Buika, a las mujeres: "Es tiempo de luchar; no te calles tus derechos; si alguien te trata mal, reacciona"

A un año de su última presentación en el país, la cantante española regresa después de dar la vuelta al mundo con su World Tour
A un año de su última presentación en el país, la cantante española regresa después de dar la vuelta al mundo con su World Tour Fuente: Archivo
Silvina Ajmat
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30 de octubre de 2018  • 00:05

Concha Buika dice "Hola" del otro lado del teléfono y de inmediato uno sabe que es ella. Esa voz se reconoce con los ojos cerrados, con la intermitencia de una mala señal de WiFi, con viento, con eco, y sobre todo, con música. La llamaron la "Perla Negra del Flamenco", cuando irrumpió con su cante en la world music y su exotismo tribal. También la heredera de Chavela Vargas, porque la mexicana la ungió como su "hija negrita", tal como relató en incontables y siempre emotivos recuerdos de su madrina artística. Ya consolidada como artista internacional, de sólida trayectoria que puede empezar a desprenderse del espaldarazo de la gran Chavela -y vaya si fue un espaldarazo-, sus admiradores la llaman la "Voz de la libertad". Es que su desprejuicio ha capturado a la audiencia del nuevo milenio, ávida de voces que le pongan letra a esa búsqueda universal del yo que tanto desvela a una humanidad alienada y tantas veces impersonal. Buika es lo opuesto. Es la abogada del qué me importa. Es la que se sube al escenario descalza, cierra los ojos, escucha la expectación de la platea, la respiración de sus músicos, y ataca una nota para comenzar el ritual. Verla es mucho más que ir a un recital. Es un acontecimiento único e irrepetible.

Su voz de libertad también se espera cuando en el país se están discutiendo los derechos de las mujeres y su rol en la música. "Yo me emperré con la música. Me encabroné. Cuando una mujer se encabrona no hay nada que pueda con ella. El problema es que las mujeres no nos encabronamos. Siempre somos más de lo que cuentan de nosotras", lanza.

A un año exacto de su última presentación en la Argentina, vuelve después de dar la vuelta al mundo con su World Tour, para traernos sus canciones. De Japón a México, viajó sin parar y se reconoce un poco cansada. Su casa está en Miami, desde donde atiende el llamado de LA NACION, pero dice que últimamente sólo vive de viaje.

Cuando finalice la gira piensa dedicarse de lleno a su próximo disco y asegura que no tiene previsto hacer colaboraciones con otros artistas. "Tengo un banco de canciones muy grande", dice sobre las posibilidades de concretar un nuevo álbum pronto. "¿Sabes? Me pasé muchos años encerrada en el estudio. Siento que perdí mucho tiempo en mi adolescencia, y no me preocupé de hacer algunas cosas que tenía que hacer. Después me obsesioné y me encerré. Decidí ser un soldado al servicio de la humanidad, y eso es entregarle la vida a la causa. Vivo absorta por la música, para darle a la tribu lo más grande de mí, darle todo. Eso es lo que le enseño a mi hijo, a ser un soldado". Su hijo se llama Joel, tiene 19 años y ya está siguiendo sus pasos en la música. Cada vez que lo nombra se escucha a su voz sonreír.

Su voz también se ablanda cuando nombra a Buenos Aires. Tiene un amor especial por esta tierra, donde cada vez que toca levanta pasiones. Volverá el 8 de noviembre para presentarse en el teatro Opera y llenarse el corazón de argentinidad: "Los porteños son tan cachondos que me encanta", dice entre carcajadas.

-¿Cómo se vive tu música en países tan distintos como Japón, Turquía, Sudáfrica o México?

-La sensación general es que nos parecemos más de lo que pensamos, de verdad, en serio, haya estado por donde haya estado, las personas reaccionan de la misma manera, eso me llama la atención. No entienden el idioma y sienten la emoción, es muy bonito. Cada día somos más la tribu, eso me ha emocionado mucho. La gira ha sido dura pero muy bonita.

-¿Qué es lo más duro de emprender una gira mundial?

-Soy madre, en estos momentos viajo cada dos días desde hace dos meses. Echo de menos mi niño, mi casa... mi niño tiene 19 años y tiene su carrera, pero, tu me entiendes.

