Esparcir las cenizas en Disney: el fantástico adiós a los seres queridos

El mayor tributo que pueden recibir los fans de los parques de Orlando y California es descansar allí por toda la eternidad, siempre y cuando algún familiar logre burlar los controles en el ingreso del predio
El mayor tributo que pueden recibir los fans de los parques de Orlando y California es descansar allí por toda la eternidad, siempre y cuando algún familiar logre burlar los controles en el ingreso del predio Fuente: Archivo - Crédito: Enrique Villegas
Erika Schwarzel
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26 de octubre de 2018  • 09:53

ORLANDO, Florida.- Los guardias de seguridad de los parques temáticos de la Walt Disney Co. en Orlando, Florida, y en Anaheim, California, usan palabras clave para hablar de los aspectos más incómodos de su trabajo sin que los visitantes se enteren.

Cuando un encargado pide por radio una limpieza "Código V", quiere decir que un visitante ha vomitado, y el "Código U", significa que alguien orinó en un lugar público.

Pero ningún llamado en código es más secreto que el pedido de una "limpieza HEPA": significa que una vez más, un visitante del parque ha esparcido las cenizas de un ser querido en algún lugar del parque, y que se necesita una aspiradora ultrafina (o "HEPA") para limpiar el lugar.

Los guardias de Disney dicen que la escena se repite alrededor de una vez por mes.

Una vista panorámica del parque
Una vista panorámica del parque Fuente: Archivo - Crédito: Enrique Villegas

"Todos los que conocieron a mi mamá saben que su lugar de felicidad era Disney", dice Jodie Kackson Wells, una capacitadora de ejecutivos de Boca Raton, Florida, que en 2009 logró ingresar de manera subrepticia en Disney World con un frasco de pastillas que contenía las cenizas de su madre.

Ya en el predio, Jodie esparció parte de las cenizas en la plataforma de " Un mundo pequeño", una atracción mecánica que a su madre le gustaba especialmente y que siempre la hacía reír. Desbordada por el dolor de su pérdida, Jodie saltó más tarde las vallas que rodean el jardín del castillo de Cenicienta y corrió por el pasto lanzando el resto de las cenizas al viento.

"Tenía un puñado de cenizas en cada mano y salté literalmente como una bailarina", recuerda Jodie.

Los guardias de los parques de Disney dicen que detectar y limpiar las cenizas humanas es una parte secreta y crucial de trabajar en "el lugar más feliz del mundo". Para ellos es una tarea desagradable, pero es un alivio para los deudos, quienes consideran que el mayor tributo que pueden recibir los fanáticos es descansar por toda la eternidad en un parque de Disney.

Mucha gente viaja a Disney a tirar sus cenizas humanas

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La gente ha esparcido cenizas humanas en los canteros, los arbustos y el césped de Magic Kingdom, frente a las rejas del parque y durante las exhibiciones de fuegos artificiales, en el sector Piratas del Caribe y en el foso que está debajo de los elefantes voladores de Dumbo. Según los guardias y empleados del parque, el lugar más requerido como cinerario es la Mansión Embrujada, una atracción de casi 50 años que permite recorrer una vieja casa tenebrosa llena de fantasmas imaginarios.

"Es probable que en la Mansión Embrujada haya tanta ceniza humana que ya ni siquiera es divertido", dice un guardia de Disneyland.

Una vocera de Disney dice que "son prácticas estrictamente prohibidas e ilegales, y los visitantes que intenten llevarlas a cabo serán expulsados del predio".

Disney hace todo lo posible para que ningún pensamiento fúnebre se cuele al interior de sus parques. Cuando Walt Disney World empezó a instalar ladrillos conmemorativos personalizados, en 1994, la empresa prohibió las palabras "En memoria de", para que a ningún visitante se le ocurriera pensar en la muerte.

El complejo Epcot Center en Disney World de Orlando
El complejo Epcot Center en Disney World de Orlando Fuente: Archivo

Caryn Reker, de Jacksonville, Florida, recuerda la emoción de su padre cuando veía el show de fuegos artificiales de los deseos frente a la heladería situada sobre la calle principal, Main Street, de Disney World. En 2006, cuando tuvo que esparcir las cenizas de su padre, Caryn optó por hacerlo en varios puntos distintos de esa calle.

"Uno puede recordarlo con una sonrisa tierna y decir, está un poquito ahí, otro poquito allá, y ahí también.", dice Caryn. La semana pasada Caryn volvió a Disney World para esparcir las cenizas de su hermano, un fanático de Epcot Center que murió hace poco.

Para el selecto grupo de fanáticos obsesivos de Disney, esos parques son también lugares para proponer casamiento, casarse y festejar los cumpleaños. Así que no debería sorprender que también quieran descansar ahí por toda la eternidad.

Los contrabandistas de cenizas dicen que sortear los controles es fácil si se las ingresa dentro de frascos de medicación o como maquillaje compacto. Otros las esconden en bolsas herméticas en el fondo de una cartera o mochila.

Cuando descubren cenizas en alguna de las atracciones, los empleados del parque les informan a los visitantes que deberán cerrar el juego un rato "por razones técnicas". A continuación, el encargado recorre la atracción en busca de cenizas, mientras sus colegas reparten "pases rápidos" entre los visitantes, para convencerlos de que abandonen el lugar antes de que lleguen los guardias con sus potentes aspiradoras.

Fuente: Archivo - Crédito: Enrique Villegas

Una exempleada de Disney dice que ella y otros compañeros fueron reprendidos cuando acuñaron un término propio para la limpieza de cenizas: lo llamaron "Código Abuelita". También han recibido falsas alarmas. "Una vez, era mezcla en polvo para bizcochuelo", dice.

El sargento Daron Wyatt, vocero del departamento de policía de Anaheim, dice que esparcir cenizas sin permiso es una infracción. Agrega que los agentes de su departamento "han respondido llamados referidos a cenizas" en Disneylandia, pero dice que el oficial a cargo del parque no recuerda que se haya arrestado a nadie por esa causa.

Es muy probable que la mayoría de las cenizas nunca sean detectadas por los empleados.

Cuando era chica, Shanon Himebrook, una empleada pública de 41 años de Kansas City, iba a Disney World todos los veranos con su padre, un empleado de la industria del plástico de Indiana. Cuando estaban en Disney, "mi padre no era ese papá cansado que llegaba de hacer doble turno", dice Shanon. "Me daba todos los gustos y no parábamos de hacer cosas. ¡Me encantaba ese papá! ¿Por qué no nos podíamos quedar ahí para siempre?"

A principios de este año, Shanon esparció sus cenizas frente a la reja de entrada del parque.

Kim Pessolano DeBarth, que trabaja en un consultorio oftalmológico en Northfield, Nueva Jersey, arrojó un pequeño puñado de las cenizas de su madre en el agua de Un mundo pequeño. "No quería que se tapara el filtro", dice Kim.

En diciembre volverá a visitar el parque para conmemorar los 15 años de la muerte de su madre. "En vez de visitar una tumba, ¡me voy a Disney!".

Traducción de Jaime Arrambide

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