Dos goles vencieron a 11 meses y cuatro lesiones: Benedetto resurge en el momento más oportuno

Dario Benedetto
Dario Benedetto
Pablo Lisotto
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25 de octubre de 2018  • 10:22

Fue, sin dudas, el chico de la tapa. El que acaparó todos los flashes y el dueño absoluto de portadas de diarios, nacionales y extranjeros, digitales e impresos. Darío Benedetto vivió una noche mágica e inolvidable en la Bombonera, en la que con dos goles sentenció en favor de Boca el primer partido ante Palmeiras , por una de las semifinales de la Copa Libertadores .

Fiel a su estilo, en todo momento destacó el trabajo del equipo por sobre su actuación estelar. Incluso, en el festejo de los dos tantos optó por abrazarse con todos.

Ingresó a los 31 minutos del complemento y abrió el marcador enseguida, con un cabezazo cruzado. Pero fue luego de esa pisada y ese tremendo remate de derecha desde afuera del área que se clavó junto al palo derecho del arquero Weverton, cuando el Pipa salió disparado al banco de suplentes. Allí se unió en un abrazo emocionado con Sergio Brizzo, el kinesiólogo del club pero mucho más que eso en el período posterior a que el goleador se rompiera el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.

El primer gol del Pipa ante Palmeiras

El segundo gol del Pipa ante Palmeiras

"Él fue muy importante en mi recuperación, me hizo de psicólogo, de amigo. Fue él quien se bancó mis caras de culo. La verdad es que estoy muy agradecido por la recuperación que tuve con él, en el primero no pude abrazarlo pero el segundo por suerte sí", destacó el goleador.

La postal de ese abrazo, con todos sus compañeros y el cuerpo técnico a su alrededor, fue muy similar a la que se había dado otra noche de Copa Libertadores y otro día 24, pero de mayo y del 2000, cuando Martín Palermo selló el 3 a 0 sobre River con aquel gol bautizado como "con la muleta". Entonces, el Titán corrió 50 metros para fundirse en un abrazo con Jorge Batista, el doctor que lo había operado de una lesión muy similar: ligamentos cruzados de la rodilla derecha.

Así amaneció la cuenta oficial de Boca en Twitter

Y aunque la comparación resulta inevitable, el propio delantero fue el que expuso sensatez: "Siempre es un placer que haya una comparación con mi ídolo, Martín. Pero siempre digo que trato de sumar día a día. Palermo va a haber uno solo".

Benedetto fue el último futbolista de Boca en abandonar el campo de juego. El hombre de la noche fue el más buscado por la TV, y por esa razón se llevó una ovación en exclusiva de la Bombonera, que coreó el "Olé, olé olé olé, Pipaaaa Pipaaaa" por enésima vez en la noche.

La alegría continuó en el vestuario, donde volvió a ser felicitado por sus compañeros, el cuerpo técnico y buena parte de la dirigencia, quienes compartieron con él los meses de rehabilitación y preocupación por su salud y celebraron a su lado.

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F E L I Z #NochePerfecta #CopaLibertadores

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Apenas se había bañado y el Pipa consideró que era tiempo de expresarse en las redes sociales. De agradecerle a los hinchas por el aliento y a la vez manifestar su emoción. "F E L I Z #NochePerfecta #CopaLibertadores"; escribió en su cuenta de Instagram. "Felicidad total por una noche perfecta: volver al gol en casa y por la Copa Libertadores!! #VamosBoca", publicó en Twitter. En ambos casos, con una imagen destacada en la que se lo ve como el centro de un racimo de abrazos.

Estoy muy agradecido a quienes estuvieron durante mi lesión. Mi señora, mi familia. Son contados con los dedos. Mi vieja (Alicia) debe estar contenta allá arriba. Siempre me apoyó, es mi pilar
Darío Benedetto

"Estoy muy agradecido a quienes estuvieron durante mi lesión. Mi señora, mi familia. Son contados con los dedos. Mi vieja (Alicia) debe estar contenta allá arriba. Siempre me apoyó, es mi pilar", confesó en conferencia de prensa.

Fue un año muy difícil para el goleador de Boca. La lesión sufrida el 19 de noviembre de 2017 frente a Racing enterró su ilusión de jugar el Mundial de Rusia con la selección argentina. Ese mazazo fue muy complicado de absorber desde lo anímico, pero lo superó.

Luego de una recuperación en la que los tiempos se cumplieron a la perfección, Benedetto debió sortear otro escollo del destino. Durante la pretemporada en Estados Unidos se había reencontrado con la red (tres goles en 10 minutos en un amistoso ante Miami United, que terminó en goleada xeneize por 7-2), pero unos días después, durante un 4-2 ante Deportivo Independiente Medellín apenas pudo jugar 40 minutos. Una contractura en el triceps sural izquierdo encendió las alarmas y le puso un freno a su puesta a punto.

Ya en Buenos Aires, la preocupación fue creciendo. El riesgo de que esa lesión derivara en una rotura del tendón de Aquíles alteró los planes y postergó la vuelta oficial. "Te vas a tener que acostumbrar a convivir con dolor", le dijeron. Y así fue. El futbolista sigue padeciendo la tendinitis.

Los inconvenientes físicos no se detuvieron. Regresó en agosto, frente a Libertad, por los octavos de final de la Copa, donde se disfrazó de Riquelme y se destacó mucho más por sus asistencias milimétricas que por sus propios festejos. Primero le cedió el gol a Cristian Pavón, pese a que había quedado mano a mano con el arquero Rodrigo Muñóz. Y, un minuto y medio después, volvió a asistir, esta vez a Mauro Zárate, con una "cucharita" por encima de la defensa paraguaya, que el exVélez envió al fondo de la red.

Fue ovacionado por el público en la Bombonera frente a Vélez, y días más tarde fue titular ante Gimnasia, por la Copa Argentina. Pero apenas pudo jugar 12 minutos, antes de retirarse con un desgarro grado 1 bíceps en el femoral derecho. La sombra de las lesiones parecía no querer dejarlo en paz.

Finalmente, llegó la noche soñada. La que tanto deseó. Apenas 15 minutos le bastaron para reencontrarse con lo que más disfruta: inflar las redes de los arcos rivales. Y lo concretó en el mejor momento: el partido de ida ante Palmeiras, por una de las semifinales de la Copa Libertadores.

"Los goles llegaron cuando más los necesitaba el equipo. Me costó mucho, tuve muchos traspiés, pase por el desgarro, aún tengo tendinitis. Me benefició nunca bajar los brazos", destacó el Pipa en conferencia de prensa. Y entre los dos gritos de anoche, contó cual prefiere: "El segundo gol fue muy lindo por el control, pero me quedo con el primero por lo que significó el desahogo de volver al gol, y más en una semifinal. Siempre voy a estar muy agradecido al hincha de Boca, me brindan un cariño muy lindo."

Y aunque la efervescencia permanece, el Pipa mantiene la cautela y se prepara para la gran revancha del próximo miércoles en San Pablo: "Sería un error elegir ahora un rival para la final, tenemos que seguir enfocados en Palmeiras. Queremos estar en la final, no importa contra quien. Hicimos unos muy buenos primeros 90 minutos, y ahora hay que mantener la diferencia."

No sólo fueron sus primeros goles después de la racha de lesiones que lo aquejaron, sino que también son sus primeros festejos a nivel internacional con la casaca de Boca. Mejor, imposible.

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