"Nos han hecho tener miedo al poder, a la evolución, una mujer con poder era como vaticinar desastres", asegura
"Nos han hecho tener miedo al poder, a la evolución, una mujer con poder era como vaticinar desastres", asegura Fuente: Archivo

-¿Cómo definirías a "la tribu"?

-¡La tribu somos todos los locos que nos juntamos para hacer estas cosas! La gente que conspira para hacer algo juntos, que está unida por las mismas canciones, en el teatro, tu verás que están todos sentados, estamos pegaditos todos juntos, yo contando mis secretos a otros, todos sabemos de todos, nadie sabe de nadie. podríamos hasta caernos mal, podríamos pensar distinto, tener ideas distintas, pero es un poder que viene de muy lejos, el de unirnos en la música.

-¿Qué esperás de tu concierto en la Argentina?

-Sobre todo va a ser emocionante. Esa ciudad tiene una emoción añadida que tu ya sabes... Es que Buenos Aires es como hablar de París, son ciudades que son muy emocionantes, tienen un entorno bohemio, que me encanta, muy actual pero bohemio al mismo tiempo.

-¿Podés contarnos cómo fue tu historia de amor con Buenos Aires?

-La primera vez iba solo para el concierto y me quedé hasta Navidad. No pude evitarlo. Hubo algo que me dijo "no te vayas". Cambié el billete, mi manager casi me mata, se enfadó conmigo mi madre porque no volvía, yo pensaba ir a visitarla después del concierto acá. Ella vive en Madrid, pero no, me tuve que quedar, conocí una gente muy maravillosa. Tengo muy buenos recuerdos.

-¿Fuiste a las milongas? ¿Bailaste?

-Fui a milongas, bailar no porque soy bastante torpe, todo lo que gané lo hubiera perdido, fuimos a ver tango, fue maravilloso. A un barrio súper bonito lleno de colores donde había gente bailando. No recuerdo el nombre.

-La Boca

-Sí, eso, La Boca. Lo disfruté mucho. Lo cachondos que son los argentinos. Me encanta.

-Tenés una forma de apropiarte de los tangos muy visceral. ¿Cómo fue tu primer contacto con la música rioplatense?

-Mi papá se fue de casa cuando era chiquita, yo tenía nueve años, éramos muchos hermanos, luchando, y mi mamá se juraba no llorar por él. Se le pusieron las ojeras de color negro oscurísimo, se dejó bastante, entiendo que fue duro, como pasa en muchos hogares. ¿Qué pasó? Que mi mamá se ponía los tangos y se curaba. Lloraba con las canciones. Se curaba. No recuerdo un solo minuto que no hubiera música puesta en mi casa. Luego mi mamá pasaba de los tangos a las rancheras, de las rancheras a Coltrane. Las artes, la lectura, con eso nos llenaba de esperanzas todas las noches. Así conocí el tango.

Buika mantiene un lazo sentimental muy fuerte con Argentina y, especialmente, con la música rioplatense
Buika mantiene un lazo sentimental muy fuerte con Argentina y, especialmente, con la música rioplatense Fuente: Archivo

-¿Todavía te duele la partida de tu papá?

-Dios, estoy viva chica, cómo flipo, da igual que se te vaya el padre, es una putada, te va a afectar, claro que sí, pero estás viva chica. No es que sea una persona positiva a cualquier precio. Pero es que no es que algo le haya pasado. Se marchó porque quiso. Eso se llama libertad del ser humano. Entiendo que me debe haber afectado. Pero. Mientras tengas tu mamá que lucha por ti.

-¿Cómo vivís vos la maternidad?

-Es muy difícil criar a un hijo que ha estado todo el día en contacto con el mundo exterior, es un panorama tan nefasto el que nos cuentan en el informativo, después de toda la información, es muy difícil acostarles todas las noches contando que el mundo es así. Con mi hijo yo era igual que mi mamá. Traté de que no pierda el tiempo en ayudar a personas que no quieren hacer nada por los demás. Que esté a favor de los que estén dispuestos a hacer algo por los otros.

-¿Cómo fue para vos ser mujer en la música?

