Volvió el goleador en el momento justo. Y Boca lo disfruta.

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