Un libro animado que abre sus páginas para el asombro

Fuente: LA NACION
Juan Garff
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26 de octubre de 2018  

Lo que esconden los libros. Autor: Ariel Varela, basado en El gato manchado y la golondrina Sinhá, de Jorge Amado. Dirección: Ariel Varela y Daniela Calbi. Intérpretes: Daniela Calbi y Ariel Varela. Música: Osvaldo Belmonte y Manuel Adem. Escenografía: Daniela Calbi y Juan Manuel Benbassat. Vestuario: Graciela Acevedo. Luces: Juan Manuel Benbasat. Sala: Paraje Artesón, Palestina 919. Funciones: sábados a las 16.30. Duración: 50 minutos. Nuestra opinión: muy buena

Las páginas de los libros guardan historias que nos pueden hacer abrir los ojos hacia nuevas perspectivas. Eso es sabido y vale la pena presentarles esa opción a los chicos. Así lo plantea Lo que esconden los libros, una puesta en escena basada en una bella fábula del brasileño Jorge Amado El gato manchado y la golondrina SInhá, una historia sobre la perdurabilidad de los amores imposibles.

La versión de Ariel Varela y Daniela Calbi enmarca el relato en el encuentro de dos chicos, personificados por los mismos titiriteros, que bucean en los grandes libros dispuestos sobre el escenario. De ellos sale la historia, pero no solo en palabras, sino que sus páginas toman cuerpo, se abren en escenografías inspiradas en el arte multicolor del pintor austríaco Friedensreich Hundertwasser, y desprenden los personajes, títeres planos de sorprendente plasticidad. Es el arte del pop-up, de los libros tridimensionales, llevado a la representación titiritera.

Entre las aspiraciones amorosas del gato y el coqueteo alegre y un tanto burlón de la golondrina se interpone el ruiseñor, proponiendo con su canto de vuelo gardeliano un romance más "sensato". De páginas variopintas salen vaca, oveja, pato y gallina graznando y mugiendo los prejuicios y lugares comunes, subrayando la inconveniencia de un amor entre gato y golondrina.

Varela y Calbi se manejan con soltura instalando los personajes a partir de las páginas pop-up de los grandes libros. La música de Osvaldo Belmonte (Lalá y el Toque Toque) y Manuel Adem les regala fluidez a las transiciones de una página a la otra. La estética de vestuario, escenografía y muñecos se fusiona en el brillo compartido de su espectro de amplio colores. Algunas pequeñas desprolijidades de la función de estreno, en un dispositivo escénico complejo en un espacio reducido, seguramente podrán ser superadas en el transcurso de las representaciones.

La relación entre el gato malandrín y la golondrina viajera transcurre a través de los paisajes de las estaciones del año y los vericuetos de un enamoramiento que toma vuelo a pesar de la imposibilidad del felino de desplegar alas. Los titiriteros-relatores asumen ellos mismos un juego de relacionamiento que refleja el de los personajes que manipulan. Descubriendo la historia libresca desarrollan la propia. ¿El final? Queda abierto a la posibilidad de escribir nuevas páginas.

Por: Juan Garff

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