Un Boca adormecido cayó ante Gimnasia en la Superliga y ya se enfoca en Palmeiras por la Copa Libertadores

Argentina Superliga
  • 2
Gimnasia La Plata

Gimnasia La Plata

  • Lorenzo Faravelli /
  • Maximiliano Comba
  • 1
Boca Juniors

Boca Juniors

  • Cristian Espinoza
Máximo Randrup
(0)
27 de octubre de 2018  • 12:22

Gimnasia derrotó a Boca por 2 a 1 en La Plata, con tantos de Faravelli y Comba por la décima fecha de la Superliga . El equipo de Guillermo Barros Schelotto , que jugó con mayoría de suplentes y tiene la cabeza puesta en el desquite de las semifinales de la Copa Libertadores ante Palmeiras, había descontado por intermedio de Espinoza.

La etapa inicial puede fragmentarse en dos partes iguales. En la primera, el Lobo dominó con facilidad a un Boca adormecido y pudo traducir esa supremacía en situaciones de riesgo: avisó Tijanovich, tras un centro de Gómez desde la izquierda, pero contuvo el arquero Rossi; convirtió el 1-0 tras una jugada similar (en esa ocasión el que desbordó fue Tijanovich y Faravelli, desde el punto penal, definió con potencia); lo tuvo Comba, aunque una pierna de Reynoso salvó a la visita. En el segundo segmento del primer tiempo la historia fue a la inversa. El Xeneize se acomodó, controló la enjundia de Gimnasia y luego comenzó a inquietarlo. El conjunto de Guillermo también generó tres posibilidades nítidas: un cabezazo de Balerdi que salió apenas desviado, un remate de Tévez que atajó Martín Arias y la buena definición de Espinoza, para el 1-1 (domó un bochazo largo y después definió a colocar).

El segundo tiempo comenzó con idénticas características que la primera parte. El Lobo, decidido, ambicioso, enchufado. Boca, relajado, estático, lánguido. Y otra vez, el elenco tripero aprovechó las insólitas facilidades que le obsequió el rival. Incluso, necesitó menos tiempo (tres minutos) y menos elaboración (centro desde tres cuartos de cancha) para desnivelar. Lo cierto es que en esa acción, la última línea xeneize no participó. Los defensores eran más, pero el problema fue que solo observaron lo que hacían los futbolistas de Gimnasia: Gómez mandó el centro, Tijanovich la peleó y Comba definió con suavidad. El local, sin exigirse demasiado, se puso 2-1 y luego hizo algo importantísimo: conservó la intensidad hasta el pitazo final.

Fernando Gago lucha en el medio ante Fabián Rinaudo
Fernando Gago lucha en el medio ante Fabián Rinaudo Crédito: Fernando Massobrio

Una vez que volvió a ponerse en ventaja, el Lobo no repitió el error de bajar la guardia. Se mantuvo atento y eso le bastó para maniatar a un Boca deslucido, con atacantes que quedaron desconectados del resto de sus compañeros. Ni siquiera se puede hablar de que quedaron aislados del circuito de juego porque tal circuito jamás existió. ¿Aproximaciones? Apenas un remate débil de Gago que Martín Arias controló sin inconvenientes. Es más: el Tripero bien podría haber sacado más ventaja si Rinaudo culminaba con justeza, una muy buena jugada individual.

Gimnasia lo jugó como una final y el Xeneize se distrajo con una semifinal. Aunque parezca que no, muchas veces en el fútbol se da la lógica: el premio fue para el equipo al que más le interesó el partido de esta tarde.

El primer gol de Gimnasia (Faravelli)

El empate parcial de Boca (Espinoza)

El segundo gol de Gimnasia (Comba)

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