Etiqueta limpia: la nueva tendencia en el mercado alimenticio

Norma Vázquez
Norma Vázquez PARA LA NACION
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26 de octubre de 2018  • 18:35

El consumo de productos naturales, sustentables, simples y auténticos se ha convertido en una tendencia mundial. Esto se puede observar en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana como el consumo de energía renovable, el uso de medios de transporte alternativos (la bicicleta o el transporte público), la alimentación con dietas más saludables y la popularidad creciente de la práctica de deportes y actividad física. Además, se ha incrementado la promoción de hábitos responsables como puede ser el reciclado, el compostaje, el cuidado del agua y la energía. La lista es muy extensa y muestra que nos encontramos en un proceso de transición donde se espera un cambio de paradigmas de consumo y estilo de vida.

Según un gran número de estudios, los millennians - generación nacida entre los años 80 y 2000 - son aquellos que encabezan esta nueva tendencia. Representan el 50% de la fuerza de trabajo mundial y no solo educan a sus hijos en base a estos principios, sino que reeducan a sus padres, generando así una adhesión cada vez mayor.

En esta inclinación hacia el consumo natural, simple y sustentable sin duda los alimentos no se quedan atrás. Gran parte de esto se debe a que se está concientizando que una alimentación sana es la mejor medicina. La tendencia de los consumidores a mostrar un especial interés por una dieta saludable esta creciendo. Se buscan opciones de comidas sanas y naturales, con valor nutricional, bajos en sal, azúcar, grasa, libres de gluten y aditivos químicos, entre otros. Cada vez son más los consumidores que prestan una especial atención a la alimentación, priorizando a la hora de comprar que el producto sea saludable. Por lo contrario, es llamativo mencionar que históricamente se solía priorizar gusto y precio.

La conciencia sobre la importancia de consumir alimentos sanos y lo más naturales posible, es cada vez más fuerte y los consumidores asocian a los productos saludables con declaraciones de ingredientes cortas, sencillas y sin nombres que resuenen a químicos. Como consecuencia de este fenómeno en pleno crecimiento, se está movilizando la tendencia al uso de las "Etiquetas limpias", como así también las llamadas "Etiquetas éticas". Esto tiene un impacto tal que se estima que la cuarta parte de los nuevos productos lanzados al mercado responden a este concepto, con declaraciones del tipo "No contiene Aditivos/conservantes"

La etiqueta es sin duda la principal vía de comunicación entre el fabricante y el consumidor. Sin embargo, los consumidores sufren una sobre exposición a la información la cual, para colmo, en muchos casos es poco clara generando la sensación de que se debe ser un experto universitario en la materia para saber de qué está compuesto cada alimento y poder así elegir un producto de la góndola.

¿Cómo debe ser una "etiqueta limpia" y amigable con el consumidor?

  • Proporcionar información clara, limpia, entendible y precisa sobre los ingredientes que componen el producto.
  • Debe estar "limpia" de información que no agrega valor y debe ser posible de leer y comprender, sin necesidad de traducción.
  • La lista de ingredientes debe ser lo más corta posible y sin aditivos químicos. La industria agroalimentaria se ha percatado de esto y ha empezado a reducir el número de ingredientes utilizados en sus alimentos procesados, sin que se afecte el sabor, la textura, la vida útil y los beneficios nutricionales.

¿Qué debe hacer la industria para dar respuesta a esta tendencia?

  • En primera instancia evaluar qué se le desea transmitir al cliente y qué cambios son necesarios en los alimentos para lograr esto.
  • Reemplazar los aditivos químicos por ingredientes naturales es una buena opción.
  • Muchas empresas han creado "listas de ingredientes inaceptables", dentro de las cuales se incluyen diversos aditivos sintéticos. Como alternativa a estos aditivos, han surgido variantes de origen natural que proveen una solución eficaz. Un ejemplo de esto son los antioxidantes naturales, como el romero.
  • Es bien conocido que los antioxidantes juegan un papel clave en el mantenimiento de la integridad del sabor y color de los productos alimenticios. Su reemplazo con antioxidantes de origen natural también ayudaría a proteger la calidad nutricional de los alimentos.
  • Otro ejemplo, es el uso de nitratos/nitritos que se utilizan mucho en la industria frigorífica para mejorar y conservar el color de los productos cárnicos procesados y lo que es más importante preservar la calidad sanitaria. Estos productos sintéticos pueden ser reemplazados por extracto de apio ya que éste contiene naturalmente altos porcentajes de nitratos. En la actualidad se están logrando desarrollos desodorizados de este tipo de ingredientes naturales para que, con su utilización, no se transmita el característico sabor a productos que no lo requieren.
  • Con varias opciones diferentes en cuanto a su presentación, estos productos de etiqueta amigable son utilizados cada vez más. Respondiendo a esta tendencia con una gran variedad de aplicaciones para mantener los alimentos con mejor sabor, mejor aspecto, y más durabilidad en perfectas condiciones sanitarias.

Actualmente el consumidor está prestando más atención a los alimentos que compra y consume. Con lo cual, es cada vez mayor la cantidad de personas que lee con detenimiento los ingredientes que aparecen en las etiquetas.

Los consumidores se están convirtiendo en expertos en esta materia, generando una toma de conciencia por parte de las empresas a la hora de incluir ingredientes que no corresponderían con lo que debe ser un alimento, "sano y nutritivo".

Las Etiquetas limpias más que una tendencia, son un nuevo paradigma que vino para quedarse.

La etiqueta es sin duda la principal vía de comunicación entre el fabricante y el consumidor. Sin embargo, los consumidores sufren una sobre exposición a la información la cual, para colmo, en muchos casos es poco clara generando la sensación de que se debe ser un experto universitario en la materia para saber de qué está compuesto cada alimento y poder así elegir un producto de la góndola.

La autora es Ingeniera Gerente de Gestón de Calidad de Laboratorios Amerex

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