Suscriptor digital

Tres vecinos cuentan la experiencia de vivir en una casa sustentable

En primera persona, tres vecinos cuentan la experiencia de vivir en espacios que logran reducir el impacto ambiental
En primera persona, tres vecinos cuentan la experiencia de vivir en espacios que logran reducir el impacto ambiental
Jimena Barrionuevo
(0)
27 de octubre de 2018  

Hay un puntaje que está transformando el estilo de vida de quienes se animan al cambio. Con parámetros que evalúan el uso del agua, la energía, los aspectos constructivos, el acondicionamiento térmico, la parquización y la innovación, las casas sustentables se imponen como tendencia. Son construcciones que logran reducir el impacto ambiental a través de la incorporación de criterios también ecológicos en lo que refiere a la construcción y posterior uso. En Puertos, el megaemprendimiento que Eduardo Costantini construye en Escobar, por ejemplo, trabajan con un "etiquetado de vivienda" (que va de la A a la D) que beneficia las construcciones que hayan incorporado criterios de sustentabilidad en sistemas de riego, caudal en grifería, equipos para la generación y uso propio de energía eléctrica renovable (solar, eólica u otras), iluminación led, techos o muros verdes, aislación térmica en muros exteriores y techos, carpintería de gran hermeticidad, parasoles o existencia de especies nativas, entre otros aspectos.

Ya existen tres casos de vecinos que se animaron a la experiencia. Cuando Martín Bianchedi decidió que quería darle un giro a su consumo, sus hábitos y la forma en que vivía, no dudó en sumarse a la propuesta de una vivienda sustentable. El proceso fue largo hasta que logró encontrar lo que buscaba para él y su familia. Y volvió su objetivo realidad en el barrio Vistas. "La idea era encontrar un método constructivo flexible. Y el sistema de Cassaforma fue con el que más afinidad tuve. Se trata de una serie de placas de telgopor sismorresistente y aislante termo acústico que me dieron la sensación de liviandad y ductilidad que necesitaba", explica el propietario. Los paneles sobre los que se levanta la estructura están compuestos por dos mallas de acero de alta resistencia, vinculadas entre sí mediante conectores electro soldados, entre los que se intercala una placa ondulada de poliestireno expandido, de espesor adecuado a la resolución de cada necesidad particular. Además, como aspecto primordial, Bianchedi buscaba que la casa tuviese una eficiencia energética que se destacara. "Perseguía, sobre todo, el confort térmico, es decir, poder calefaccionarme naturalmente. Por eso elegí el sistema primero y luego pensé en los detalles", agrega. Las construcciones con este tipo de material y las aberturas adecuadas tienen la ventaja de mantener la casa fresca en verano y cálida en invierno, evitando así la utilización abusiva de aire acondicionado o estufas que provocan desarreglos al medio ambiente.

Paneles solares y calentadores de agua colaboran con el ahorro energético
Paneles solares y calentadores de agua colaboran con el ahorro energético

Las ventajas arrancan en lo práctico y cotidiano. Por ejemplo, si se corta la luz, la vivienda cuenta con ocho horas de energía - que incluyen a la heladera, la bomba, la conexión a internet y las luces- ya que las baterías adosadas a los paneles pueden mantener el sistema activo por ese período. Otra ventaja: si hay algún problema con el gas, el termotanque solar mantiene el agua a temperatura aceptable. "Fundamentalmente el ahorro se ve reflejado en la boleta de luz y en la carga de gas", agrega.

Para Graciela Antognazza, vivir en una casa ecológica no significa un lujo, sino volver a los orígenes, a una manera más sencilla y más consciente de habitar el planeta. Y fue en el barrio Muelles donde, junto a su marido, pudo darle forma a lo que tenía en mente. Una casa revestida en chapa y construida con el sistema Molecule, una estructura espacial de aluminio desarrollada a partir del encastre con tubos y nudos. Grandes ventanales que ofrecen una espectacular vista a La Reserva que bordea al Río Luján, y al agua son los puntos fuertes de esta vivienda, que recibió la categoría B según los criterios de sustentabilidad.

Las grandes ventanales, con carpintería de doble vidrio, aportan mayor hermeticidad y favorece el ingreso de luz
Las grandes ventanales, con carpintería de doble vidrio, aportan mayor hermeticidad y favorece el ingreso de luz

El esplendor de la construcción comienza y termina en el living: un gran espacio casi transparente que está integrado con la cocina y el comedor. En ese ambiente la salamandra es protagonista. Los cerramientos con doble vidrio y el techo de gran altura también contribuyen para que la temperatura interior sea más pareja. Por otro lado, el uso del termotanque solar también significó una adaptación en cuanto a los hábitos ya que comenzaron a tener en cuenta la temperatura durante el invierno para elegir el momento del baño. "Vivir en una casa ecológica es saber y tener conciencia de que está construida con materiales y técnicas modernas que facilitan el ahorro de energía, que algunos de esos materiales fueron parte de otros usos y de otras historias y ahora son las paredes y los muebles que nos rodean", explica.

Una huerta con vista

María Laura Tramezzani buscaba una casa que se adaptara a su vida actual, con espacios luminosos y relajados que permitieran las reuniones entre amigos. "La idea de loft era lo que más se acercaba a lo que pensaba. También que el exterior estuviese dentro de la casa, pero con la comodidad de un espacio íntimo", dice Tramezzani.

Terrazas con huertas orgánicas
Terrazas con huertas orgánicas

Por eso aceptó el desafío que le propuso el arquitecto Lucio Gernaert Willmar. A 45 km de la ciudad de Buenos Aires, la vivienda que se encuentra ubicada en el barrio Marinas, tiene ventanales en casi todo el perímetro, por lo que la luz es una constante durante todo el día, lo que evita recurrir a la energía eléctrica. Además, la carpintería de doble vidrio genera mayor hermeticidad y favorece el confort en el ambiente. Cuando Tramezzani tiene que pensar en un espacio dentro de la casa que la represente, no duda en elegir la huerta en la terraza, una idea que copió de un viaje que hizo por Nueva York. Este pequeño refugio le permite producir el alimento en el mismo lugar que habita, aprender sobre los tiempos de la tierra y sobre residuos orgánicos (algunos vecinos ofrecen su césped cortado para "cubre suelo" o hacen su propio compost). "Buscaba conectarme con el exterior y colocar una huerta orgánica me obliga a subir y apreciar la vista", finaliza.

Un dato interesante para los amantes de la sustentabilidad es que el viernes y sábado próximos, de 11 a 18, en la ciudad de Puertos, Escobar, se realizará la tercera edición de la Feria MAS. Se trata de un encuentro anual que reúne a las primeras marcas de productos sustentables. La entrada es libre y gratuita y los interesados pueden inscribirse en la web del emprendimiento.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?