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De Bolivia a la Triple Frontera: los viajes "relámpago" del empresario italiano asesinado

Crédito: @mauroszeta
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25 de octubre de 2018  • 16:08

El ingeniero milanés Vittorio Piva, desaparecido el 12 de este mes y asesinado entre 24 y 48 horas antes del 18 de octubre, cuando su cadáver fue encontrado, carbonizado y con cuatro tiros en la espalda, en un sembradío de la estancia El Tatú, en Escalada, cerca de Zárate, se hacía conocer como empresario sojero. Pero sus múltiples viajes anuales lo situaban en ciudades que, a priori, distan de estar directamente ligadas a la producción agropecuaria. Salvador Mazza-Yacuiba, la frontera caliente del contrabando entre Salta y Bolivia, o Puerto Iguazú, en la Triple Frontera, fueron algunos de sus destinos habituales, según surge de las constancias de migraciones.

Fuentes de la investigación del crimen establecieron que el 6 de noviembre de 2015 los sistemas registraron la primera entrada de Piva, por el aeroparque metropolitano, al que llegó en un vuelo de Aerolíneas procedente de Bolivia. En esa ocasión fijó como dirección de referencia en la Argentina "la localidad de Avellaneda".

En diciembre volvió a Yacuiba; en Bolivia vive la esposa de Piva, que es brasileña. El 3 de enero de 2016 regresó a Buenos Aires desde el Norte. Esta vez fijó dirección en Lima 620, en el centro porteño. Diez días después viajó a Colonia, Uruguay; estuvo dos días y, a su regreso, puso como referencia un "hotel en Buenos Aires".

El 5 de abril Piva volvió a viajar a Bolivia. Reingresó dos meses después, por vía aérea, pero desde Brasil. En esta ocasión comunicó, como dirección de referencia, el Hospital Militar, en la avenida Luis María Campos y casi Dorrego, en Palermo. El 20 de junio viajó a Brasil y, tres meses después, regresó en un vuelo de KLM. Esta vez fijó dirección de referencia en Rivadavia 1256.

En octubre hizo un viaje relámpago a Uruguay, hacia donde cruzó por el puente Gualeguaychú-Fray Bentos. Un mes y medio después volvió a Yacuiba. Tras varios viajes "relámpago" entre Bolivia y Buenos Aires, se hospedó en el hotel Emperador y el 20 de marzo de 2017 cruzó a Brasil por el puente Tancredo Neves desde Puerto Iguazú.

Los movimientos migratorios sugieren que pudo haberse quedado por la zona de la Triple Frontera, con una estancia en Paraguay. Así lo sugiere su salida del país, el 11 de abril, hacia Encarnación, desde Posadas, y su reingreso a la Argentina desde Foz do Iguaçu.

En octubre de ese año Piva viajó a la fronteriza Yacuiba, en el país donde vive su esposa brasileña. Pero dos días después volvió a la Argentina. Esta vez, puso como dirección de referencia la calle Jorge Luis Borges 961, cerca de la Plaza Cortázar, en Palermo.

Un mes después abordó en Ezeiza un vuelo de Air Europa rumbo a España, desde donde regresó a Buenos Aires 26 días más tarde. En Navidad voló para Bolivia, pasó las fiestas allí y retornó el 7 de enero pasado. Otra vez fijó domicilio en la calle Borges.

En febrero salió del país desde Salvador Mazza hacia Bolivia y retornó a la Argentina dos meses después desde Brasil, vía Foz do Iguaçu, en un vehículo particular. Casi enseguida hizo el camino inverso: decoló hacia Brasil en un vuelo de Aerolíneas y entró, dos meses después, vía Salta. Esta vez suscribió en el acta migratoria que iría a un domicilio en Corrientes al 1500.

En junio de este año hubo otro nuevo viaje corto a Colonia, con retorno e inmediata partida a Bolivia. Y un regreso desde ese país, vía Ezeiza. Esta vez, Piva fijó como dirección de referencia un domicilio en la avenida Rivadavia 3520, en Almagro.

El mes pasado se produjo el último viaje legalmente registrado de Piva: en Buquebús a Montevideo. Desde entonces, se presume que no se alejó del departamento que alquilaba, en Lavalleja 122, a un par de cuadras de Parque Centenario, en Villa Crespo. Hasta que el 12 de este mes fue a una reunión en Zárate y encontró la muerte.

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