Tras un conflicto con la empresa, continúa la búsqueda del submarino

Los familiares expresaron su desazón y desconfianza en Mar del Plata
Los familiares expresaron su desazón y desconfianza en Mar del Plata Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi
Ocean Infinity anunció a los familiares su decisión de retomar las operaciones en febrero, pero el Ministerio de Defensa y la Armada la intimaron a cumplir los planes previstos
Mariano De Vedia
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27 de octubre de 2018  

Horas de tensión vivieron ayer los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan , cuando la empresa Ocean Infinity comunicó la decisión de suspender la búsqueda del submarino hasta febrero.

Ante la reacción suscitada y la intervención del Ministerio de Defensa y de la Armada , la compañía especializada en exploraciones subacuáticas debió dar marcha atrás y finalmente informó a los cuatro familiares que viajan a bordo la continuidad de las operaciones.

El propio ministro de Defensa, Oscar Aguad , aseguró a LA NACION que "la búsqueda sigue", cuando ya se había difundido la decisión de detener la operación.

El conflicto se suscitó pocos días antes de cumplirse un año de la desaparición del submarino, y generó desazón entre los familiares.

Desde que la empresa privada empezó hace 45 días la búsqueda en dos áreas delimitadas, en función del sitio en el que se localizó una "anomalía hidroacústica" y el lugar de la última comunicación, extendieron a 11 las zonas de exploración y se analizaron sin éxito 20 puntos de interés que fueron detectados por los AUV (vehículos autónomos submarinos) y los ROV, de operación remota.

El contrato con Ocean Infinity establece que la empresa solo cobrará los US$7,5 millones pactados si encuentra el submarino y fija la obligatoriedad de garantizar un mínimo de 60 días netos de búsqueda.

"Ya lloré, otra vez, estamos desconsolados. La sensación es que ya no quieren buscar, y no vemos quién nos puede dar respuestas", dijo María Victoria Morales, madre del suboficial Luis García, al enterarse de la intención de suspender las operaciones.

Pasado el mediodía, los familiares tuvieron ayer en el barco una reunión de veinte minutos con el director de la misión de Ocean Infinity, quien les informó que quedaba en suspenso la decisión de detener la búsqueda, que habían transmitido por la mañana. La empresa tenía previsto arribar el jueves al puerto de Punta Arenas, en Chile, para el reaprovisionamiento y recambio de la dotación, en lugar de hacerlo en Comodoro Rivadavia.

La Armada informó oficialmente que "ante la solicitud de la empresa Ocean Infinity de suspender transitoriamente las operaciones, se ha coordinado con la misma la continuidad de la búsqueda en cumplimiento del contrato vigente",

Fuentes castrenses explicaron que las zonas de búsqueda fijadas por la empresa contemplan un rastreo submarino pormenorizado por dos tipos de superficies: la meseta subacuática, con profundidades que llegan a 300 y 400 metros, y la zona de cañadones, que pueden llegar hasta los 1000 metros de profundidad.

Se presume que si el submarino llegó a estas profundidades extremas, es probable que haya implosionado, por lo que la búsqueda se vuelve más difícil y más costosa.

El contrato fija un mínimo de 60 días netos de búsqueda. La operación lleva 45 días, por lo que varios familiares especulan con que una vez transcurrido el plazo, la empresa decidiría abandonar la búsqueda, lo que podría ocurrir en una fecha cercana al primer aniversario.

La reacción de los familiares que están en Mar del Plata -algunos todavía alojados en hoteles que les brinda la Armada- fue primero de desconsuelo por el anuncio de una anticipada suspensión de la búsqueda. Luego, cuando se confirmó continuidad del operativo, primó la desconfianza con aires de desazón.

"Nunca sentimos tan de cerca la palabra abandono", advirtió Zulma Sandoval, madre del suboficial Celso Vallejos, que estuvo al borde de una descompensación cuando a media mañana le avisaron que el Seabed Constructor volvía a puerto y suspendía el rastrillaje hasta febrero. A los que estaban en la Base Naval les acercaron enfermeros, psicólogos y hasta una ambulancia porque la reacción de algunos fue crítica.

Las quejas apuntan ahora contra la empresa Ocean Infinity porque entienden que los medios desplegados no fueron todos los que se habían anunciado. "Los AUV que usan en profundidades tienen limitaciones", criticó Yolanda Mendiola, madre del tripulante Leandro Cisneros. Y pidió que el Estado ya piense en cómo continuará la búsqueda cuando se cumpla el plazo mínimo de 60 días fijados en el contrato.

Con la colaboración de José Luis Costa y Darío Palavecino

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