FMI: llegarán más de US$24.000 millones hasta marzo y el Tesoro comenzará a venderlos recién en 2019

Francisco Jueguen
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26 de octubre de 2018  • 17:08

Demostrar que existe munición pesada para calmar al tipo de cambio y generar estabilidad en el corto y mediano plazo, asegurar que esos dólares servirán para pagar la deuda con el objetivo de ofrecer credibilidad al mercado en cuanto a la solvencia del programa financiero argentino y declarar que existe un programa integral -monetario y fiscal- duro para combatir la elevada inflación.

Hacia ese objetivo camina el Gobierno luego de la aprobación final este mediodía del nuevo Stand By Agreement (SBA) firmado entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Argentina, por el que el país contará con US$56.300 millones para no depender de los mercados a condición de alcanzar un déficit fiscal cero el año que viene, impulsar un fuerte control de agregados monetarios y contener al dólar dentro de una banda de flotación ancha.

Habrá munición pesada. Inmediatamente, el Gobierno contará con US$5700 millones. Pero desde diciembre, si el board aprueba la revisión estimada, sumará otros US$7600, mientras que en marzo próximo se agregarán unos US$10.800 millones. Esto quiere decir que en los próximos cinco meses y medio, la Argentina se aprovisionará con US$24.100 millones.

Sin embargo, cerca del Ministerio de Hacienda aseguran que este año no requerirán vender dólares para hacer frente a las necesidades de gasto corriente. Según estiman, con la cantidad de pesos ya colocados en el mercado llegarán hasta febrero. No obstante, aseguraron que el año que viene sí deberán vender unos US$15.000 millones para solventar el gasto del Tesoro.

Las fuentes oficiales estiman que los dólares que ingresen desde los próximos días desde el FMI, una vez depositados en las cuentas del Tesoro en el Banco Central (BCRA), se usarán para pagar los vencimientos de deuda que el Gobierno tiene en dólares. No se cambiarán. En el oficialismo dan libertad al mercado sobre la internalización de la decisión oficial de no vender dólares y el impacto que puede o no generar sobre las expectativas del tipo de cambio.

Los fondos que llegan son de libre disponibilidad para el Gobierno. Los únicos compromisos de compra o venta de divisas están dentro de la política monetaria establecida, o sea, cuando la cotización del dólar cruza la banda superior ($44) o la banda inferior ($34) en la que flota el dólar. Si cruza por encima, el Gobierno puede subastar US$150 millones diarios que debe esterilizar el BCRA. Si va por debajo debe comprar reservas y expandir la base monetaria.

Por otro lado, cerca del Gobierno estimaron que el FMI exige "mucha transparencia" en cuanto a la intervención sobre el tipo de cambio en el mercado. Es por eso que el nuevo memorándum de entendimiento tiene un compromiso de que los bancos públicos tampoco se conviertan en una herramienta velada de intervención por parte del oficialismo en la cotización del dólar.

Cerca del BCRA, en tanto, confían en que el acuerdo con el FMI termina con las causas que provocaron la elevada inflación de los últimos años en la Argentina, y tal como establece el presupuesto 2019, prevén una suba de precios de casi la mitad de la que mostraría este año. Según estiman, estaría cerca de un 20% cuando este año superará el 45%.

Básicamente, creen que -tras la devaluación- el financiamiento al sector público caerá gracias a los dólares que presta el FMI y el ajuste fiscal, y que a su vez el BCRA se autoexcluye de financiar al Tesoro, lo que -creen en el Central- elimina las causas principales de la inflación que mantenía el país. La suba de precios igualmente, estiman, tiene una importante inercia.

Sin embargo, retomando las palabras del Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que en los últimos días aseguró que se registró una fuerte desaceleración de la inflación, en el BCRA pronostican que el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que se conocerá la semana que viene se registrará la segunda desaceleración consecutiva de la inflación a doce meses, lo que implica -según el SBA- que existe un espacio para una baja de tasas.

No obstante, nadie en la entidad se anima a asegurar que el timming sea el correcto para una medida así, sobre todo con una tasa de Leliq aún más cerca de los 70% y en un mercado todavía en un equilibrio inestable. Sin embargo, coinciden en las perspectivas que, en el último Coloquio de IDEA, hizo públicas Dujovne: la tasa de inflación comenzó un fuerte retroceso.

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