-Soy un bicho un poco curioso. Yo fui a por la música. Me emperré. Cuando una mujer se encabrona no hay nada que pueda con ella. El problema es que las mujeres no nos encabronamos. Siempre somos más de lo que cuentan de nosotras. Nos pasa mucho. Conviértete en la mejor. Lucha en tu corazón por ser la mejor. Luego no importa. Pero tienes que luchar por ser la mejor, olvídate de machismos. Lucha por ser la mejor. No te calles tus derechos. Si alguien te trata mal, reacciona, si tienes una opinión diversa, dila, es tu lucha.

-Pero en un mundo dominado por los hombres, como lo es el de la industria musical, ser la mejor no basta...

-Son tiempos en que a las mujeres nos toca luchar. Yo tuve muchas dificultades porque no estuve preparada como Dios manda. Tu tienes que presentarte delante de tus músicos preparada. El problema de muchas mujeres artistas, no las culpo, pero es que no están preparadas. El tiempo de la música ha cambiado, tienes que tener capacidad, tener información, no es tiempo de dejarlo en manos de un manager salvador, tienes que saber dirigir tu carrera como diriges tu voz. Empiecen a coger las riendas de sus producciones. El dinero está muy bien, y los productores famosos, pero a veces representa el miedo, la dependencia, la debilidad. Yo no tengo dinero pero tengo poder. Que no significa que no tenga miedo.

-¿Cuáles son esos miedos? ¿Cómo es ser una mujer que toma las riendas?

-Nos han hecho tener miedo al poder, a la evolución, una mujer con poder era como vaticinar desastres. Hace poco estuvimos en un festival y una comadre nos atendió fantásticamente, era dueña de un hotel, una chavala de veintipocos. Nos contó que tuvo que renunciar a todo para tener ese puesto. A su pareja también. Qué hombre quiere estar con una mujer que nunca está. Para ellos es muy fácil.

-¿Te parece que las mujeres no toman el poder por temor al rechazo de los hombres?

-Han sido muchas puñaladas sociales. En muchas religiones si tu eras cantante eras una pecadora. Querer seguir siendo una persona de fe y tener tu libertad para decidir por ejemplo no fumar porros, no para que no digan que si fumo porro soy una cualquiera, sino porque no quiero fumar porros. ¿Se entiende? Nos hemos metido en un capullo y hemos ido robotizando el comportamiento en pos de lo que la sociedad dice. Es la educación que nos han dado. Cuando un hombre habla alto y claro, tiene muy claro lo que quiere y cómo conseguirlo y lucha por ello con dos buenos cojones, dicen de él qué pedazo de tío. Cuando una mujer hace lo mismo es una mujer con carácter. Por qué. Han dibujado de nosotras una mujer de presión, "difícil", que no podemos deshacernos de ellas... ¡Pero las mujeres somos divertidas! ¡Si a nosotras lo que nos gusta es la gozadera!

-¿Qué es para vos el feminismo?

-Mira, yo tengo hermanos, hijo, los hombres me gustan, tengo compadres, pero esta especie de exageración de la palabra feminismo ha hecho que temblemos cuando pensemos en esa palabra. Feminismo es ese ser maravilloso que abraza a los seres vivos del planeta y que ha sido capaz a lo largo de la historia de acabar con odios raciales, con historias, sin necesidad de levantar una sola arma. Así de maravillosas somos.

-Entonces, ¿creés que el feminismo puede traer un mundo mejor? ¿Sin violencias?

-Claro que sí. Anima a que cada día seamos más. Soy productora y la dueña de mi empresa. La verdad, honestamente, la mujer está preparada para el poder en todos los ámbitos del mundo, en cualquier entidad, de corazón. Es hasta cuánto tu quieras dejar crecer tu corazón, si lo dejas, estás para todo.

-La sociedad argentina está debatiendo la legalización del aborto, actualmente penalizado. En España es un derecho de las mujeres. ¿Qué pensás al respecto?

-Tengo que reconocer que no haría algo así jamás. Ten toda la información del mundo y decide, pero la decisión tiene que ser tuya. Que todo el mundo te diga con mucho amor qué piensas y luego tu toma la decisión.

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