Halcones, Tiburones y más: lo que tienen los pobres de la Superliga para vivir como ricos

Unión ostenta el récord de ser el único invicto como local desde que se creó la Superliga.
Unión ostenta el récord de ser el único invicto como local desde que se creó la Superliga. Fuente: FotoBAIRES
Román Iucht
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26 de octubre de 2018  • 16:14

Franco Fragapane (Unión), Lisandro Martínez (Defensa y Justicia), Guillermo Acosta (Atlético Tucumán) y Cristian Chávez (Aldosivi). Rodrigo Aliendro (Atlético Tucumán), Leonel Miranda (Defensa y Justicia) y Diego Zabala (Unión).

Si el fútbol es un recorte de la sociedad en general y el viejo cuento que dice aquello de que "Dios está en todos lados pero atiende solo en la Capital" se comprueba en todos los ámbitos, descubrir buenos valores del fútbol argentino saliendo del ombligo de la urbe porteña implica un ejercicio tan valioso como necesario.

Encontrar a Unión, Atlético Tucumán, Defensa y Justicia y Aldosivi en el lote de los seis equipos que encabezan la Superliga es una curiosidad que tiene ciertos argumentos lógicos que lo explican con una base firme. Aún desde lo coyuntural, ya que el torneo argentino es tan competitivo que la volatilidad es parte de su ADN y la tabla de posiciones cambia cada semana, hablamos de proyectos serios, con entrenadores capacitados y jugadores con ambición de crecimiento.

Los ejemplos de Unión y Atlético Tucumán son una muestra gratuita. Agrandados en su casa en cada compromiso (el "tatengue" es el único invicto como local desde la creación de la Superliga), hacen de su reducto una fortaleza. A eso le agregan técnicos con experiencia como Leonardo Madelón y Ricardo Zielinski que conocen el paño, pueden trabajar con cierta calma siempre ayudada por los resultados y desarrollar una idea. Orfebres del fútbol, saben acomodarse a los recursos con los que cuentan y artesanalmente moldean sus equipos a imagen y semejanza.

Ricardo Zielinski construyó un Atlético Tucumán competitivo en la Superliga y también en la Libertadores.
Ricardo Zielinski construyó un Atlético Tucumán competitivo en la Superliga y también en la Libertadores. Fuente: FotoBAIRES

Así los santafesinos son ordenados en el fondo con una línea de tres centrales que se vuelve flexible y agrega o descuelga laterales de acuerdo a las necesidades del equipo y a lo que opone el rival. Tiene dinámica y equilibrio en el medio (difícil verlo descompensado) y arriba aprovecha sus chances sabiendo que cada una de ellas puede ser la que defina el pleito. Madelón tiene en Santa Fe su lugar en el mundo y trabaja desde la exigencia que impone la competencia pero sin histeria.

Encontrar a Unión, Atlético Tucumán, Defensa y Justicia y Aldosivi en el lote de los seis equipos que encabezan la Superliga es una curiosidad que tiene ciertos argumentos lógicos que lo explican con una base firme.

Un caso parecido es el de Zielinski. Dos años seguidos entreverado en competencias internacionales elevaron la vara del "Decano" transformándolo en un equipo siempre peligroso. Manteniendo la base y agregando algunos nombres valiosos por su recorrido pero también por su vigencia (Mercier-Matos), el equipo conoce sus virtudes pero fundamentalmente sus limitaciones para no salirse de su libreto. Si bien es cierto que se distrajo un poco con la Copa Libertadores, enfrentar a rivales de jerarquía internacional le dio un valor agregado a su forma de competir. Ya metido de lleno nuevamente en el torneo doméstico, comenzó a sumar puntos y a engordar su promedio para evitar disgustos a futuro.

Promedio es la palabra clave del diccionario de Aldosivi. Cada triunfo tiene un valor exponencial, pero ese mismo impacto inversamente proporcional tiene cada traspié. Es por eso que las cinco victorias valen mucho más que las cuatro caídas en la medida en que el equipo siga ganando. El "Tiburón" de Gustavo Álvarez es la revelación del primer tercio de la Superliga y el fantasma del descenso por ahora no lo asusta. Un equipo modesto, un plan de juego que se respeta y una buena lectura de las necesidades para comprender que los empates suman poco cuando se juega con la calculadora tan cerca de la mano son su receta de cabecera.

Matías Pisano, uno de los refuerzos que más rinde en Aldosivi.
Matías Pisano, uno de los refuerzos que más rinde en Aldosivi. Fuente: FotoBAIRES

Por último vale una mención para Defensa y Justicia. Cambian los nombres de quienes conducen al grupo pero la esencia y el estilo no se modifican. Pasaron Cocca, Holan, Vivas y Vojvoda y el equipo siempre mantuvo una línea. Volvió Beccacece y los de Florencio Varela siguen siendo un equipo muy entretenido para ver en acción. Presión rápida ante la pérdida, salida prolija cuidando la tenencia, dos extremos para expandir el ataque y transiciones rápidas en el centro del campo. El "Halcón" tiene vuelo propio y practica un fútbol atractivo.

Mauro Pittón (Unión), Luis Miguel Rodríguez (Atlético Tucumán), Alexander Barboza (Defensa y Justicia) y Fernando Telechea (Aldosivi). Franco Soldano (Unión), David Barbona (Atlético Tucumán) y Nicolás Fernández (Defensa y Justicia).

Sin tanta marquesina, más alejado de las luces del centro, fuera del circuito comercial, la Superliga profunda también tiene buenos actores. Los nombres están. Solo hay que buscarlos.

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